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miércoles, 4 de noviembre de 2026

Osella PA8, una rabiosa barqueta italiana con corazón alemán.


Osella PA8 - BMW #28.
XLVIII Grand Prix d’Endurance.
Les 24 Heures du Mans 1980.

Inscrito por: Torino Squadra Corse.
Pilotos: Lella Lombardi (I) y Mark Thatcher (GB).
Categoría: S2.0 / Sports 2.0 Grupo 6.
Resultado: 36th, Accidente, 16ª hora, 157 vueltas.

Miniatura: S/Ref., resina artesanal de Jordi Freixes.
Fabricación: Resina RTR, Ready To Run.
Colección: Slot 132 de Mulsanne Stone.


Las 24 Horas de Le Mans de 1980 pasaron a la historia por la icónica victoria de Jean Rondeau con su propio coche. Sin embargo, si bajamos la mirada hacia la categoría de prototipos de hasta 2.0 litros, la mítica clase del Grupo 6, nos toparemos con una de las inscripciones más surrealistas y fascinantes de todos los tiempos: el Osella PA8 con el dorsal #28 de la Torino Squadra Corse.

Para poner en contexto el coche, es necesario apuntar que Enzo Osella era un genio de los chasis tubulares pequeños, ligeros y rápidos. El Osella PA8 era la evolución de una saga de barquetas pensadas originalmente para dominar el Campeonato Europeo de Montaña y carreras cortas de sport-prototipos: era una barqueta pura de carrocería abierta con una aerodinámica afilada y un peso pluma.

Para empujar este "juguete" en las interminables rectas de Le Mans, se recurrió a un motor BMW M12 de 4 cilindros y 2 litros desarrollado y afinado en Múnich para aguantar carreras de resistencia. Hablamos de una mecánica atmosférica que entregaba unos 290 CV a unas 9.000 rpm. Con esa potencia y un peso ridículo, el PA8 era capaz de rozar los 320 km/h en la recta de Les Hunaudières antes de que existieran las chicanes. Una auténtica bala.

Si el coche ya era interesante, los pilotos que inscribió la Torino Squadra Corse rozaba el guion cinematográfico, una alineación casi imposible: Lella Lombardi y Mark Thatcher, el hijo de la que fue Primera Ministra británica, Margaret Thatcher.

La piloto italiana no necesita presentación. Sigue siendo la única mujer en la historia en puntuar en la F1, precisamente en el Gran Premio de España celebrado en 1975, un histórico sexto puesto en el mítico circuito urbano barcelonés de Montjuïc. Lombardi era una profesional como la copa de un pino, rapidísima, constante y curtida en mil batallas de resistencia. Ella era, sin duda, el seguro de vida del equipo para llevar el Osella a buen puerto.

Mark Thatcher era un apasionado del motor con más recursos económicos que experiencia deportiva. Dos años antes de su mediático extravío en el Dakar de 1982, Mark se plantó en las 24 Horas de Le Mans como el "gentleman driver" del equipo. Los tabloides británicos criticaban el elitismo y los riesgos del automovilismo de Mark Thatcher. Su presencia obligó a reforzar discretamente la seguridad del modesto equipo italiano, pues el hijo de la Primera Ministra era un objetivo potencial de alto riesgo en la Europa de los años ochenta.

El fin de semana del 14 y 15 de junio de 1980 estuvo marcado por el típico clima cambiante de Le Mans: agua, asfalto traicionero y una visibilidad nefasta por la noche. El Osella #28 clasificó en una discreta 32ª posición general debido a que la puesta a punto para lluvia en un prototipo tan ligero era un auténtico dolor de cabeza.

A pesar de las diferencias de ritmo obvias entre los dos pilotos, el plan establecido para la carrera estaba funcionando: Lella ponía la magia y los tiempos competitivos, mientras que Mark hacía los deberes intentando mantener el coche en pista sin cometer errores graves. De hecho, la fiabilidad mecánica del motor BMW ayudaba y, entrada la madrugada, el pequeño prototipo blanco y verde rodaba en una admirable tercera posición de los Grupo 6.


Ese podio parecía estar al alcance de la mano. Sin embargo, Le Mans no perdona. En la 16ª hora de carrera, tras 157 vueltas completadas, el Osella PA8 sufrió un fuerte accidente que obligó al abandono de manera prematura. El sueño de ver al hijo de la mandataria británica y a la heroína italiana celebrando en el podio francés se esfumó contra las protecciones.

Aunque la prensa británica estaba frotándose las manos esperando un error del "hijo de mamá", la realidad del automovilismo es caprichosa. Fue la experimentada piloto italiana la que perdió el control del Osella. Las barquetas de Grupo 6 eran coches extremadamente nerviosos, y las condiciones de la pista de Le Mans ese año, con constantes trombas de agua y un asfalto helado y traicionero durante la madrugada, hacían que mantener un coche tan ligero a más de 300 km/h fuera una ruleta rusa, incluso para manos tan expertas como las de la piloto transalpina.

Le Mans siempre ha sido un imán para las historias más rocambolescas y este Osella PA8 es una demostración más de lo dicho. Aunque el resultado final fue un doloroso abandono por accidente, la participación de la barqueta italiana con corazón alemán fue espectacular: un coche precioso, un motor rabioso y una de las anécdotas más irrepetibles del automovilismo clásico.

Para demostrarlo os presento la miniatura realizada artesanalmente por mi querido y estimado amigo Jordi Freixas, todo un referente en el mundo del slot. La pieza que ha hecho refleja su pasión por el automovilismo deportivo y por las historias reales e increíbles que rodean las carreras, las de Le Mans en particular. En su día, Jordi se embarcó en la aventura de crear su propia marca, Chequered Flag, con la que fabricó auténticas maravillas como los Nissan DeltaWing, los Panhard del Montecarlo o los René Bonnet Aérojet de Le Mans. Actualmente, se dedica exclusivamente a su impresionante colección particular y a realizar alguna réplica excepcional para sus amigos más allegados.






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