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lunes, 18 de marzo de 2024

Shelby Daytona Coupé, triste final para un gran deportivo.


Shelby Daytona Coupé.
#5 Dan Gurney (USA) y Bob Bondurant (USA).
Shelby American Inc., USA
24 Horas de Le Mans 1964.
Categoría GT.
4th, winner GT, 334 vueltas.

Ref. RLG18001 de Exoto.
Estático diecast a escala 1:18
(Colección Garage 118 de Mulsanne Stone).

El AC original.
En las afueras de Londres, en un pequeño taller, John Tojeiro, un ingeniero de origen portugués, concibe un prototipo provisto de un motor Lea-Francis. Y lo viste con una carrocería que imita, con más o menos fortuna, las líneas dibujadas por Touring para el Ferrari 166 MM Spyder de 1948.


AC (Auto Carriers Ltd.) era una muy antigua empresa, sus orígenes datan del año 1901, dedicada a la fabricación de automóviles deportivos. El proyecto de Tojeiro les gusta y exponen el coche en el Motorshow de Londres de 1953, en su estado original. Tras cerrarse las puertas del salón, en AC se pusieron manos a la obra para modificar el prototipo de cara a producir el modelo en serie. Entiéndase esta palabra en su justo término, pues la producción de AC era la típica de los pequeños artesanos británicos de coches deportivos.

Lo primero fue modificar la silueta, haciéndola más atractiva, para luego pensar en un motor de seis cilindros, pero más tranquilo. En total, entre los años 1954 y 1963, AC Cars produciría 767 ejemplares del Ace. Si bien montaba un motor AC, a partir de 1961 y tras cesar la producción del bloque original, la marca abría la posibilidad de elegir también entre un Bristol o el V6 Ford que montaba el Zephyr.

Shelby Cobra.
Pero el 2 de febrero de 1962, comenzaba a escribirse un nuevo capítulo. Un AC Ace proveniente del Reino Unido, desembarcaba en los Estados Unidos para ser llevado a Santa Fe Springs, a la guarida de Carroll Shelby. El tejano se va a encargar de importar el roadster inglés. Pero Shelby da un paso más y sitúa bajo el capó un V8 de Ford, si bien conserva la discreta carrocería, el chasis y los trenes rodantes con cerca de diez años de antigüedad. La idea funciona con éxito, mucho éxito.


Shelby American produce setenta y cinco ejemplares del Cobra 260. Y en enero de 1963, aparece el Mark II, con un motor de 4.7 litros. No es un roadster para ver y ser vistos por los bulevares o al borde de las playas de Venice. El incremento de potencia de la gama comercial viene acompañado de un agresivo plan deportivo.

Shelby Daytona Coupé.
Pero para algunas personas, el Cobra no es el logro más importante de Shelby, ni tampoco lo son los Mustang que llevan su nombre. En 1964 y 1965, Shelby construyó seis coches que cambiaron el mundo de las carreras para siempre. Conocido como el Daytona Coupé, estos autos situaron a Estados Unidos como un importante competidor en las carreras internacionales y, a pesar de ser el centro de atención por poco tiempo, su increíble historia de éxito y su hermoso estilo quedaron forjados en la memoria de innumerables fanáticos de las carreras.


Y todo empezó en 1963 con un Cobra accidentado, un boceto y mucha gente escéptica. Ferrari estaba en la cima, con el 250 GTO dominando el mundo de las carreras. El roadster de Shelby era un gran automóvil y podía dominar en pistas cortas americanas, pero no en el resto de las carreras internacionales. El Cobra era hermoso y de aspecto musculoso, pero adolecía de una apropiada aerodinámica. Bob Bondurant, piloto de Shelby, comentaba: “Aerodinámicamente, el roadster es un furgón. En Spa en 1964, los GTO y los Porsche 904 simplemente se alejaban”.

Shelby deseaba desesperadamente un coche que pudiera aplastar a Ferrari en su propio terreno, y uno de los objetivos era proyectar una nueva carrocería, trabajo que encomendó al diseñador Pete Brock. Desde el taller de Shelby American, Brock escogió la opción de construir una carrocería coupé y adaptarla al chasis del Cobra accidentado en Le Mans en 1963, colocando el volante y el asiento donde pensaba que deberían ir. Con su morro curvo y bajo y su parabrisas inclinado, tenía un cierto parecido con el 250 GTO, pero en la zaga, el automóvil se convirtió en una fuente de polémica entre los empleados de la fábrica.


