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domingo, 11 de enero de 2026

En los orígenes de Le Mans, el Bentley Sport 3 Litre marcó el camino.


Bentley Sport 3 Litre.
#8 John F. Duff (CDN) y Frank Clement (GB).
Duff & Aldington (GB).
II Grand Prix d’Endurance les 24 Heures du Mans 1924.
Categoría S 3.0 = Sportscars 2001 - 3000 cc.
Winner general y S 3.0, 2.077,340 km.

#3 Sammy Davis (GB) y Dr. John Dudley Benjafield (GB).
Bentley Motors Ltd. (GB).
V Grand Prix d’Endurance les 24 Heures du Mans 1927.
Categoría S 3.0 = Sportscars 2001 - 3000 cc.
Winner general y S 3.0, 2.369,807 km.

Kits brutos en resina, ref. GT-433 de GT Models (GB).
Montaje, pintura, deco y mecánica de Manel Espallargas.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).


Cuando las 24 Horas de Le Mans comenzaron en 1923, Bentley no tardó en entender qué tipo de carrera era aquella. No se trataba solo de velocidad, sino de resistencia, fiabilidad y carácter, valores que encajaban a la perfección con la filosofía de W.O. Bentley. El Bentley 3 Litre, presentado en 1919 y producido en distintas evoluciones a lo largo de los años veinte, fue el primer gran exponente de esa forma de entender el automovilismo.

Con su robusto motor de cuatro cilindros, su chasis sólido y una concepción claramente orientada a soportar grandes esfuerzos durante horas, el 3 Litre no era el coche más ligero ni el más refinado del momento, pero sí uno de los más resistentes. Bentley apostó desde el principio por llevar prácticamente coches de serie a Le Mans, reforzados y adaptados, pero sin comprometer su fiabilidad. Esa decisión marcaría el camino de la marca en la Sarthe durante toda la década.

Presentación del coche y su importancia en Le Mans.
El Bentley Sport 3 Litre fue el coche que permitió a la marca británica construir su leyenda en Le Mans. Antes de los grandes 4½ Litre, Speed Six o Blower, fue este modelo el que demostró que Bentley no solo participaba, sino que podía ganar.

La victoria de 1924, con el coche #8, supuso el primer triunfo absoluto de Bentley en Le Mans y confirmó que la apuesta por la resistencia y la fiabilidad era la correcta. Tres años más tarde, en 1927, el triunfo del #3 en una edición especialmente dura y caótica consolidó definitivamente a Bentley como el referente absoluto de la prueba en los años veinte. Ambas victorias no solo fueron importantes por el resultado, sino porque marcaron el inicio y la madurez de una era irrepetible.


El Bentley Sport 3 Litre montaba un motor de cuatro cilindros en línea con una cilindrada de aproximadamente 2.996 cc, equipado con un avanzado árbol de levas en cabeza y cuatro válvulas por cilindro, una solución muy sofisticada para su tiempo. En configuración de competición, la potencia rondaba los 70–80 CV, una cifra modesta en términos modernos, pero perfectamente adecuada para las largas distancias de Le Mans en los años veinte.

El conjunto se completaba con un chasis de largueros de acero extremadamente robusto, suspensión por ballestas semielípticas y frenos mecánicos en las cuatro ruedas en sus versiones más evolucionadas. Todo el coche estaba pensado para resistir durante horas sobre firmes irregulares, con cambios de ritmo constantes y un desgaste mecánico enorme. Más que un coche rápido, el Bentley Sport 3 Litre era un coche incansable.

Le Mans 1924 – El nacimiento del mito (#8).
La edición de 1924 fue un punto de inflexión para Bentley. Tras una prometedora participación el año anterior, la marca regresó con una preparación más cuidada y una mayor confianza en su coche. El Bentley Sport 3 Litre #8 fue pilotado por John Duff y Frank Clement, una pareja perfectamente compenetrada y conocedora tanto del coche como de la filosofía de la prueba.


