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sábado, 24 de enero de 2026

Sagas familiares: Pierre Louis-Dreyfus y su nieto Simon Mann separados por siete décadas.


Ferrari 750 Monza.
#12 Pierre Louis-Dreyfus “Heldé” (F) y Jean Lucas (F).
XXIII Grand Prix d’Endurance les 24 Heures du Mans 1955.
S 3000 / Sportscars 2001 - 3000 cc.
34th, DNF, Ab (ignición), 10ª hora, 104 vueltas.
Ref. MMK-09 de MMK Productions.
Kit bruto en resina montado por Jordi Sánchez Casas.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).

Ferrari 296 GT3.
#21 Simon Mann (GB), François Heriau (F) y Alessio Rovera (I).
Vista AF Corse (I).
XCIII Grand Prix d’Endurance les 24 Heures du Mans 2025.
LMGT3 / Le Mans GT3.
34th general, 1st LMGT3.
Ref. AV-52305a de Avant Slot.
Carrocería en plástico ABS tampografiada.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).



En las 24 Horas de Le Mans no es habitual encontrar sagas familiares separadas por siete décadas, pero el caso de Pierre Louis-Dreyfus y su nieto Simon Mann es especialmente representativo. Pierre Louis-Dreyfus y Simon Mann representan dos extremos temporales de Le Mans unidos por un mismo hilo invisible: la herencia familiar entendida como pasión por la resistencia.

Pierre Louis-Dreyfus, nacido en 1908 y conocido en competición como “Heldé”, fue uno de esos gentlemen drivers de la vieja Europa que hicieron de Le Mans un territorio de carácter, valentía y cultura mecánica. Su presencia en la prueba se extendió durante más de dos décadas, desde los años treinta hasta mediados de los cincuenta, siempre con coches de primer nivel y una comprensión muy fina de lo que significaba correr 24 horas seguidas.



En 1955, Pierre Louis-Dreyfus participó en Le Mans al volante de un Ferrari 750 Monza, una barchetta pura, ligera y brutal, propulsada por un cuatro cilindros diseñado por Aurelio Lampredi. Aquel Ferrari representaba la filosofía más cruda de Maranello: potencia, simplicidad estructural y fiabilidad llevada al límite. Louis-Dreyfus no era un profesional al uso, pero sí un piloto experimentado, metódico y respetado en el paddock, capaz de tratar la mecánica con inteligencia en una época en la que acabar Le Mans ya era, por sí mismo, una victoria moral.

Setenta años más tarde, en 2025, su nieto Simon Mann tomó el relevo familiar en el mismo escenario, también con un Ferrari, aunque en un mundo completamente distinto. Mann compitió en Le Mans con un Ferrari 296 GT3, una máquina de última generación concebida para la categoría GT moderna, con aerodinámica avanzada, electrónica compleja y una gestión del rendimiento impensable en tiempos de su abuelo. Donde Pierre vigilaba carburadores, presiones y temperaturas, Simon debía gestionar tráfico constante, estrategias de equipo, y un coche diseñado para rendir al límite durante 24 horas.



El vínculo con Ferrari no es anecdótico en esta historia. En ambos casos, la marca italiana simboliza una forma muy concreta de competir en Le Mans: coches exigentes, temperamentales, que premian al piloto sensible y castigan el exceso. Del Ferrari casi artesanal de los años cincuenta al sofisticado GT3 del siglo XXI, la esencia sigue siendo la misma: resistencia, carácter y una cierta épica que encaja perfectamente con una saga familiar como la suya.

Tener en mi colección el Ferrari 750 Monza de 1955 de Pierre Louis-Dreyfus y el Ferrari 296 GT3 de 2025 de Simon Mann no es solo reunir dos miniaturas; es capturar setenta años de evolución de Le Mans a través de una misma familia. Abuelo y nieto, separados por generaciones, pero unidos por el mismo circuito. Dos épocas, dos conceptos técnicos y una misma historia familiar ligada al circuito de La Sarthe.


