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viernes, 24 de julio de 2026

El último rugido de un clásico: Kremer K8, Le Mans 1997.


Porsche Kremer K8 #5.
Tomás Saldaña €, Carl Rosenblad (S) y Jürgen Lässig (D).
Kremer Racing (D).
LXV Grand Prix d’Endurance.
Les 24 Heures du Mans 1997.
P = LMP / Le Mans Prototypes.
36th, Abandono (motor), 103 vueltas.

Carrocería inyectada en ABS, tampografiada de Revoslot.
RTR, Ready To Run.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).


La Wikipedia dice que Repsol SA es una multinacional energética y petroquímica española fundada en 1987. Entre sus actividades están la exploración, explotación, producción, transporte y refinado de petróleo y gas. Además, produce, distribuye y comercializa derivados del petróleo, productos petroquímicos y gas licuado y vende gas natural. Desde 2018 comercializa también gas y electricidad en el mercado minorista español. En la lista Forbes Global 2000 publicada en 2020, Repsol fue clasificada como la 645ª sociedad anónima más grande del mundo.

El logotipo de Repsol nació en 1968 para identificar a un lubricante de motor. Su nombre original deriva de la empresa fundadora, Refinería de Petróleos de Escombreras (REPESA), elegido por su notoriedad y fácil pronunciación en varios idiomas. En la década de 1980, ante el fin del monopolio estatal del petróleo, el Instituto Nacional de Hidrocarburos (INH) buscó crear una corporación público-privada para gestionar los activos petroleros del Estado.

Para elegir el nombre, se realizó una encuesta ciudadana en la que las dos únicas marcas que la población asoció con el sector fueron Campsa y Repsol. Se seleccionó Repsol por ser un nombre corto, sonoro y fácil de recordar. Su estructura combina las primeras letras de REPESA con la palabra "sol", muy asociada a España. Tras su fundación, una intensa campaña publicitaria consolidó a Repsol como una de las empresas más conocidas del país.

Para los que amamos las carreras de resistencia, hablar de los hermanos Kremer son palabras mayores. Eran una estructura privada alemana con un mérito increíble, capaces de plantar cara a las marcas oficiales con presupuestos mucho más modestos. El proyecto del Porsche Kremer K8 Spyder nació en 1994 y fue una jugada maestra de ingeniería: como las nuevas normativas penalizaban al mítico Porsche 962 cerrado, Kremer aprovechó su excelente chasis de aluminio y carbono y lo rediseñó por completo para convertirlo en una barqueta abierta.

Ganaron las 24 Horas de Daytona con él en 1995, pero para Le Mans 97, las cosas se habían puesto imposibles para este tipo de coches. Aquella edición estuvo totalmente eclipsada por la categoría GT1, donde las fábricas habían volcado toda su artillería con bestias salvajes como los McLaren F1 GTR, los Nissan R390 y los Porsche 911 GT1; verdaderos prototipos encubiertos que relegaron a los LMP privados a un papel muy secundario, salvo al TWR Porsche del Team Joest, ganador a la postre.

Si miramos lo que llevaba dentro nuestro Kremer, era una joya de la vieja escuela de Stuttgart. Hablamos del motor Porsche Tipo 935/76: un bloque bóxer de 6 cilindros y 3 litros que todavía mantenía la refrigeración por aire en sus cilindros. Llevaba dos turbocompresores KKK y, con las bridas de admisión que exigía el reglamento ese año, entregaba unos 530 CV.

Toda esa potencia iba directa al eje trasero mediante una caja de cambios manual de 5 velocidades, un sistema sin ayudas electrónicas que exigía la máxima destreza y esfuerzo físico por parte del piloto. Pesaba solo 950 kg, por lo que era un coche duro y fiable, aunque frente al brutal despliegue técnico de los GT1 oficiales, ya le costaba muchísimo mantener el tipo en la recta eterna de Le Mans.


La escudería Kremer Racing puso el coche en pista con el dorsal #5 y consiguió el patrocinio de Repsol, por lo que el prototipo lucía espectacular con esa decoración tan icónica de nuestra historia del motor. Para pilotarlo, confiaron en tres nombres con una buena mezcla de experiencia en la resistencia: el español Tomás Saldaña, el sueco Carl Rosenblad y el veterano alemán Jürgen Lässig, un histórico del equipo que ya sabía perfectamente lo que era exprimir esta barqueta tras su victoria en Daytona.

La pena es que la carrera de 1997 confirmó que el coche acusaba el paso del tiempo ante el ritmo de clasificación impuesto por las marcas. El #5 rodaba a buen ritmo, pero, en mitad de la noche, pasada la 7ª hora de carrera y tras completar 103 vueltas, el motor bóxer dijo basta y tuvieron que abandonar. Pongámonos románticos: esa noche fue una de las últimas veces que se escuchó el auténtico rugido de un Porsche biturbo refrigerado por aire dándolo todo en la recta de Les Hunaudières.