Desde las primeras horas, el Bentley mostró un ritmo constante y una fiabilidad superior a la de muchos de sus rivales franceses. Mientras otros coches sufrían problemas mecánicos o caídas de rendimiento durante la noche, el 3 Litre seguía rodando sin grandes contratiempos. No fue una victoria construida a base de velocidad pura, sino de regularidad y resistencia.

Al final de las 24 horas, el Bentley #8 cruzó la meta en primera posición absoluta, logrando la primera victoria de Bentley en Le Mans. Aquel triunfo no solo fue celebrado como un éxito deportivo, sino como la confirmación de que la marca británica había entendido mejor que nadie el espíritu de la carrera.

Le Mans 1927 – La consagración definitiva (#3).
Tres años después, Bentley regresó a Le Mans con la experiencia acumulada y una ambición todavía mayor. La edición de 1927 pasaría a la historia como una de las más duras y caóticas jamás disputadas, marcada por la lluvia, los accidentes y unas condiciones extremas.

El Bentley Sport 3 Litre #3 estuvo pilotado por Sammy Davis y el Dr. Joseph Dudley Benjafield, dos auténticos “Bentley Boys”, representantes perfectos del espíritu aventurero y competitivo de la marca. Durante la noche, la carrera se convirtió en una auténtica prueba de supervivencia. Numerosos coches quedaron fuera tras un grave accidente múltiple provocado por la lluvia y el estado del circuito.


En medio del caos, el Bentley Sport 3 Litre volvió a demostrar su fortaleza. Mientras muchos rivales sucumbían, el coche británico resistía, avanzando posiciones gracias a su fiabilidad y a la prudencia de sus pilotos. Al amanecer, Bentley ya se encontraba en una posición privilegiada, y el resto de la carrera fue una demostración de control y resistencia.

La victoria del #3 en 1927 no fue solo un triunfo más: fue la consagración definitiva del Bentley Sport 3 Litre y de la filosofía de la marca en Le Mans. Ganar en una de las ediciones más duras de la historia elevó al coche a la categoría de leyenda.

Fotografía coloreada por ChatGPT.

Las victorias de 1924 y 1927 sentaron las bases del dominio de Bentley en Le Mans durante los años veinte. El 3 Litre abrió el camino para los triunfos posteriores del 4½ Litre y, especialmente, del Speed Six, pero siempre quedó en la memoria como el coche que lo empezó todo. El espíritu del Bentley 3 Litre —resistencia, fiabilidad y elegancia británica— se convirtió en una seña de identidad de la marca y en uno de los pilares de la historia temprana de Le Mans. No era el coche más rápido, pero sí el más preparado para llegar al final cuando otros no podían.

martes, 2 de enero de 2024

Bentley "Embiricos", belleza y elegancia compitiendo en Le Mans.


Bentley “Embiricos” B27LE.
# 12 H.S.F. 'Soltan' Hay (GB) y Hugh Hunter (GB).
H.S.F. Hay (GB).
24 Horas de Le Mans 1950.
S 5.0 3.001 - 5.000 c.c.
14th, 225 vueltas.

SC-001 Tertre Rouge Racing Cars (TRRC).
Resina RTR.
(Colección Mulsanne Stone).


El Bentley “Embiricos” debe su nombre y su construcción al interés del armador griego y prolífico piloto de carreras llamado André Embiricos. En esa época, en la década de los años 30, André vivía en París y quería un automóvil único, hecho a medida. Se puso en contacto con el representante de la casa Bentley para la capital francesa, Walter Senator, y le explicó el deseo que tenía en mente. La idea del acaudalado griego era construir una carrocería de competición que se adaptara al chasis del Bentley Derby de 4 ¼ litros.

Para su desarrollo y construcción, el agente encargó el proyecto al afamado carrocero francés Georges Paulin, que ya había firmado trabajos para Panhard, Talbot Lago, Delage o incluso Darl’matt, y que trabajaba para la empresa Carrossier Pourtout como diseñador jefe. Ya que André Embiricos pretendía participar en eventos deportivos, Paulin fabricó la carrocería en duraluminio, un material ultraligero y resistente derivado del aluminio.


