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martes, 24 de marzo de 2026

The Book of Taliesyn: cuando Deep Purple era un grupo aún en construcción.


Deep Purple – The Book Of Taliesyn.
Formato: Vinyl, LP, Album, Limited Edition, Remastered, Mono.
Edición: 18 abril 2015 - Europe.
Sello: Harvest - HVL 751, Harvest - 2564618347.
Género: Rock.
Estilo: Prog Rock, Symphony Rock, Psychedelic Rock.
(Colección Vinyl 33 de Mulsanne Stone).


Cuando hablamos de Deep Purple, la mayoría piensa automáticamente en clásicos del rock duro como Smoke on the Water o en la etapa más conocida con la llamada “Mark II”. Pero antes de todo eso, hubo un momento en el que la banda todavía estaba explorando su identidad.

The Book of Taliesyn, publicado en 1968, es precisamente eso: un disco de búsqueda. Aquí encontramos a un grupo joven, ambicioso y con una mezcla de influencias que va desde el rock psicodélico hasta la música clásica. Sí, has leído bien: clásica. En esta etapa inicial, la banda contaba con músicos como Ritchie Blackmore a la guitarra y Jon Lord a los teclados, dos piezas clave que ya empezaban a mostrar su enorme talento.


El disco se mueve dentro de lo que se conoce como rock psicodélico. Este término se refiere a un tipo de rock que intenta recrear sensaciones “expandidas” o experimentales, muchas veces con sonidos largos, efectos y estructuras poco convencionales. También hay elementos de hard rock (rock más duro, con guitarras potentes y riffs marcados), aunque todavía no es el sonido contundente que haría famosa a la banda unos años después.



Canciones destacadas y qué las hace especiales.
“Listen, Learn, Read On”
Un tema original que muestra la ambición del grupo. Tiene cambios de ritmo y un desarrollo largo, algo típico del rock de finales de los 60. Aquí ya se percibe esa mezcla entre energía rockera y cierto aire experimental.

“Wring That Neck”
Una pieza instrumental (sin voz), muy centrada en la improvisación. Este tipo de temas eran muy habituales en directo.

“Kentucky Woman”
Un cover de Neil Diamond. Deep Purple transforma una canción más pop en algo mucho más potente y eléctrico. Es uno de los temas más accesibles del disco.

“River Deep – Mountain High”
Otro cover, originalmente interpretado por Ike & Tina Turner. Aquí la banda lleva la canción a un terreno más pesado, con mucha presencia de guitarra y órgano.


Uno de los elementos más distintivos del álbum es el uso del órgano por parte de Jon Lord. El órgano (en este caso, un órgano Hammond) es un instrumento de teclado con un sonido muy característico, cálido y potente. En lugar de limitarse a acompañar, aquí tiene un papel protagonista, dialogando constantemente con la guitarra de Blackmore. Este “duelo” entre teclado y guitarra sería una de las señas de identidad de Deep Purple en el futuro.

The Book of Taliesyn no es un disco perfecto. A veces puede parecer disperso, precisamente porque la banda aún no tenía definido su estilo. Pero ahí está su encanto. Es un álbum valiente, en el que Deep Purple experimenta sin miedo, mezcla estilos y empieza a construir el camino que les llevaría a convertirse en una de las bandas más importantes del rock.


Si te acercas a este disco esperando el sonido clásico de Deep Purple, puede que te sorprenda. Pero si lo escuchas con la idea de descubrir a una banda en pleno proceso de evolución, se convierte en una experiencia muy interesante. The Book of Taliesyn es, en definitiva, el sonido de un grupo buscando su identidad… y empezando a encontrarla.

miércoles, 18 de junio de 2025

The Velvet Underground & Nico: antes del punk ya estaban ellos.


The Velvet Underground & Nico - The Velvet Underground & Nico.
Formato: Vinyl, LP, Album, Reissue, Remastered, Repress, Stereo, 45th Anniversary Version, 180 g, Gatefold.
Serie: Back to Black.
Edición: 20 junio 2015 – Europe.
Sello: Verve Records - 371 710-8, Verve Records – 0602537171088.
Género: Rock.
Estilo: Art Rock, Avantgarde, Experimental.
(Colección Vinyl 33 de Mulsanne Stone).


Una portada con un plátano amarillo sobre fondo blanco, firmada por Andy Warhol, rompía todos los esquemas del diseño gráfico en la industria musical. No solo por su minimalismo provocador, sino también porque la edición original permitía pelar el plátano mediante un adhesivo, revelando una fruta de color carne debajo, en una clara insinuación erótica. Cuando en 1967 se publicó The Velvet Underground & Nico, muy pocos imaginaron que ese disco acabaría siendo una piedra angular para las generaciones de músicos que vendrían después.

Era un artefacto sonoro y visual tan insólito que parecía no encajar en su tiempo: un artefacto artístico total, mucho más allá de lo meramente musical. Un plátano sexualmente sugerente en la portada, un productor que era más artista plástico que ingeniero musical (Andy Warhol), y un conjunto de canciones que se movían entre lo experimental, lo marginal y lo abiertamente provocador.