Respecto al Kremer K8 en miniatura, en RevoSlot han hecho una pieza impecable: clava las proporciones de la barqueta y la tampografía de Repsol es fidedigna. Bajo la carrocería monta un chasis metálico de aluminio anodizado firmado por BRM con motor anglewinder. El alerón trasero se monta con un imán, ideal para evitar roturas, sobre todo en competición. Sin embargo, los retrovisores son, sin duda, el punto más débil del conjunto. Vienen sueltos y hay que lijar la base para que encajen en su alojamiento. Incluso después de hacerlo, quedan torcidos y no transmiten la rigidez que cabría esperar.




domingo, 16 de febrero de 2025

Porsche 911 GT2 LM95 #91: trío de españoles sin suerte.

Porsche 911 GT2.
#91 Tomás Saldaña, Miguel Ángel de Castro y Alfonso de Orleans (E).
Heico Motorsport (D).
24 Horas de Le Mans 1995
Le Mans GT2 – Grand Touring 2.
37th, DNF (Accidente), 63 vueltas.

S&B de Manel Espallargas sobre Kit #01 de Top Slot.
Resina en bruto.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).

Miniatura. Esta pieza proviene de un kit de resina de Top Slot, cuya carrocería tenía una pequeña rotura en la parte delantera que no se podía reparar. Manel Espallargas se encargó de todo el proceso de pintura y montaje, añadiendo una simulación de la zona dañada con cinta americana. No me preocupaba demasiado que no reflejara exactamente lo ocurrido en carrera; para mí, lo más importante era tener este modelo con el patrocinio de Repsol y la inscripción de los tres pilotos españoles.


Origen y Desarrollo. El Porsche 911 GT2 es una de las variantes más radicales del legendario 911, desarrollado específicamente para la competición en la categoría GT. Con un diseño basado en el 911 (993), esta versión fue creada para cumplir con las regulaciones de la FIA y competir en campeonatos de resistencia. En este artículo, exploraremos sus características técnicas, su participación en Le Mans 1995 con el dorsal #91 y el desempeño del equipo en la exigente prueba francesa.

A mediados de los años 90, Porsche desarrolló el 911 GT2 para competir en la categoría GT. Basado en la plataforma del 911 (993), este modelo se diferenciaba por su carrocería ensanchada, aerodinámica mejorada y un motor turboalimentado de gran potencia. La FIA requería que los coches de la categoría GT2 estuvieran basados en modelos de producción, lo que obligó a Porsche a fabricar una serie de unidades de calle para homologación.


El resultado fue un coche extremadamente potente y ligero, con un chasis reforzado, mejoras en la suspensión y un gran alerón trasero que optimizaba la carga aerodinámica. En su versión de competición, el 911 GT2 se convirtió en un referente dentro de las carreras de resistencia.

Datos Técnicos. El Porsche 911 GT2 de competición montaba un motor bóxer de seis cilindros y 3.6 litros con doble turbocompresor, capaz de generar alrededor de 450 CV. Su transmisión manual de seis velocidades enviaba la potencia a las ruedas traseras, a diferencia de otras versiones del 911 que contaban con tracción total. Esta configuración hacía que el coche fuera más ligero, pero también más difícil de controlar en situaciones de alta exigencia.

La carrocería de fibra de carbono y aluminio ayudaba a reducir el peso total, mientras que los frenos de disco ventilados con pinzas de alto rendimiento garantizaban una frenada eficaz en condiciones extremas. Las suspensiones de competición, con ajustes específicos para circuitos, proporcionaban una estabilidad óptima en curvas de alta velocidad.


En cuanto a dimensiones, el coche tenía una longitud de 4.245 mm, una anchura de 1.850 mm y una distancia entre ejes de 2.272 mm. Su peso rondaba los 1.100 kg, lo que le permitía una relación peso-potencia excelente para la categoría en la que competía.

Participación en las 24 Horas de Le Mans 1995. El Porsche 911 GT2 con el dorsal #91 participó en esta edición inscrito por la escudería alemana Heico Motorsport. El coche compitió en la categoría GT2, enfrentándose a otros fabricantes de renombre dentro del automovilismo de resistencia.

La librea del coche presentaba una combinación de colores llamativa, con los logotipos de Repsol y el distintivo diseño de Porsche Motorsport. Neumáticos de alto rendimiento, proporcionados por Goodyear, completaban el paquete técnico del vehículo.

El equipo del Porsche 911 GT2 #91 estaba compuesto por tres pilotos españoles: Tomás Saldaña, experimentado piloto de resistencia, con varias participaciones en Le Mans y un amplio historial en competiciones de GT; Miguel Ángel de Castro, con experiencia en campeonatos de turismos y GT, conocido por su capacidad para adaptarse a distintos tipos de coches y circuitos y Alfonso de Orleans, que aunque estaba inscrito como piloto, no llegó a disputar su turno en la carrera, ya que el coche sufrió un accidente antes de que pudiera subirse al volante.