El resultado final de este ejemplar único, concluido en 1938, era de unas líneas extraordinariamente bellas, dignas del mejor de los concursos de elegancia. Un diseño de los más avanzados y aerodinámicos para su época. No obstante, pese a su belleza, su dueño no dudó ni un momento en inscribirlo en carreras conforme lo recibió, pues para eso había sido creado.

Batió los registros de velocidad de la propia Mercedes en Monthlery. Posteriormente, el Bentley “Embiricos” consiguió un récord en el circuito inglés de Brooklands, al completar una hora de recorrido a una velocidad media de 114,64 mph (184,5 km/h). Pero no fue hasta después de la guerra que Howard S. Fitzgerald Hay le compró el coche a Embiricos y con él participó tres veces en las 24 horas de Le Mans, desde 1949 hasta 1951, logrando un sexto puesto como mejor resultado.


La miniatura
.
El cochecito representa al Bentley “Embiricos” que participó en las 24 Horas de Le Mans de 1950 con el dorsal #12. Se trata de la referencia SC-001, la primera de la desaparecida marca de slot Tertre Rouge Racing Cars (TRRC), de Marlon Foakes.

martes, 8 de noviembre de 2011

EXP Speed 8, Bentley setenta años después.



La casa alemana Carrera sacó al mercado de las miniaturas sendos Bentley EXP Speed 8: uno con el dorsal #7 decorado como el Test Car que se presentó en los entrenamientos oficiales de la edición 2001 de las 24 Horas de Le Mans y el otro con el dorsal #8, el que dio la grata sorpresa a Bentley (y por extensión al Grupo Volkswagen-Audi) al quedar en tercer lugar en la prueba disputada ese mismo año.

Apenas tengo una docena de modelos de Carrera, el gigante alemán del slot; no obstante, estos dos Bentley, con su color british racing green en versión moderna (metalizado), figuran entre mis modelos favoritos.


Antecedentes. Bentley presentó en 1930 un escultural Speed Six que pesaba casi dos toneladas y media, propulsado por un motor de seis cilindros de 7982 cc que desarrollaba 225 cv. Ettore Bugatti, su competidor más directo, los denominó jocosamente “los camiones más rápidos del mundo”. La victoria finalmente conseguida en las 24 Horas de Le Mans fue el canto del cisne de la marca.

Setenta años después, recién estrenado el milenio, un prototipo Bentley participó de nuevo en la legendaria carrera automovilística...


La Bentley Motor Co. pasó a formar parte del Grupo Volkswagen en 1998. Para que la toma de control de la firma británica no fuera una simple intervención sino más bien un enorme espectáculo de marketing, el presidente de Volkswagen, el Dr. Ferdinand Piech (el hijo pequeño de Ferdinand Porsche), diseñó una estrategia que incluía la victoria de la marca inglesa en su regreso a las 24 Horas de Le Mans.

Uno de sus colaboradores, el Dr. Franz-Josef Paefgen, director del departamento de desarrollo de Audi, dió su consentimiento para que el director de Audi Sport comprara, en julio de 1998, una estructura de producción de coches de carreras, situada en Gran Bretaña, en el condado de Norfolk.


Esta estructura, que debía producir los Audi para las 24 Horas de Le Mans, se denominaba "rtn" (racing techology norfolk). Formada por una treintena de trabajadores especializados, con Tony Southgate (diseñador de los TWR-Jaguar) a la cabeza, atacó la realización del proyecto LM-GTP R8C, el famoso coupé de Audi.

Paralelamente, en noviembre de 1999, bajo el mismo techo del precioso edificio de arquitectura futurista, se testaron las capacidades aerodinámicas de otro modelo coupé, notablemente más estrecho que el proyecto R8C. Los resultados fueron muy alentadores y el presidente de Volkswagen aceptó la proposición de rtn para producir un nuevo prototipo a inscribir en la edición del 2001: el Bentley EXP Speed 8.


Para ese mismo año, l'Automobile Club de l'Ouest (ACO) introdujo en su normativa una variación respecto al concepto de prototipos: LMP (prototipos con cockpit abierto) y LM-GTP (prototipos GT con cockpit cerrado). Para evitar confrontaciones directas con Audi, se decidió que el prototipo Bentley se desarrollara en la clase LM-GTP.