El Ferrari 750 Monza parte de un kit bruto en resina de MMK, ref. MMK-09, pintado, montado y mecanizado por mi añorado amigo Jordi Sánchez Casas. El Ferrari 296 GT3 es una ejecución impecable de Avant Slot, ref. AV-52305a.

lunes, 19 de enero de 2026

La historia también viajaba por carretera: el Mercedes Renntransporter de 1955.


Mercedes-Benz Renntransporter.
Vehículo de asistencia (1955).
S/Ref. de MMK (sobre molde original de Peter Pré).
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).

Antes de que los cronómetros marcaran diferencias y los titulares celebraran victorias, había kilómetros de carretera recorridos en silencio. Lejos del asfalto de los circuitos y del ruido de los motores de competición, el Mercedes Renntransporter cumplía una misión tan discreta como esencial: llevar la historia de un lugar a otro. Cargando con las Flechas de Plata, este camión fue testigo de una época irrepetible, cuando la competición aún tenía algo de aventura, de improvisación y de final de camino.


¿Por qué nació el MB Renntransporter?
El Mercedes-Benz Renntransporter es uno de los vehículos más especiales de la historia del automóvil. Un vehículo de asistencia creado en 1955 por la marca alemana con un objetivo claro: en caso de avería de los coches durante un Gran Premio, ser capaz de cargar el vehículo averiado, transportarlo a toda velocidad a Stuttgart para realizar allí su reparación, y regresar al circuito a tiempo para poder disfrutar de la carrera.

Cuando los coches de carreras aún eran proyectos artesanales diseñados y fabricados por reducidos equipos de ingenieros y visionarios, Mercedes-Benz dio con la solución perfecta para resolver uno de los males endémicos de la época: la imposibilidad de reparar los problemas graves de los vehículos durante los fines de semana de carreras.


Hasta aquel momento, y también durante las siguientes décadas, cuando los bólidos de competición sufrían aparatosos accidentes o los mecánicos comprobaban que se había producido una severa avería para la que no tenían recambios, al equipo no le quedaba más remedio que recoger sus enseres y poner rumbo a casa.

Y como en los años 50, la batalla entre marcas estaba en pleno auge y Mercedes-Benz había hecho un descomunal esfuerzo económico para hacer de sus flechas de plata los automóviles dominadores del momento, decidieron desarrollar un vehículo que fuera capaz de transportar los coches a la fábrica de Stuttgart, para allí ser reparados y… ¡volver a estar presentes al día siguiente en la competición!


El Mercedes Renntransporter fue el resultado de esta idea. Un camión apasionante, de proporciones y formas totalmente rompedoras, equipado con un motor deportivo y perfectamente adaptado para ser capaz de alcanzar (con carga) los 170 km/h.

También apodado como la Blue Wonder (maravilla azul), el Renntransporter fue fabricado en 1955, y a lo largo de varios años transportó los modelos más icónicos de su tiempo, tales como el Mercedes-Benz 300 SLR de Stirling Moss, ganador del World Sportscar Championship, y el Mercedes-Benz W196 de Formula 1, monoplaza con el que Juan Manuel Fangio se hizo con el título mundial en 1954 y 1955.


Diseño del montaje.
Muchas cosas hacían especial a esta sola unidad fabricada del Renntransporter. Para empezar, el chasis empleado para su realización no partía de camiones o furgonetas de la marca alemana, sino que se usó un chasis de Mercedes 300 debidamente reforzado y alargado hasta alcanzar los 6,75 metros de longitud. Por su parte, la carrocería fue creada artesanalmente con la clara intención de que el modelo no tuviera semejanzas con los automóviles de producción, y a su vez, que la aerodinámica le permitiera transportar los vehículos a toda velocidad y sin riesgo.

Lo que sí tomó prestado el Renntransporter, y con mucho acierto, fue un interior basado en el Mercedes 180, con un tartán azul, rojo y blanco y un salpicadero limpio y de líneas redondeadas. Su concepción fue increíblemente novedosa en aquel momento, pues la posición de conducción estaba muy por delante del eje delantero, en busca del equilibrio de pesos ideal cuando el vehículo tuviera que cargar con los coches de carreras.