El disco pasaría desapercibido comercialmente en su momento; no fue un éxito de ventas, ni sonaba en la radio, ni llenaba estadios, pero acabaría por influir a generaciones enteras de músicos con su sonido crudo, sus letras oscuras y su actitud desafiante. Sus reverberaciones llegaron lejos, hasta moldear los cimientos de lo que, una década después, conoceríamos como punk rock.

Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison y Maureen Tucker formaban The Velvet Underground, un grupo tan opuesto al ideal del "pop de masas" que casi parecía una declaración de guerra contra la industria. A ellos se unió brevemente Nico, la misteriosa cantante alemana de voz grave e hipnótica, apadrinada por Warhol. El resultado fue un collage sonoro que alterna belleza minimalista con ruido abrasivo, sensibilidad poética con oscuridad urbana.

Desde la hipnótica "Sunday Morning" hasta el cataclismo sonoro de "Heroin" o el ataque rítmico machacón de "I'm Waiting for the Man", el álbum explora la marginalidad sin moralina: drogas, prostitución, violencia, fetichismo... bajo una pátina de honestidad brutal. Aquel realismo sucio, cargado de alienación y belleza decadente, era un puñetazo en la cara a la psicodelia optimista de la Costa Oeste. Aquí no había árboles parlantes ni viajes lisérgicos, sino callejones oscuros y desesperación silenciada.



El disco es también pionero en su uso del ruido como lenguaje emocional. El violín distorsionado de Cale en "Venus in Furs", el ritmo casi tribal de Tucker en "European Son" o el feedback de la guitarra de Reed al acercarla intencionadamente a los altavoces en "Black Angel's Death Song" rompen las reglas de la música pop y anticipan la estética punk: hazlo tú mismo, sin pedir permiso y sin preocuparte por sonar "bonito". Aunque no era punk en el sentido musical del término, The Velvet Underground & Nico es su espíritu puro: irreverente, marginal, despojado y profundamente auténtico.

Lo que en su día fue un fracaso comercial es hoy una obra reverenciada, un álbum de culto, transmitido de oído en oído. Brian Eno lo resumió con su famosa frase: "Apenas lo compraron diez mil personas, pero todos ellos formaron un grupo". El legado de este trabajo se extiende por el punk de Nueva York (Ramones, Television, Patti Smith), el post-punk británico (Joy Division, Wire), el noise rock (la distorsión como estética de Sonic Youth) y hasta la música alternativa de los 90 (Nirvana, Radiohead).

Es el ejemplo perfecto de cómo el arte radical, aunque minoritario, puede cambiar el mundo desde los márgenes. Suena crudo, desafinado y desconcertante, pero también libre, honesto y visceral. The Velvet Underground & Nico no se propuso ser punk, pero su existencia misma fue un acto de rebeldía. Su valor está en la libertad que inspiró. Este disco no gritaba como lo haría el punk pocos años después, pero ya tenía esa mirada desafiante, esa forma de usar el ruido como arma y de hablar de lo que nadie quería oír. Si el punk fue un incendio, The Velvet Underground & Nico fue la chispa en la oscuridad.

Y en el centro de ese legado permanece la figura enigmática del plátano de Warhol, convertida en símbolo visual de todo un movimiento: una declaración de principios sobre el arte, la provocación y la ruptura con lo establecido. Escuchar hoy The Velvet Underground & Nico es mucho más que una experiencia musical: es sumergirse en el nacimiento de una contracultura sonora y visual que todavía resuena. El plátano sigue ahí, intacto y desafiante, como un tótem pop que nunca se marchita.



Lista de canciones.

Side 1:
1. Sunday Morning (Lou Reed, John Cale).
2. I’m Waiting for The Man (Lou Reed).
3. Femme Fatale (Lou Reed).
4. Venus in Furs (Lou Reed).
5. Run Run Run (Lou Reed).
6. All Tomorrow’s Parties (Lou Reed).

Side 2:
1. Heroin (Lou Reed).
2. Ther She Goes Again (Lou Reed).
3. I’ll Be Your Mirror (Lou Reed).
4. The Black Angel’s Death Song (Lou Reed, John Cale).
5. European Son to Delmore Schwartz (Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison, Maureen Tucker).

martes, 10 de junio de 2025

La despedida más ruidosa del infierno: el viaje de The Black Parade.


My Chemical Romance – The Black Parade.
Formato: Vinyl, LP, Single Sided, Etched, All Media, Album, Reissue.
Edición: 8 febrero 2015 - Europe.
Sello: Mercury - 6748713.
Género: Rock.
Estilo: Emo, Pop Punk, Alternative Rock.
(Colección Vinyl 33 de Mulsanne Stone).