En la producción, los Bentley EXP Speed 8 fueron designados por un número de serie seguido de un número de orden en dicha serie. Se produjeron tres series: la 001 con un sólo ejemplar, la 002 con cinco unidades y la 004 con otras cinco más; once prototipos en total. El número de serie 003 nunca fue utilizado.


El 15 de agosto de 2000 comenzó a rodar el primer prototipo (serie 001/1) en Silverstone, unos primeros 2000 km de ensayos sobre el circuito británico. Unos meses después, en noviembre más concretamente, se anunció oficialmente la vuelta de Bentley a la competición de las 24 Horas de Le Mans, decidiéndose que esta vuelta estaría claramente enmarcada en un proyecto a tres años, con el claro objetivo de ganar la carrera.

En enero de 2001, con ocasión del Salón del Automóvil de Detroit, se presentó el prototipo (chasis 001/1). El automóvil produjo tal impresión que se empezó a creer en las posibilidades de conseguir la victoria en la siguiente edición de la más célebre de las carreras de resistencia.


Un segundo prototipo (chasis 002/2) del Speed 8 rodó, a finales de marzo, en el circuito checo de Most, constatándose entonces que el prototipo desgastaba rápidamente los neumáticos Dunlop. La pérdida de la rueda delantera derecha ocasionó la destrucción casi total del coche. A pesar de la aparatosidad del accidene, el piloto salió indemne.

Reconstruido en rtn, dicho prototipo y un nuevo Bentley (chasis 002/3) fueron enviados en abril del mismo año al circuito de Lauritzring (Alemania) para una sesión de entrenamientos. Los ensayos a gran velocidad resultaron catastróficos, pues ambas unidades sufrieron sendos incidentes, debiéndose parar los entrenamientos.


En mayo, los Bentley EXP Speed 8 (002/2 y 002/3), reparados, se presentaron en Le Mans para la jornada de calificación. Los resultados decidieron sus respectivas plazas en la parrilla de salida, situándose el mejor Bentley en la tercera plaza (tras dos Audi) y el segundo, en séptima posición.

En las largas rectas de La Sarthe sobrepasaron los 320 km/h, pero los pilotos alojaban dudas respecto a suspensiones y neumáticos. Martin Brundle subrayó “el buen comportamiento del coche en casi todas las situaciones” afirmando, veladamente, que dicho comportamiento era mejorable.


El Bentley 002/2 viajó de nuevo, esta vez a Magny-Cours, para realizar un ensayo de 24 horas. Como ya totalizaba más de 10.000 km, llegó el momento de su "jubilación". Como la producción en rtn continuaba, desde sus hangares enviaron un nuevo prototipo (chasis 002/4) en dirección a Snetterton. En el curso de los entrenamientos ocurrió un nuevo accidente.

Para repararlo y subsanar los graves desperfectos ocasionados y al no tratarse de una producción en serie, se utilizaron algunas piezas del "viejo" chasis 002/2.


Las 24 Horas de Le Mans. Con la llegada del mes de junio, llegó el momento tan esperado. Los Bentley EXP Speed 8 (002/3 y 002/4) acudieron a Le Mans, portando respectivamente los dorsales #8 y #7. El 17 y 18 de junio corrieron la carrera para la que fueron creados. Para lanzar la 69ª edición de las 24 Horas de Le Mans, el Dr. Ferdinand Piëch agitó la bandera tricolor gala.

Ambos Bentley inscritos cumplieron su promesa y fueron las revelaciones de la prueba. Brundle, con el coche #7, lideró la carrera durante las primeras once vueltas en pleno aguacero y ocupaba la cabeza de la clasificación general al término de la primera hora.


Durante la carrera, a mitad de circuito (en les Hunaudières y Mulsanne), la lluvia, un diluvio por momentos, sorprendió a pilotos y mecánicos más de lo que habían imaginado. El agua inundó los habitáculos de los coches ingleses hasta tal punto que fue necesario agujerear el suelo de los prototipos para evacuar los tres centímetros de agua que lo recubrían.