Brock conocía los estudios realizados por el Dr. Wuniblad Kamm en la década de los 30, un físico alemán que sostenía que un diseño de automóvil liso con la cola cortada y plana reduce en gran medida el coeficiente aerodinámico de un vehículo. El único problema es que nadie había diseñado un automóvil estilo Kamm en años, y fue completamente contrario al diseño convencional del momento. Los ingenieros de Shelby odiaban el automóvil, incluso llegaron a traer a un ex piloto de carreras para tratar de convencer a Brock de que no lo hiciera. Pero se mantuvo firme, y contó con el apoyo de la única persona importante: Carroll Shelby.

En su debut en las pistas, el coupé alcanzó una velocidad de 186 millas por hora en recta, la misma velocidad máxima que el 250 GTO. Tras un mes de mejoras, el auto podría fácilmente llegar a las 190 millas. Por tanto, se le dio luz verde para competir.


Debut en carreras.
El Daytona debutó en marzo de 1964 en las 12 Horas de Sebring, donde ganó la clase GT. Se construyeron cinco automóviles más. Sus carrocerías fueron construidas por Carrozzeria Gransport, en Módena (Italia) y posteriormente fueron enviadas a EEUU. El segundo de estos automóviles, CSX2229, se convirtió en uno de los coches de competición más dominantes del mundo, ganando su clase en las 24 Horas de Le Mans y el Tourist Trophy.

Pero la temporada de 1965 fue el año de Shelby. Además de las victorias en las 24 Horas de Daytona y las 12 Horas de Sebring, los autos ganaron el GP de Italia en Monza, el GP de Spa, los 1.000 km de Nürburgring, las 12 Horas de Reims y Enna-Pergusa. Dominaron la clase GT llevándose para casa el campeonato. Y después de esto, todo terminó.



Henry Ford II quería su propio auto para vencer a Ferrari. Para el desarrollo del GT40 necesitó la ayuda de Carroll Shelby y éste puso todo el peso de la compañía tras el proyecto. Cuando finalizó la temporada de 1965, lo que debería haber sido un increíble éxito apenas se reconoció. El Daytona ya era una vieja noticia.

La miniatura.
El coche estático representa al Shelby Daytona Coupé que participó en las 24 Horas de Le Mans en 1964, quedando 4º de la general y 1º en la categoría GT. Clasificó por delante de los Ferrari GTO y de los Porsche 904, que hasta entonces eran los Gran Turismo dominadores en resistencia. La miniatura es una pieza excepcional de la firma norteamericana Exoto.




sábado, 13 de febrero de 2021

FERRARI 250 GTO 64, una chapuza de GMC.


De vez en cuando, en realidad muy de vez en cuando en el mundo del slot, nos encontramos con compras por internet que nos han decepcionado. Es lo que me ha ocurrido con la última adquisición que acabo de hacer, al comprar un coche de slot de resina de un conocido artesano francés, que me ha sido enviado con unos errores del todo inaceptables.

Ferrari 250 GTO 64.
#26 José Rosinski y Ed Hugus.
24 Horas de Le Mans 1964.
GT 2.001-3.000 c.c.
37th Ab, 9 horas, 110/114 vueltas.

Ref. GMC-37, resina RTR de GMC.
(Devuelto a GMC).

La miniatura.
Adquirí esta pieza con toda la ilusión del mundo. Ya había comprado otros coches a GMC, pero todos en formato de kit para montar. Luego los entregaba a uno de mis colaboradores de confianza, Manel Espallargas o Jordi Sánchez Casas, que los decoraban y montaban perfectamente y el resultado siempre había sido bastante bueno. Esta vez quise comprarlo RTR. Por un lado, por razones de movilidad, pues la pandemia producida por el Covid19 no aconseja desplazarse de un sitio a otro. Por otro lado, tenía la curiosidad de saber la calidad de los coches montados por Dominique Finazzi, el responsable de la marca GMC. Y el resultado ha sido totalmente desolador.

