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martes, 15 de septiembre de 2026

Ferrari 250 TRI/61: del triunfo a la arena de Mulsanne.


Ferrari 250 TR/61 #18.
XXX Grand Prix d’Endurance.
Les 24 Heures du Mans 1962.

Inscrito por: North American Racing Team (USA).
Pilotos: John “Buck” Fulp (USA) y Peter Ryan (CDN).
Categoría: E 3000 Experimental Prototype 2501-3000 cc.
Resultado: 32nd general, Ac (accidente), 15ª hora, 150 vueltas.

Miniatura: Ref. CB039 de Proto Slot Kit.
Fabricación: Resina RTR, Ready To Run.
Colección: Slot 132 de Mulsanne Stone.


Hay algo especialmente atractivo en algunos coches de Le Mans: su historia no termina cuando reciben la bandera a cuadros. A veces continúa con otro dorsal, otros colores y otros pilotos, hasta que el coche acaba protagonizando un episodio completamente distinto al que le hizo entrar en la historia. Eso es precisamente lo que ocurrió con este Ferrari 250 TRI/61.

El coche que llevó el dorsal #18 del North American Racing Team en las 24 Horas de Le Mans de 1962 no era un Ferrari cualquiera. Era el chasis 0794TR, el mismo que apenas un año antes había ganado la carrera con Olivier Gendebien y Phil Hill, entonces con el dorsal #10 y los colores oficiales de Ferrari. En 1962 regresó a La Sarthe vestido de azul y blanco, esta vez bajo la bandera del NART de Luigi Chinetti y con John “Buck” Fulp y el canadiense Peter Ryan al volante.

El 250 TRI/61 representaba una de las últimas expresiones de aquella generación de Ferrari de motor delantero que había dominado Le Mans durante años. Diseñado por Fantuzzi, llevaba delante el conocido V12 de 2.953 cc, y una carrocería abierta de líneas bajas y redondeadas que todavía conservaba buena parte de los rasgos de los grandes Testa Rossa anteriores. Solo se construyeron dos 250 TRI/61, y el 0794TR era precisamente el segundo de ellos.


En 1961, aquel coche había debutado en el Mundial precisamente en Le Mans. Ferrari lo puso en manos de Gendebien y Phil Hill y la apuesta salió perfecta: victoria absoluta después de 333 vueltas, en una edición en la que el 0794TR terminó por delante del otro 250 TRI/61 oficial.

Después de aquella victoria, el Ferrari pasó a manos de Luigi Chinetti y comenzó una nueva etapa en Estados Unidos. El NART, que tantas veces se convirtió en la prolongación americana de Ferrari, lo utilizó en competición y el coche continuó acumulando kilómetros. En 1962 volvió a Sebring y Daytona antes de regresar al lugar donde había alcanzado su mayor éxito: Le Mans.

El Ferrari respondió bien en los entrenamientos. Fulp y Ryan marcaron 4'06"500, suficiente para colocar el #18 en la octava posición de la parrilla. No estaba entre los coches que aspiraban a dominar la carrera, pero tampoco era una posición discreta para un coche que ya tenía un año de carreras a sus espaldas y que se enfrentaba a una parrilla repleta de Ferrari, Maserati y Jaguar.


Durante la carrera, el viejo Testa Rossa siguió haciendo lo que mejor sabía hacer: dar vueltas y vueltas a La Sarthe. Y llegó hasta la 150. Quince horas después de la salida, el #18 quedó fuera de carrera. Peter Ryan sufrió un accidente en la zona de Mulsanne y el Ferrari terminó en la arena. Las referencias contemporáneas y posteriores coinciden en situar allí el final de la carrera del coche: Ryan acabó atrapado en el banco de arena y el 0794TR ya no volvería a ponerse en marcha aquella noche.

Resulta difícil imaginar un contraste mayor. Doce meses antes, ese mismo chasis había recorrido 333 vueltas hasta ganar Le Mans. Ahora, con otros colores y otro dorsal, su carrera terminaba después de 150 vueltas, atrapado en la arena de Mulsanne.


Y la historia todavía tenía un último capítulo para Peter Ryan. Apenas ocho días después de Le Mans, el joven canadiense sufrió un gravísimo accidente en una carrera de Fórmula Junior en Reims-Gueux y murió a consecuencia de sus heridas. Tenía solo 22 años y aquella participación en Le Mans con el Ferrari #18 había sido su primera y última aparición en la prueba.

Mientras tanto, Ferrari estaba dejando atrás precisamente a coches como este. En 1962 la marca ya había dado el paso hacia los prototipos de motor central y la victoria fue para otro Ferrari, el 330 TRI/LM de Gendebien y Phil Hill. El cambio de generación estaba ahí, delante de todos: el viejo Testa Rossa de motor delantero todavía podía ser rápido, fiable y competitivo, pero el futuro pertenecía a otra arquitectura.

Quizá por eso el #18 resulta todavía más interesante. No estamos simplemente ante un bonito Ferrari azul y blanco que abandonó en Le Mans. Estamos ante el mismo coche que había ganado la carrera un año antes, regresando a La Sarthe con una nueva vida, una nueva decoración y dos nuevos pilotos, para terminar su participación en la arena de Mulsanne. Una pequeña historia dentro de la gran historia de Ferrari en Le Mans.

Y es precisamente esa historia la que hace que esta miniatura de Proto Slot Kit tenga un atractivo especial. La referencia CB039 reproduce el Ferrari 250 TRI/61 #18 del NART en 1962. Es una pieza de resina adquirida RTR, montada sobre el chasis del Ferrari 250 GTO de Fly y equipada con un motor tipo Mabuchi. PSK se especializó precisamente en llevar al mundo del slot muchos coches de competición que difícilmente encontraban sitio en los catálogos de los grandes fabricantes, y en este caso acertó de lleno al escoger una versión tan particular del Testa Rossa. El mismo coche que un año antes había llegado primero a la meta acabó esta vez en la arena de Mulsanne. Pocas historias explican mejor que esta hasta qué punto las 24 Horas de Le Mans podían cambiarlo todo en apenas una vuelta.