Hay discos que cuentan historias y hay discos que se convierten en historias. The Black Parade, el tercer álbum de My Chemical Romance, lanzado en 2006, no es simplemente una colección de canciones: es una ópera punk, un manifiesto emocional disfrazado de funeral. Suena como Queen con rabia adolescente, como Bowie reencontrándose con el nihilismo, como si Pink Floyd se hubiera metido en una chaqueta militar rota y maquillaje corrido. Un viaje tan teatral como sincero, tan ruidoso como vulnerable.

Tras el éxito de Three Cheers for Sweet Revenge en 2004, la banda liderada por Gerard Way no quería grabar simplemente otro disco punk. Querían una declaración. The Black Parade nació del caos personal, del agotamiento de las giras, del alcoholismo de Way y de su búsqueda desesperada por transformar la oscuridad en arte. Producido por Rob Cavallo (Green Day, Goo Goo Dolls), el disco fue grabado en los estudios El Dorado de Los Ángeles, entre ruinas emocionales y una ambición sonora que desbordaba los límites del género emo.



El álbum gira en torno a "The Patient", un personaje ficticio que muere de cáncer y cuyo paso al más allá es narrado como una macabra parada militar. Cada canción representa una etapa en su viaje emocional: negación, ira, aceptación, rebeldía. Es un homenaje a los discos conceptuales de los 70, pero repleto de guitarrazos, dolor existencial y una estética visual de carnaval siniestro. "When I was a young boy..." se convirtió en un grito generacional.


Musicalmente, The Black Parade es una amalgama de estilos: punk emocional, glam rock, hard rock, rock sinfónico, incluso cabaret. Las guitarras distorsionadas con fuzz (ese efecto saturado y sucio que suena como una radio encendida en medio de una tormenta) le dan una textura rugosa, intensa, a veces abrasiva. Las baterías marciales y las voces desgarradas crean una atmósfera teatral y a la vez profundamente honesta. Hay referencias evidentes a Queen (Welcome to the Black Parade), a The Wall de Pink Floyd (Sleep), a David Bowie (Mama), y también a los himnos emocore que ellos mismos ayudaron a popularizar.

My Chemical Romance nació en Nueva Jersey en 2001 y se componía, en su formación clásica, de Gerard Way (voz), Ray Toro (guitarra solista), Mikey Way (bajo), Frank Iero (guitarra rítmica) y Bob Bryar (batería). En este disco, cada miembro brilla: Ray Toro despliega solos melódicos e incendiarios, Iero aporta la base punk cruda, y Gerard ofrece su mejor interpretación vocal hasta la fecha, a medio camino entre Freddie Mercury y un adolescente gritando desde su habitación oscura.


The End. abre el álbum como una bienvenida fúnebre y teatral al universo del paciente. Dead! lanza un riff explosivo y un sarcasmo negro que convierte la muerte en fiesta. This Is How I Disappear es una avalancha de guitarras demoledoras que explora la pérdida del yo. En The Sharpest Lives, la autodestrucción se convierte en una danza frenética. Y entonces llega Welcome to the Black Parade, un himno generacional que arranca con piano triste y explota en un desfile de redención.


La siguiente secuencia muestra la amplitud emocional del disco. I Don't Love You es una balada amarga sobre la desconexión afectiva. House of Wolves se lanza con groove diabólico y swing infernal. Cancer, en cambio, es puro minimalismo emocional: piano, voz y verdad cruda. Mama se convierte en un cabaret infernal, con Liza Minnelli como invitada espectral. Sleep construye una atmósfera asfixiante con grabaciones de pesadillas reales. Teenagers satiriza con humor oscuro la paranoia adulta con aroma a rock clásico. Disenchanted es un suspiro de desencanto ante la fama y el vacío. Y Famous Last Words cierra el disco con potencia, rabia y una luz de esperanza: sobrevivir, a veces, es el mayor acto de rebeldía.


The Black Parade fue un éxito comercial y crítico. Alcanzó el n.º 2 en Estados Unidos y el n.º 1 en Reino Unido. Más allá de cifras, se convirtió en un refugio emocional para toda una generación de adolescentes marcados por la ansiedad, la soledad y la necesidad de pertenencia. Influenció a bandas como Panic! At the Disco, Twenty One Pilots o incluso artistas de pop alternativo como Halsey. Hoy es visto como el último gran álbum conceptual del rock mainstream: My Chemical Romance consiguió colar un álbum oscuro, teatral y complejo en el corazón del público masivo.



Tras este disco, MCR lanzó Danger Days en 2010, un álbum más colorido y distópico, pero que no tuvo el mismo impacto emocional. Se separaron en 2013, dejando un hueco en el corazón de muchos fans. Su reunión en 2019 fue celebrada como el regreso de unos héroes caídos. Desde entonces, viven en un limbo creativo donde cada aparición en vivo es un acto de culto.

The Black Parade es un disco sobre la muerte, pero también sobre el valor de vivir con todas sus cicatrices. Un desfile de fantasmas que nos recuerda que el arte puede salvarnos del abismo. Y que, como canta Gerard Way al final: "I am not afraid to keep on living" (No tengo miedo de seguir viviendo).