Un artesano que se dedica a estos menesteres profesionalmente y que por este artículo me cobró 125 euros, debería asegurarse de que el producto final reúne ciertas garantías. Y la miniatura que me llegó es, como vulgarmente decimos, un truño o, si lo preferís, una mierda pinchada en un palo. Sí, estoy muy enfadado y se nota, verdad?. Bueno, pues ahí van mis razones para que las valoréis.

Fallo de molde. Para empezar la carrocería es asimétrica. Si miramos el coche desde un plano cenital (foto 1) podemos observar que la banda blanca que cruza el morro del coche tiene una caída de derecha a izquierda y eso quiere decir que el paso de rueda izquierdo (el del piloto) está más retrasado que el derecho. Lo mismo ocurre con los pasos de rueda traseros. Ya de entrada, una carrocería asimétrica y deformada no se puede poner a la venta. Estamos hablando de la referencia GMC-37, no de la GMC-01. Es decir, hace años que esta marca se dedica a comercializar miniaturas en resina.

Foto 1: carrocería asimétrica.

Tratamiento de la resina en bruto. La carrocería salió del molde con picos, agujeros y rebabas. Algunos de ellos no se enmasillaron y hay rebabas y picos sin lijar. En el marco del parabrisas, en el lado superior derecho, hay un pegote de resina (foto 2), seguramente debido a los desperfectos de un molde sobrexplotado. Igualmente ocurre con las imperfecciones de los marcos de las dos ventanillas laterales. Bajo la toma de aire frontal también hay fallos por no haber pasado la lija (foto 3). Y el mismo error en el interior de los pasos de rueda delanteros. Da la sensación de que en GMC se quedaron sin lija.

Foto 2: Pegote de resina en el marco del parabrisas.

Foto 3: sin palabras.

Pintura. En relación al color base, el rojo, hay un exceso de pintura. La capa es tan gruesa que han desaparecido prácticamente las líneas de las puertas y del capó, pues apenas se aprecian (foto 1). Hay fallos de ejecución por todas partes: zonas sin brillo, en la trasera aparece una leve “piel de naranja” (foto 4), incluso manchas. El enmascarado del color blanco se ha hecho mal bajo el frontal. En la trasera la banda, que debería ser de un blanco inmaculado, está manchada totalmente y mal ejecutada (foto 5).

Foto 4: piel de naranja en la trasera.

Foto 5: banda blanca? manchada y mal ejecutada.

Montaje. El vacuforme que simula los cristales está sucio por dentro (foto 6) y mal montado: el parabrisas no está ajustado al techo (foto 7), ni tampoco está bien ajustado el de la ventanilla del lado derecho. El cristal trasero está lleno de adhesivo (foto 8). Como el chasis también está mal ajustado, el eje trasero ha quedado descentrado en relación al paso de rueda (foto 9). Incluso en uno de los laterales la rueda toca a la carrocería (foto 9). El eje delantero no gira debido a que los neumáticos rozan el interior del paso de rueda, dado que tiene un exceso de resina que no se ha eliminado. La bandeja del piloto es demasiado pequeña y no se ajusta al lateral derecho, formándose un hueco entre la bandeja y la carrocería (foto 10). Uno de los fotograbados que simula el cierre del capó está completamente chafado.

Foto 6: vacuforme sucio por dentro.

Foto 7: hueco superior del parabrisas y demás desperfectos.

Foto 8: restos de adhesivo en el cristal trasero.

Foto 9: chasis mal montado, eje trasero descentrado.

Foto 10: la bandeja del piloto es tan pequeña que no ajusta a la carrocería.

Embalaje. El tornillo que hace de soporte del coche arrancó la bandeja de papel de la caja de presentación (foto 11). La solución es tan fácil como colocar por debajo de la bandeja una pieza más resistente, por ejemplo una tira de plástico.

Foto 11: el tornillo arrancó la bandeja.

En resumidas cuentas. El producto final es una auténtica basura, no hay ni un sólo apartado que se salve: ni molde, ni tratamiento de la resina, ni pintura, ni montaje, ni siquiera el embalaje. Y sí, estoy desolado porque era uno de esos coches que van cerrando mi colección, en concreto uno de los dos que me faltaban para completar la mítica saga GT/GTO de Ferrari.