Por último, el motor elegido para el modelo fue nada menos que el propulsor de seis cilindros en línea, inyección directa y aproximadamente 190 CV que equipaba el 300 SL. Tracción trasera, caja de cambios de 4 marchas y unas ruedas de menos pulgadas que los coches de competición completaban lo que era un automóvil deportivo de la época vestido de camión.

La Blue Wonder surcó las carreteras europeas durante algunos años antes de ser enviada a los Estados Unidos para colaborar en la promoción de la marca alemana. Años después fue usada de “mula” para el desarrollo de algunas tecnologías de la marca, y acabó siendo desguazada a finales de los años 60.


No sería hasta finales de los 90 que el departamento de vehículos clásicos de Mercedes-Benz recibió la orden para recuperar los planos y fotografías originales del Renntransporter y rendirle un merecido tributo. Actualmente esta unidad se puede ver en el museo de la marca en Stuttgart, acogiendo una vez más sobre su plataforma a un 300 SLR.

La miniatura.
Ante la imposibilidad de adquirir una pieza original de Peter Prè (debido principalmente a la ausencia de ejemplares disponibles en el mercado), se presentó la oportunidad de adquirir esta reproducción en el Mercadillo de la Plaça Massadas. La obra, realizada por Victor di Natali (MMK), se ofrecía a un precio especialmente competitivo. No se ha realizado una comparación directa con el original; sin embargo, sin entrar en consideraciones sobre la naturaleza de la pieza como reproducción, el resultado final puede calificarse como muy satisfactorio, tanto por la calidad de ejecución como por el rigor y el respeto hacia el diseño original con los que fue realizada.


En las fotografías aparecen también diversos vehículos y figuras. Por un lado, el Mercedes 300 SLR que participó en Le Mans en 1955 (Superslot), el Mercedes 300 SL Gullwing (Top Slot) y una Indian Chief estática (probablemente Britains) con figura pintada por Mikel de Iberslot. Por otro lado tenemos la figura de Alfred Neubauer (Le Mans Miniatures), la dama del MB rojo (Preiser) y el resto de figuras pintadas por Enric Roca (Joeslot).

jueves, 6 de agosto de 2015

Porsche 550 RS de Any Slot

El primer deportivo de Porsche.
El Porsche 550, uno de los coches de carreras que más éxito ha tenido en la historia de la posguerra, tiene su origen en 1949 gracias a la inspiración de Walter Glöckler, que regentaba un concesionario de Volkswagen en Frankfurt (Alemania). Con la colaboración de un ingeniero de Porsche había construido un spyder uniendo un chasis tubular ligero de un 356 a un motor de 1086 cc de 58 cv alimentado por alcohol. Disponían de todo el equipamiento deportivo que le proporcionaba el taller de Weidenhausen que estaba al otro lado de la calle. En 1950 se impuso en el campeonato de Alemania, en la categoría Sport Car hasta 1100 cc.


Estos éxitos deportivos de Glöckler no pasaron desapercibidos a Porsche, tomando buena nota del camino que el concesionario teutón le había señalado. Zuffenhausen siguió muy de cerca el progreso de su proyecto y en el invierno de 1952 la firma alemana, con el consentimiento del mismo Glöckler, decidió fabricar su propia versión. Diseñada por el ingeniero Wilhem Hild, la responsabilidad de la fabricación de la carrocería de aluminio recayó en Erwin Komenda y su realización se encargó a la empresa Weidenhausen, la misma que había fabricado el spyder de Glöckler. 

Al principio Porsche se contentó con montar el bóxer de cuatro cilindros y 1500 cc del 1500S de serie. En su construcción se aplicó un método sencillo y eficaz que consistía en ensamblar el mencionado motor, mecánicamente muy sólido, en un bastidor ligero sobre el que descansaba una carrocería así mismo ligera y de líneas muy limpias. En resumidas cuentas, se trataba de obtener una buena relación peso/potencia y agilidad en la conducción. El bastidor estaba formado por un monocasco, un fondo de chapa plana y un entramado de tubos.

