Ferrari 333 SP #1.
Grand Prix d’Endurance.
Les 24 Heures du Mans 1995.
Inscrito por: Euromotorsport Racing Inc. (I).
Pilotos: Massimo Sigala (I), Jay Cochran (USA) y René Arnoux (F).
Categoría: Prototypes WSC / World Sports Cars.
Resultado: 47th, Ab, abandono (encendido), 1ª hora, 7 vueltas.
Miniatura: base Scalextric Altaya.
Fabricación: S&B de Juanjo Castellanos.
Colección: Slot 132 de Mulsanne Stone.
Esta entrada se la quiero dedicar a mi buen amigo Juanjo Castellanos, autor de la realización de esta miniatura allá por 2009. Partiendo de un simple Altaya, Juanjo consiguió transformarla en una pieza artesanal que guardo en mi colección con un especial cariño. Pero antes de hablar de ella, vamos a ocuparnos del coche que representa: el Ferrari 333 SP que participó en las 24 Horas de Le Mans de 1995.
El 333 SP fue una iniciativa del empresario italiano Gianpiero Moretti, fundador de MOMO y un apasionado de la competición. Moretti llevaba tiempo interesado en que Ferrari regresara a las carreras de resistencia con un prototipo. Su proyecto recibió el apoyo de Piero Ferrari y de Luca di Montezemolo, que habían vuelto a ocupar posiciones relevantes en la estructura de Maranello. La idea era construir un coche destinado a los equipos privados que pudiese competir tanto en Estados Unidos como en Europa.
El diseño del prototipo se desarrolló en Italia, con la participación de Dallara y Michelotto, y se concibió inicialmente para las reglamentaciones de la IMSA estadounidense. El resultado fue un sport-prototipo abierto, con monocasco de fibra de carbono, motor central y una carrocería de líneas bastante limpias. El coche tenía una configuración muy diferente de la de los Ferrari de resistencia de los años sesenta y setenta, pero conservaba una característica que siempre había distinguido a los prototipos de Maranello: un motor de doce cilindros.
El nombre 333 SP hacía referencia a la cilindrada unitaria del propulsor. Cada uno de sus doce cilindros tenía aproximadamente 333 cm³, lo que daba una cilindrada total cercana a los cuatro litros. El motor era el Ferrari F310E, un V12 atmosférico de 3.997 cm³, con cinco válvulas por cilindro e inyección electrónica Weber-Marelli. Derivado de la experiencia de Ferrari en la Fórmula 1, llegaba a desarrollar alrededor de 600 CV en configuración de competición.
No se trataba, sin embargo, de un motor de Fórmula 1 instalado sin más en un chasis de resistencia. El propulsor tuvo que adaptarse a las exigencias de las carreras de larga duración y a los reglamentos de la IMSA, que establecían determinadas limitaciones de régimen. El 333 SP se convirtió así en una combinación bastante particular: un chasis ligero y relativamente sencillo, unido a un V12 de altas prestaciones.
Su debut en competición tuvo lugar en Estados Unidos en 1994. El proyecto comenzó con cierta prudencia, ya que Ferrari no asumió un programa oficial de resistencia. La responsabilidad de poner los coches en pista recayó en equipos privados, entre ellos Euromotorsport Racing y, posteriormente, la estructura de Gianpiero Moretti.
En 1995, el Ferrari 333 SP llegó por primera vez a las 24 Horas de Le Mans. Su presencia tenía un significado especial: Ferrari regresaba a la categoría de prototipos de La Sarthe después de muchos años de ausencia. El último Ferrari de fábrica que había competido en la categoría superior lo había hecho a principios de los años setenta, aunque posteriormente hubo alguna participación privada de prototipos de la marca.
El coche inscrito en 1995 fue el dorsal #1 de Euromotorsport Racing, con René Arnoux, Jay Cochran y Massimo Sigala como pilotos. La unidad correspondía al chasis número 002 y estaba equipada con neumáticos Goodyear.
La categoría en la que participaba era la WSC, creada en el marco de las reglamentaciones estadounidenses de prototipos deportivos. A diferencia de los prototipos cerrados de otras épocas, los WSC eran coches descubiertos y utilizaban motores derivados de unidades de producción o de arquitecturas autorizadas por el reglamento. En Le Mans, estos coches competían en un escenario distinto al de las carreras IMSA, por lo que debían adaptarse a las exigencias específicas de la prueba francesa.
La edición de 1995 reunió una parrilla bastante heterogénea. En la categoría WSC había prototipos como los Courage C41 con motor Chevrolet, un Courage C34 equipado con un propulsor Porsche de seis cilindros bóxer, dos Kremer K8, el Kudzu DG3 con motor rotativo Mazda y el Ferrari 333 SP de Euromotorsport.