Como no va a entrar en mi vitrina, su hueco lo ocupará, si lo encuentro, el kit que fabricó MRRC / Monogram. Incluso he visto un kit mejorado de Juan Carlos, de Lagartijakit. Está fabricado en plástico, pero en manos de Manel le dará mil vueltas a esta chapuza de GMC. 

El Ferrari 250 GTO 64.
Al no haber logrado homologar el 250 LM en la categoría GT, Enzo Ferrari se vio obligado a modernizar el Ferrari 250 GTO. Su supremacía comienza a verse desafiada por Jaguar y los Cobra de Ford. Para mantener su homologación, la versión 64 debe ser similar a las versiones 62/63. Las únicas modificaciones del chasis aceptadas por la FIA son el aumento de los anchos de vía que se hacen necesarias por el uso de ruedas más anchas.



También se realizaron cambios en el motor, en particular en los carburadores y el escape. Es en la carrocería donde las diferencias son más visibles con un diseño inspirado en el 250 LM. Más baja, más ancha y equipada con un enorme parabrisas muy inclinado, las líneas de la versión 64 son más equilibradas que su antecesora.

Sólo se construyeron tres GTO 64 reales y otros cuatro GTO 62/63 más se convirtieron a la versión 64 en fábrica. El GTO con el chasis nº 5571GT, es fácilmente reconocible ya que es el único que tiene un techo corto con spoiler integrado y un capó cerrado incrustado en el panel del morro del coche. Los otros tienen un techo plano más largo y una entrada de aire en el capó.

Un 6 de febrero de 1964 salía de los talleres de Maranello. El destinatario del peculiar prototipo era Luigi Chinetti, el importador de Ferrari en los Estados Unidos. Tan sólo diez días después, en su primera salida, fue inscrito por la NART en los 2.000 km de Daytona, pilotado por Pedro Rodríguez y Phil Hill, consiguiendo la victoria. Con los mismos pilotos venció en la categoría GT de las 12 horas de Sebring.

El GTO 64 en Le Mans.
Para las 24 Horas de Le Mans el 5571GT se inscribe en esta edición con el dorsal #26. Su pilotaje se confía a la pareja franco-estadounidense formado por José Rosinski y Ed Hugus, que pilotaban para la North American Racing Team (NART). Calificado en 25ª posición con un tiempo de 4'14"100, era el más lento de los cuatro GTO participantes.



Al finalizar el primer cuarto de carrera, gracias a una regularidad constante, circulaba en una excelente 14ª posición. En mitad de la noche, después de haber ganado otro puesto más, y al pasar por delante de los boxes, Hugus rompió un cardán del eje de transmisión. El mismo árbol de transmisión se estrelló contra el suelo y la cubierta trasera literalmente explotó, arrojando fragmentos por toda la pista. Los pedazos de metal levantados por el paso de otro automóvil dañaron al Jaguar E Lightweight #16 y lesionó a un mecánico. El Aston Martin #18 de Michael Salmon y Peter Sutcliffe también reventó un neumático mientras pasaba por encima de los restos del accidente.

Los otros tres Ferrari GTO terminaron la carrera de manera brillante en los lugares 5º, 6º y 9º. Fantásticos resultados, aunque no lograron su objetivo, encumbrar al Cobra # 5 de Dan Gurney y Bob Bondurant, que con su 4º lugar en la general se llevarían la victoria en la categoría GT.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Ferrari, winner Le Mans 63 & 64.



Ferrari 250 P 1st LM63 #21

En las tres últimas ediciones Ferrari se había llevado la victoria en las 24 Horas de Le Mans y era un goloso caramelo para el gigante americano Ford, que quiso comprar la Escudería entera. Pero la oferta fue declinada por Enzo y Ford tuvo que enfrentarse a los italianos con sus propios medios. Empezó por motorizar los A.C. Cobra de Carroll Shelby y Ed Hugus con sendos V8 de 4,7 litros, así como el Lola GT, base de su proyecto inmediato más importante: el futuro GT40.

En los entrenamientos, Ludovico Scarfiotti fue el más rápido de los pilotos que llevaban un Ferrari 250 P, firmando un 3’51”3 el jueves, pero sin poder batir el tiempo realizado por el mexicano Pedro Rodríguez con el prototipo 330 TRI. En esta edición para la formación de la parrilla de salida se tuvieron en cuenta por primera vez los tiempos de los ensayos, por lo que podemos considerar a Pedro Rodríguez el primer “poleman” de esta carrera.