El agua que se coló en las cajas de cambio causó infinidad de problemas en las dos unidades: incluso Martin Brundle recibió por radio el consejo de poner el sistema Megaline, encargado de los cambios de velocidad, en posición de socorro, en un delicado momento de la carrera.


La trayectoria del 002/4 terminó poco antes de las nueve de la noche cuando el coche, pilotado por Guy Smith, se detuvo cerca de Maison Blanche, víctima de un conato de incendio. Un deficiente aislamiento que originó una filtración de agua en los circuitos electrónicos fue el causante del incidente.

Felizmente, este defecto se solucionó a tiempo en el segundo coche, que se hizo con el tercer lugar a mitad de carrera, posición que conservó hasta la meta, a quince vueltas de los dos intocables Audi...


Figuras pintadas por mi amigo Enric.



lunes, 26 de septiembre de 2011

Bentley 4½ litre... los camiones más rápidos del mundo.



Este Bentley 4½ litre junto al Alfa Romeo 8C de la marca Scalextric Inglaterra son las dos primeras miniaturas de slot que iniciaron mi colección Le Mans. Se las compré a Germán, alma mater de BUM Slot (Barcelona Universal Models), en el mercadillo de la Plaza Masadas, hace ya bastante tiempo...

Me comentó entonces que eran dos buenas piezas porque, además de tener unos años y estar en muy buen estado de conservación, llevaban motores Johnson... no sabía de qué iba este tema de los motores, pero el hecho es que me gustaron tanto que no dudé un instante en comprarlos.


Todavía hoy no sé a qué se refería el amigo Germán con el tema de los motores Johnson, pero seguro que algún amiguete mío arrojará algo de luz sobre mi supina ignorancia slotera (Antópedes, estoy pensando en ti...).

Como tengo algún otro Bentley en la vitrina y, además, me gasté unos eurillos en el libro "Bentley. La légende ressucitée" de Dominique Franque de Luxembourg, se me ha ocurrido la genial idea de amortizar tamaño gasto y daros la paliza con una corta serie de tres capítulos sobre esta genial marca británica. Espero que disfrutéis...


Los camiones más rápidos del mundo. Walter Owen Bentley, que ya era piloto de carreras antes de la Primera Guerra Mudial, fundó en 1919 la compañía Bentley Motors junto a algunos colaboradores. Durante los siete años que estuvo al frente de su empresa, este apasionado de los deportes del motor supo insuflar a la marca un espíritu que no se apagó con el paso del tiempo. 

Lo demuestra el hecho de la vuelta de Bentley a las 24 Horas de Le Mans tras cinco décadas de ausencia.


El prestigio de la marca Bentley es incontestable si nos atenemos a las victorias que consiguió alcanzar en la célebre carrera de resistencia los años 1924, 1927, 1928, 1929 y 1930. Bentley, un apasionado de la mecánica, podría haber sido un brillante ingeniero de la British Railways pero, en lugar de eso, se interesó por los automóviles, con un solo objetivo: el mundo de las carreras.

En la primera edición de las 24 Horas de Le Mans, desarrollada durante el fin de semana del 26 al 27 de mayo de 1923, Bentley ya figuraba entre las marcas participantes. El capitán John Duff, socio del establecimiento Adington & Duff, uno de los primeros concesionarios de la firma británica en Londres, al enterarse de que una nueva carrera de 24 horas se iba a celebrar en tierras francesas, no vaciló ni un momento en inscribir su Bentley 3 litros en dicha prueba.


Parece ser que la inscripción de Duff fue la primera que recibió Georges Durant, representante del Automobile Club de l’Ouest (ACO), asociación responsable de la organización de la carrera. Georges Durant se rodeó, para organizar el desarrollo de esta prueba, de tres buenos socios: Édouard Coquille, Charles Faroux y Géo Lefèvre.