Desempeño en la Carrera
. La edición de 1995 de las 24 Horas de Le Mans fue especialmente dura debido a las condiciones climáticas y la fuerte competencia en la categoría GT2. El Porsche 911 GT2 #91 tuvo un inicio prometedor, con un ritmo sólido y tiempos competitivos en pista.

Sin embargo, el coche sufrió un accidente antes de completar la prueba, lo que impidió que Alfonso de Orleans llegara a participar en la carrera. El incidente obligó al equipo a retirarse prematuramente, dejando sin opciones al equipo Heico Motorsport en su intento por completar la mítica prueba de resistencia.

Hoy en día, el Porsche 911 GT2 sigue siendo un modelo icónico en la historia del automovilismo, recordado tanto por su dominio en circuitos como por su legado en Le Mans.


martes, 6 de julio de 2010

PORSCHE 996 GT3-R de Ninco, Ab Le Mans 2000 #72


Tomás Saldaña es uno de los pilotos españoles con mayor palmarés en el Campeonato del Mundo de Resistencia y con más experiencia en las 24 Horas de Le Mans, la carrera más famosa del mundo, en la que ha participado siete veces.


Dentro de diez días, volverá a correr en el circuito de La Sharte en otras 24 horas, esta vez de automóviles clásicos. El piloto madrileño conducirá un Ferrari 275 GTB, formando equipo con Miguel Arias, el colombiano Camilo Steuer y Carlos de Miguel.


"Me hace mucha ilusión volver al circuito de Le Mans diez años después de mi última participación en las 24 Horas", declaró Saldaña durante los últimos entrenamientos que ha llevado a cabo con su nueva montura, un Ferrari 275 GTB de 1964 perteneciente al Repsol Classic Team, que recientemente conquistó la victoria en el Tour Auto.


"Conducir un Ferrari en Le Mans me hará recordar mi participación hace ahora 16 años con el Ferrari 348 Michelotto. Pilotar un Ferrari en Le Mans es siempre algo especial y además, defenderé los mismo colores de Repsol con los que siempre ha estado en esta mítica carrera".


Tomás Saldaña participó en las 24 Horas de Le Mans en siete ocasiones entre los años 1992 y 2000 y ha conducido coches muy diversos, desde los potentísimos Porsche 962 y CK8 de la escudería de los hermanos Kremer, hasta los Porsche 911 GT2 y GT3 de los equipos Kremer y Meycom, pasando por los Lola o el mencionado Ferrari 348.


Las 24 Horas de Le Mans Classic se celebrarán el 10 y 11 de julio. La carrera ha sido dividida en seis categorías, para así no mezclar automóviles de distintas épocas, lo que resultaría especialmente peligroso por las diferencias de velocidad punta en el circuito de La Sharte. Para la ocasión se cierra el mítico circuito, de más de trece kilómetros, recorriendo todas las famosas zonas donde se han escrito las mejores páginas del automovilismo deportivo, como Les Hunaudières, Mulsanne, Arnage, Tertre Rouge, Maison Blanche...


Los parques cerrados de esta prueba son un auténtico paseo por la historia de la carrera, ya que podremos encontrar todos los modelos que han escrito la historia de los Gran Turismo y Sport Prototipos a lo largo de décadas. Así, junto a leyendas como los Ferrari GTO, P3 ó 512, podremos admirar modelos exclusivos de casi todas las marcas, como Porsche 917, 908 ó 550 Spyder, Lola T70, Maserati Birdcage, Jaguar Type C, D o E, Aston Martin DB2, DB3, DBR1, Mercedes 300 SL "alas de gaviota", Chaparral F, Bentley de pre-guerra....




En este gran festival del automovilismo clásico, sólo una escudería española ha sido admitida a tomar parte en la prueba. Pero España estará bien representada ya que cuatro coches del Repsol Classic Team han superado el estricto control de selección, en el que sólo pasan los automóviles con mayor valor y tradición. Lucirán los colores del equipo un Lagonda 45 en el grupo 1 de pre-guerra, un Cadillac 62 de 1950 y un Lancia Aurelia B-20 de 1953 en el grupo 2 y un Ferrari 275 GTB de 1964 en el grupo 4, el del citado Tomás Saldaña.



Buscando en mi colección, encontré este Porsche 996 GT3-R perteneciente al equipo español Repsol Racing Engineering. Fue inscrito con el dorsal #72 en la edición del año 2000, el año de la primera victoria de Audi con el R8 y también el de la despedida de Tomás Saldaña. Este piloto formó equipo con el también español Jesús Díez Villarroel y el italiano Giovanni Lavaggia.


Militando en la categoría GT, en manos de Saldaña tomó la salida a las 4 de la tarde, junto con el resto de participantes. Haciendo un papel muy digno hasta la 5ª hora de carrera, discurriendo en la 31º posición de 42 coches supervivientes hasta el momento y a pesar de tener una de las menores velocidades punta de la docena de 996, un problema de motor les obligó a abandonar tras cumplir tan sólo 78 vueltas.