Bandini debutó en la prueba con prudencia y a medida que transcurrían las horas su ascensión en la clasificación parecía imparable: quinto en la primera hora, ganó una plaza en la tercera hora y otra más en la quinta, antes de adelantar al 250 P de Parkes/Maglioli al cumplirse el primer cuarto de la prueba.

Sin sufrir ninguna complicación mecánica, los pilotos transalpinos parecían tener asegurada una bonita segunda plaza. Pero 24 horas horas de competición son muy exigentes y el Ferrari de cabeza, en manos de Willy Maraise, se vió forzado al abandono en las eses de Tertre Rouge a causa de un incendio provocado por un tapón de gasolina no estanco.


Al llevar más de una hora de ventaja respecto a sus perseguidores, Scarfiotti y Bandini ralentizaron el ritmo y aún así lograron llevarse el Índice de Performance. Media hora antes de llegar a la meta, los italianos batieron el record a la distancia, siendo los primeros en franquear los 4500 km a una velocidad media de 190 km/h, con un consumo que no superó los 30 litros a los 100 km.

Ferrari 275 P 1st LM64 #20


Para esta edición Henry Ford había prometido participar con sus prototipos tras la negativa de Enzo Ferrari de venderle la “Societá per Azioni”. Para más información pincha en http://mulsannestone.blogspot.com.es/2011/11/ford-gt40-de-hobby-classic-nacido-para.html

Muchos aficionados y seguidores de la prueba consideran este espectacular duelo de Ford contra Ferrari, que se alargó en sucesivas ediciones, la edad de oro de las 24 Horas de Le Mans. Esta confrontación dio a la carrera gala una repercusión a nivel mundial sin precedentes: 250.000 espectadores se presentaron en las instalaciones del circuito de la Sarthe.

El desafío que Ford lanzó a Ferrari se fraguó este año con el mítico GT40, alineando tres prototipos motorizados con sendos V8. Frente a ellos cuatro prototipos oficiales Ferrari y otros cuatro en manos de “sus” escuderías privadas (NART, Maranello Concessionaires y Equipe Nationale Belge).



Nuestro protagonista, el Ferrari 275 P #20 lo pilotaron el francés Jean Guichet y el italiano Nino Vaccarella. Al primero le faltaba bastante experiencia con este tipo de prototipos, por lo que inició la prueba con cierta dosis de prudencia. En la segunda vuelta pasó en sexta posición y se mantuvo quinto tras una hora de carrera, a rebufo de Phill Hill. Tanto el piloto marsellés como el siciliano “progresaron adecuadamente” en los relevos que se produjeron durante la noche y ya a mitad de carrera se habían instalado definitivamente en la cabeza de la prueba.

El final se lo tomaron con calma, con la tranquilidad que otorga el llevar ocho vueltas de ventaja respecto a su inmediato perseguidor. Jean Guichet franqueaba la meta bajo la bandera ajedrezada orgulloso por la victoria conseguida, inesperada tan sólo 24 horas antes. Además batieron el record a la distancia y se llevaron el Indice de Performance, un éxito total sazonado con la absoluta debacle de los tres Ford GT40.


Ferrari 250 P y 275 P vencedores de las 24 Horas de Le Mans de 1963 y 1964. Pintados y montados por Manel Espallargas. Carrocería MRRC sobre chasis extensible Revell y llantas BRM (Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).

Bibliografía: Ferrari au Mans, Sport & Prototypes. 1961-1967. François Hurel.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Ford GT40, la venganza de Henry...



Esta imprescindible miniatura del Ford GT 40, nacida en julio de 2007, pertenece a la marca de resinas Hobby Classic, regentada actualmente por el artesano catalán Jordi Molist. Este coche era uno de esos modelos que no adquirí en su momento cuando salió al mercado y que ha sido durante mucho tiempo una “espinita clavada”… hasta el día que pude obtener esta unidad. Con una tirada de 150 ejemplares (en principio 100 RTR y 50 en kit), el mío viene en una espléndida caja, numerada con un “inquietante” 69/150…

En esta carrocería de bella factura encontramos todos los detalles del coche real ejecutados con maestría. Pintada en un blanco impoluto y coloreado el capó delantero en un acertado tono azul oscuro, las calcas también poseen la calidad y el tamaño perfectos. Calzado con unas llantas de ensueño cubiertas con neumáticos grabados, el conjunto es de 10, como el número del dorsal. Tan sólo falta un pequeño derivabrisas que llevaba este prototipo en 1964 en las 24 Horas de Le Mans, la legendaria carrera automovilística gala.