En las 24 Horas de Le Mans de 1953 se salvó el déficit de prestaciones del coche con una aerodinámica más refinada, variación suficiente para ganar en su clase. En el futuro, esta filosofía proporcionaría muchos éxitos deportivos a la marca. Los resultados y el palmarés atesorado por los spyder avalan lo acertado de este proceder; con estas armas era posible batir a rivales más potentes.

El Porsche 550 se presentó al público en el XL Salón del Automóvil de París en octubre de 1953 con un diseño que mostraba claramente que había sido creado con un único objetivo: la competición. Pero no fue hasta finales del año siguiente que Porsche puso su 550 Spyder a disposición de los aproximadamente 100 clientes privados, entre los que se contaban celebridades de la talla del director Herbert von Karajan.


Dotados de un chasis tubular que combinaba con una carrocería de una sola pieza de una silueta equilibrada y de gran belleza: pulcro acabado frontal rematado por unas espléndidas curvas de su zaga. La suspensión de las ruedas era independiente. La capota era de lona plegable, escamotándose y abriéndose en cuestión de segundos. Se ajustaba perfectamente a la parte superior del parabrisas, fabricado en cristal laminado de una sola pieza.

Durante los entrenamientos del Gran Premio de Alemania de 1953 el 550 Spyder apareció con el propulsor que hizo famoso al profesor Ernst Fuhrmann. Se trataba del motor tipo 547 de cuatro cilindros y cuatro árboles de levas, accionados mediante un grupo cónico, que representaba una importante evolución y desvinculación de Porsche respecto de la mecánica Volkswagen. Los 1498 cc que desplazaban los cuatro pistones lograban desarrollar 110 cv a 7980 rpm.

Su debut en competición fue en la Mille Miglia, el 2 de mayo de 1954, con Hans Herrmann acabando en sexta posición copilotado por Herbert Linge. Posteriormente, en la mítica carrera Panamericana de 1954 disputada en Méjico, con un duro recorrido de 3.000 km que ponía a prueba a pilotos y máquinas, Hans Herrmann y Jaroslav Juhan consiguieron el doblete en la clase 1500 con sendos Porsche 550 RS y se clasificaron en un meritorio tercer y cuarto lugar de la general.


La miniatura.
El coche de slot es una resina RTR de Any Slot, un “pata negra” totalmente descatalogado y bastante difícil de conseguir. Toda la parte inferior de esta unidad está montada con piezas de la marca Ninco: chasis, ejes completos, llantas y neumáticos, así como el piloto. Motor tipo Mabuchi. Carrocería pintada en plata mate, resuelta dignificando las preciosas formas del coche original. Fotograbados para las rejillas traseras. Tanto los faros delanteros como los pilotos traseros son exquisitos.

Esta referencia representa al Porsche 550 Spyder con el dorsal #49 que participó en las 24 Horas de Le Mans de 1955. Pilotado por Zora Arkus-Duntov y Auguste Veuillet, acabó en la 13th posición de la general, ganando la categoría 751-1100 cc.

A pesar de que Duntov trabajaba en Estados Unidos en el programa Corvette de la General Motors, disfrutaba de una favorable relación con Porsche, habiendo trabajado ya con la firma de Stuttgart unos años antes. Tal vez su radical estilo de gestión iba en contra de un posible acuerdo con el conservadurismo alemán, pero eso no impidió el desarrollo de una relación fructífera pilotando Porsches en más de una ocasión, una situación que no siempre agradaba a los jefes de Detroit…


Fotos: Álex Aguilar
Figura: Preiser
El otro coche: Porsche 550 RS de MRRC
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).

Bibliografía:
Porsche at Le Mans de Glen Smale
Porsche de Rainer W. Schlegelmilch y Hartmut Lehbrink