La presencia del Ferrari despertó mucha expectación. No todos los días se podía ver un prototipo de Maranello en Le Mans, y menos aún después de tantos años de ausencia. Sin embargo, el coche llegaba a Francia sin el respaldo de un programa oficial de Ferrari y con una experiencia todavía limitada en carreras de 24 horas.
Los entrenamientos tampoco fueron sencillos. El Ferrari tuvo que adaptarse a las particularidades del reglamento francés y a las exigencias de los comisarios técnicos, especialmente en lo relacionado con el limitador de régimen del motor. El equipo terminó clasificando el coche en la decimoséptima posición, con un tiempo de 4:00.070.
A pesar de todo, el 333 SP demostró desde el principio que tenía velocidad. El coche llegó a situarse en la tercera posición absoluta durante las primeras vueltas de la carrera, algo especialmente llamativo teniendo en cuenta la falta de experiencia del proyecto en La Sarthe.
Pero la alegría duró poco. Después de completar solamente siete vueltas, el Ferrari tuvo que abandonar por una avería del motor. La información disponible sobre el incidente apunta a un problema en el sistema de encendido, relacionado con el captador del volante motor, que dejó al propulsor sin posibilidad de seguir funcionando. El coche quedó fuera de carrera durante la tercera hora, cuando apenas había recorrido unos 95 kilómetros.
El debut del 333 SP en Le Mans terminó así de forma prematura. No obstante, el Ferrari había dejado una impresión positiva por sus prestaciones y, sobre todo, había servido para anunciar el regreso de la marca a los prototipos de resistencia.
En los años siguientes, el 333 SP evolucionaría de forma importante. La llegada del ingeniero Tony Southgate al desarrollo del coche permitió introducir mejoras en la aerodinámica y en otros apartados técnicos, especialmente pensando en su participación en Le Mans. El Ferrari se convirtió entonces en un prototipo mucho más competitivo y fiable.
Los resultados no tardaron en llegar. En 1997, Gianpiero Moretti, Didier Theys y Max Papis llevaron uno de los 333 SP hasta la sexta posición absoluta en las 24 Horas de Le Mans, el mejor resultado de un Ferrari de este modelo en la prueba. Un año después, el coche de Doyle-Risi Racing terminó octavo y consiguió la victoria en la categoría LMP1.
El 333 SP no llegó a ganar la clasificación absoluta de Le Mans, pero sí se convirtió en uno de los protagonistas de la resistencia internacional durante la segunda mitad de los años noventa. Su motor V12, su característica carrocería abierta y el sonido inconfundible de Ferrari hicieron que se ganara rápidamente un lugar entre los prototipos más recordados de aquella época.
En 1995, sin embargo, todo estaba por empezar. El coche de Euromotorsport había llegado a La Sarthe con la ilusión de recuperar para Ferrari un espacio que llevaba muchos años vacío. La avería de las primeras vueltas frustró el intento, pero el proyecto tenía suficiente potencial como para seguir adelante.
Y ahora vamos con la miniatura. Como comentaba al principio, esta reproducción tiene para mí un valor especial porque fue realizada por Juanjo Castellanos en 2009; los amigos lo llamamos Mikius en los foros. Partiendo de un Altaya, llevó a cabo una transformación profunda de la carrocería y de numerosos elementos del modelo. Lo presentó en el foro de Slotadictos. Estas fueron sus palabras:
"El coche de slot parte de una carrocería Altaya, las calcas han sido sacadas del antiguo foro de los "chapus", impresas en hojas de A2M con impresora de inyección de tinta, pintura Tamiya a spray y bote con pincel en algunas zonas, barniz e imprimación de Vallejo".
Las modificaciones son numerosas. Las llantas son completamente artesanales, hechas a mano, y los retrovisores fueron rediseñados para ajustarlos a los del coche original. También se redimensionaron las tomas de aire laterales y se detallaron los relojes del salpicadero. El vidrio de los faros delanteros fue rebajado, pulido y abrillantado, y se añadieron las vigas del soporte del alerón.
Toda la zona trasera es de nueva factura, incluidos los escapes, los pilotos y otros elementos de la carrocería. También se incorporaron los cristales protectores situados a ambos lados del puesto de conducción.
El casco del piloto se pintó siguiendo el diseño del que utilizaba el italiano Massimo Sigala, uno de los tres pilotos del Ferrari en Le Mans. Las calcas se realizaron sobre hojas de A2M con impresora de inyección de tinta. Para la pintura se utilizaron productos Tamiya, tanto en spray como aplicados con pincel en determinadas zonas, además de imprimación y barniz de Vallejo.
El resultado es una pieza artesanal que conserva el aspecto general del 333 SP, pero que incorpora una cantidad de trabajo manual considerable. Y eso es, precisamente, lo que hace que esta miniatura tenga un valor especial dentro de mi colección: detrás de ella hay muchas horas de trabajo de un amigo y una historia compartida que va más allá del propio coche.