La razón del nacimiento del Ford GT40 es una de las historias más conocidas del automovilismo deportivo. Su origen se remonta a la primavera de 1963, año en el que il Commendatore debía estampar su firma en el contrato de venta por el que Ford se convertía en el nuevo dueño de Ferrari. El gigante americano había puesto sobre la mesa una oferta de 18.000.000 $, pues tenía la intención de comprar la firma transalpina para dar un golpe de efecto en Europa: una inteligente operación de marketing que diera a conocer sus automóviles al público del viejo continente.

Henry Ford II no quería perder el tiempo en experimentar con nuevos prototipos que requerían largas sesiones de ensayos para su desarrollo y al llegarle el rumor de la venta de la Societá per Azioni (SaP) Ferrari, decidió que éste era el camino más apropiado. Ford entendió el enorme escaparate comercial que representaba la carrera de las 24 Horas de Le Mans y como desde 1960 la marca de il cavallino rampante había dado una muestra de su poderío, encadenando victoria tras victoria, comprar Ferrari se convertía en una jugada maestra.


La Ford Motor Company para asegurar que su inversión era la adecuada, realizó una serie de auditorías a la firma de Maranello que no gustaron en Ferrari y finalmente Enzo decidió no vender la empresa. Este hecho irritó a Henry Ford de tal manera que, para vengarse de la afrenta sufrida, decidió crear su propio prototipo que venciera y humillara al que, a partir de entonces, se convirtió en su enemigo a batir.

Para ello la firma norteamericana creó la FAV (Ford Advanced Vehicles) en Slough, Inglaterra, un departamento de carreras dedicado exclusivamente al desarrollo del coche que debía responder, con victorias, a la ofensa perpetrada por Enzo Ferrari. A la cabeza del proyecto GT puso a Eric Broadley, joven ingeniero que en 1958 ya había fundado Lola Cars Ltd., su propia compañía… esta decisión no fue tomada a la ligera, como seguidamente veremos.


Desde su despacho en Deaborn, Michigan, Henry Ford había vuelto a ver ganar en Le Mans, para su desgracia, esos pequeños diablos rojos que tanto odiaba. Pero tuvo la suerte de comprobar las excelentes prestaciones del pequeño Lola Mk6 GT de Eric Broadley, antes de que se accidentara en Tertre Rouge… y ese mismo día decidió integrar toda la estructura Lola en su faraónico proyecto.

En efecto, Eric Broadley y Len Bailey partieron del Lola GT. Diseñaron una pequeña estructura tubular que sujetara el eje delantero sobre un chasis monocasco dotado de dos paneles laterales construidos por Abbey Panels en Coventry. Se entregó un primer bastidor con la numeración GT-101: había nacido el futuro mito.


El diseño de la carrocería corría a cargo de la fábrica madre y, tras varias pruebas, se consiguió terminar un primer molde que se envió a la empresa británica Specialised Mouldings para que fabricara las carrocerías. Bajo el capó trasero rugía un V8 de 4,2 litros que desarrollaba 350 Cv, potencia más que suficiente para vencer con solvencia en la prueba gala.

El prototipo fue bautizado como Ford GT40, denominado así porque la altura del coche desde el suelo hasta el techo era de 40 pulgadas (1016 mm); esta medida tan característica fue la que le dio finalmente el nombre completo al proyecto GT.


24 Horas de Le Mans. En los entrenamientos oficiales de Le Mans, celebrados el 18 y 19 de abril de 1964, se presentó oficialmente al público la primera versión del GT40. Durante los ensayos, los equipos tuvieron muchos problemas con la puesta a punto de los coches… preocupaba en concreto la inestabilidad de los prototipos a las altas velocidades que se conseguían, sobre todo en la larga recta de les Hunaudières.