Édouard Coquille, representante para Francia de la marca inglesa fabricante de las ruedas Rudge-Withworth, se hizo cargo tanto del aspecto financiero, como del premio y de la copa entregados a los ganadores, esperando obtener una buena publicidad de los productos que distribuía. Charles Faroux, ingeniero y periodista de la revista La Vie Automobile, redactó el reglamento de la carrera y Géo Lefèvre, periodista de  l'Auto actuó como promotor de la prueba... La primera piedra de la carrera de resistencia más famosa del mundo ya estaba puesta.


Inicialmente, W. O. Bentley consideró esta prueba una loca idea, pues implicaba correr de noche y el punto fuerte de sus vehículos no era precisamente la potencia de los faros. Pero ya en sus memorias escribió: “Tras algunas horas de carrera, comencé a creer que esta prueba había estado especialmente creada en provecho de mi marca…”. Desde entonces, Bentley llevó "el virus Le Mans" metido en la sangre.

John Duff y Frank Clemente (piloto de fábrica) no ganaron la carrera, pero Bentley estuvo observando con detenimiento el box de los ganadores, Chenard & Walcker, y consideró que la magnífica organización del equipo formado por pilotos y mecánicos hizo ganar mucho tiempo al coche victorioso, siendo la base sobre la que se cimentó el triunfo final.


Al volver a la Gran Bretaña, decidió entrenar a los suyos para intentar ganar la prueba del año siguiente... y lo consiguió. Incluso a partir de 1927 hizo filmar los entrenamientos para ayudar a descubrir los factores que consumían tiempo innecesario. Sin embargo, a pesar del éxito y de la publicidad conseguidos, los Bentley se vendían mal, sobretodo por su elevado precio de venta. Y la sombra de la quiebra se extendió sobre la firma.

Tras dos intentos fallidos en Le Mans, 1925 y 1926, Bentley decidió abandonar las carreras de automóviles para salvar su sociedad. El coste era demasiado elevado a la vista de los débiles medios financieros de la marca. Las dificultades económicas eran cada vez más presentes y Bentley inició la búsqueda de un socio que reflotara la economía de la firma.


Delicada búsqueda pues el sector no generaba ganancias y únicamente el aspecto publicitario, en caso de victorias, podría dinamizar las ventas. Los potenciales inversores, aunque interesados, no acababan de dar el paso definitivo...

Cuando todo indicaba que iba a llegar el final, apareció el acaudalado piloto sudafricano Woolf Barnato, ofreciéndose a la Bentley Motors para correr las 24 Horas de Le Mans, al volante de un Bentley, claro. A pesar de la toma del control financiero de la sociedad por parte de Barnatto, W.O. Bentley siguió a la cabeza de su empresa.


El talentoso piloto sudafricano protagonizó la mayor tiranía de victorias que se ha producido en la carrera gala, imponiéndose desde 1927 a 1930, totalizando el 100% de los triunfos. Fue una época marcada por los “Bentley Boys”, un grupo de adinerados propietarios que participaban (y ganaban) con sus propios coches.

Contando con el apoyo financiero de Woolf Barnato, el magnate de los diamantes, Bentley presentó en 1930 un escultural Speed Six que pesaba casi dos toneladas y media, propulsado por un motor de seis cilindros de 7982 cc que desarrollaba 225 cv. Ettore Bugatti, su competidor más directo, los denominó jocosamente “los camiones más rápidos del mundo”.


La victoria finalmente conseguida fue el canto del cisne de la marca. El crack de la bolsa de Wall Street, así como el inicio de la gran crisis económica mundial, tocaron de lleno a la Bentley Motors. Enfrentada a graves problemas económicos, la compañía puso término a su programa deportivo antes de declararse en quiebra y ser adquirida por su gran rival Rolls-Royce en 1931.

En manos de algunos buenos pilotos, todavía se vieron durante varios años algunos Bentley en las 24 Horas de Le Mans pero, sin apoyo oficial, quedaron condenados a la simple presencia...



Las fotos están hechas sobre un diorama de Iberslot
http://iberslot.blogspot.com/ que tiene unas manos... y las figuras verdes están pintadas por Enric, otro que tiene las manitas de plata... la figura blanca es de Preiser.