El prototipo llegó a alcanzar los 305 km/h, pero lo cierto era que a partir de los 260 km/h el automóvil se volvía altamente inestable, adoptando una clara y peligrosa tendencia a despegar del suelo. Jo Schlesser lo sufrió en sus propias carnes al estrellarse con su unidad. Este terrible inconveniente se solucionó posteriormente en la ingeniería británica MIRA donde, tras un estudio en profundidad de las causas del problema, se determinó que la solución pasaba por aplicar un perfil en el límite del capó trasero que impidiera que el coche se levantara.


En junio se produce, por fin, el desembarco de la firma norteamericana en el circuito francés: tres Ford GT40 fueron inscritos en la categoría Prototipos para hacer cumplir el desafío del “gran jefe” Henry. Al volante de los coches un elenco de pilotos difícil de igualar: Phil Hill, Bruce McLaren, Masten Gregory, Richard Atwood, Jo Schlesser, Richard Ginther… iban a enfretarse a los oficiales de la SEFAC (Scuderia Enzo Ferrari Auto Corse) encabezados por John Surtees, Jean Guichet, Mike Parkes y los italianos Nino Vaccarella, Lorenzo Bandini, Ludovico Scarfiotti, Giancarlo Baghetti y Umberto Maglioli. Como diríamos por aquí, estaba puesta “toda la carne en el asador”.

Las calificaciones vieron las altas velocidades en las que se movían con soltura los GT40, superiores a los 300 km/h… pero ello no fue suficiente para destronar de la pole position a un John Surtees inconmensurable que, recordemos, acabó este mismo año alcanzando el Campeonato Mundial de Pilotos de Fórmula 1.


Ya metidos en carrera, al finalizar la primera hora era el piloto de Ford Richie Ginther el que marchaba en cabeza con su GT40. Poco después se la arrebató el propio John Surtees. Transcurría la cuarta hora de la prueba cuando el Ford #12 de Schlesser/Atwood sufrió un incendio que le obligó al cruel abandono, pues transitaba en segunda posición. Mientras, la pareja Hill/McLaren, con infinidad de problemas, navegaban a cola de pelotón.

Sobre la quinta hora, la caja de transmisiones Colotti del GT40 pilotado por la dupla Ginther/Gregory empezó a dar serios problemas y finalmente dijo basta a las nueve de la noche, provocando su rotura el abandono definitivo del segundo Ford, el #11. En la Scuderia también surgieron importantes dificultades en sendos Ferrari 275 P, tras un accidente del primero y la rotura de la bomba del aceite del segundo.


A pesar de estos sucesos, Surtees, Guichet y Bonnier iban situados en las tres primeras posiciones, empezando a dar serias muestras del potencial de la firma de Maranello. Durante la noche, el Ford GT40 de Phil Hill y Bruce McLaren empezó su espectacular remontada, hasta situarse en una esperanzadora cuarta plaza, pisándole los talones a los Ferrari de cabeza. Desgraciadamente, la caja de cambios acabó por ceder al despuntar el día y el último Ford, con el dorsal #10 (nuestro protagonista), acabó su carrera.

Problemas de frenos y de alimentación en el Ferrari de Surtees hicieron ceder el mando al 275 P de la Scuderia pilotado por Jean Guichet y Nino Vaccarella, a la postre vencedores de la prueba y, posteriormente la segunda plaza al 330 P de Jo Bonnier y Graham Hill encuadrados en la escudería Maranello Concessionaires. Triplete de Ferrari que firmó la octava victoria en las 24 Horas de Le Mans, revolcando por completo las aspiraciones de triunfo de Henry Ford II.


Dos meses después, Ford contrató a Carroll Shelby para tomar el control del departamento de carreras y dirigir un nuevo programa de competición. Shelby había logrado la victoria ese mismo año en la categoría GT, doblegando con su Shelby Cobra a los 250 GTO de Ferrari y a los 904/4 GTS de Porsche, obteniendo una espléndida cuarta plaza general.

Lo que no se imaginaba ni Henry Ford, ni Carroll Shelby, ni nadie era que la ínclita firma transalpina en manos de su escudería semi-oficial norteamericana (NART) les iba a propiciar en el circuito de La Sarthe un segundo revolcón histórico…


Diorama imaginado y creado por mi amigo Mikel Iberslot
Gendarme francés de Verlinden montado y pintado por mi amigo Enric.
Gracias a ambos, sois increibles.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).