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jueves, 8 de abril de 2010

PORSCHE 914/6 GT de PROTO SLOT KIT, Ab Le Mans 1971 #69


El Porsche 914/6 GT que nos ocupa participó con el #69 en la edición de 1971, encuadrado en la categoría GT 2000. A los mandos de los pilotos alemanes Gerd F. Quist y Dietrich Krumm, el coche aguantó 15 horas en carrera hasta que la caja de cambios dijo “basta” y se vieron obligados a abandonar.


El modelo es un KPP (kit prepintado) en resina de Proto Slot Kit. Tal respeto me da esta maravillosa marca y tantas dudas me asaltaban a la hora de montar el chasis y pintar los detalles, que decidí pedirle a mi amigo Enric que me acabara este coche... y bien que acerté, porque el resultado final ha sido más que sobresaliente: el coche está perfecto. Yo solamente me encargué de poner las calcas: las que llevaba el propio kit y también unas artesanales de Raúl (Flamescustom), en concreto los dorsales de las puertas y la central del techo, ya que éstas se ajustaban exactamente a la decoración de la carrera.


El coche Enric lo acabó este sábado pasado y he querido colgarlo inmediatamente en mi blog como un homenaje a él. Agradezco infinitamente tanto toda la paciencia que tiene conmigo como su generosidad pues no es el primer coche que me monta............... y espero que no sea el último.


A finales de la década de los 60, tanto Porsche como Volkswagen estaban necesitados de nuevos modelos; el primero buscaba reemplazar el 912 y el segundo quiso que un nuevo deportivo cupé sustituyera al Karmann Ghia. En esa época, la mayoría del trabajo de desarrollo de Volkswagen se hallaba en manos de Porsche, ya que esta forma de trabajar se remontaba a los tiempos de la fundación de dicha marca; por ello Volkswagen tuvo que contratar a Porsche de forma externa para el desarrollo del modelo. Pusieron a cargo del proyecto 914 a Ferdinand Piëch (el sobrino con mayor proyección profesional del Dr. Ferry Porsche), que era responsable de investigación y desarrollo.


Se partía de un pliego de condiciones bastante sencillo: por un lado la elección de las dos plataformas motrices de ambas fábricas; una versión con el sempiterno motor de cuatro cilindros opuestos tipo boxer de Volkswagen (914/4) y otra con el motor seis cilindros plano del 911 (914/6). Por otro lado, ambas versiones debían situarlo en posición central trasera, tal como mandaban los cánones de la moda del momento, impuesta por el carísimo y sofisticado Lamborghini Miura. Esto obligaba a dejar reducido el número de plazas a 2, en contra del tradicional "2+2" de Porsche.


Porsche decidió durante el desarrollo del coche que, al tener ambos el mismo chasis, las ventas en los Estados Unidos podían verse afectadas negativamente, y convenció a Volkswagen para obtener el permiso de vender ambas versiones como Porsche en Norteamérica. Este acuerdo satisfizo a ambas partes.


El 1 de marzo de 1968 el primer prototipo del 914 fue presentado. Sin embargo, la conclusión del proyecto se complicó después de la muerte de Heinz Nordhoff, presidente de Volkswagen, el 12 de abril de 1968. Su sucesor, Kurt Lotz, no estaba en la línea de colaboración con la dinastía Porsche y el acuerdo, que sólo era verbal, se deshizo.


En opinión de Lotz, Volkswagen tenía todos los derechos sobre el modelo y ninguna intención de compartirlo con Porsche si ellos no colaboraban en los gastos de fabricación. Con esta decisión, el precio y el concepto de márketing para los 914 habían fallado antes de que la producción en serie hubiera comenzado.


La versión Porsche arrancó en 1969 con la producción de 29 unidades del 914/6 y 2 del poco conocido 914/8. El 914/6 montaba el denominado motor 901/36 que entregaba 110 cv, que se mantuvo durante los tres años de la corta existencia de este modelo.


En líneas generales, el coche no era muy agraciado, sobre todo su frontal. Su diseño no gustó entre los clientes de Porsche. De ahí la consideración que ha tenido siempre de “patito feo” como se le conoce entre los porschistas. Claro que para los puristas de la marca sólo existe un modelo, el 911, y esto ha sido (y aún es) la cara y la cruz de los automóviles de Stuttgart, puesto que el encumbramiento del “nueve once” ha eclipsado a todos los demás.


Pero el mayor problema de todos era el alto costo de fabricación: a consecuencia de la mencionada decisión de Kurt Lotz, el precio de los bastidores subió bastante y el 914/6 terminó por ser ligeramente inferior al de un 911 T. Esto provocó un efecto negativo sobre las ventas y el 914/6 se vendió bastante mal. Finalmente, se realizaron tan sólo 3.392 ejemplares, de los cuales aproximadamente el 75% fueron a parar al mercado norteamericano.


Todo lo contrario sucedió con los 914/4, que al ser mucho más baratos se convirtieron en el producto Porsche más vendido, por encima de los "nueve once", con más de 118.000 unidades vendidas por todo el mundo.


Al modelo 914/6 no le podía faltar una versión de competición que fue el denominado 914/6 GT. De éste sólo se fabricaron oficialmente 38 unidades, pero como en aquellos años Porsche era un constructor ‘semiartesanal’, a sus clientes más fieles les hacían vehículos a medida, mezclando motores, sistemas de frenado, etc... Por ello, no es raro encontrarnos con algunos 914 que montaban de fábrica motores de 2,4 y hasta de 2,7 litros.


Como prueba señalar que la misma fábrica vendía el "kit M471" que consistía en el ensanchamiento de las aletas delanteras y traseras, llantas Fuchs de 15” de diferentes medidas de garganta y paragolpes de fibra de vidrio con una apertura especial para el radiador de aceite. Como buen Porsche, participó con diferentes preparaciones en acontecimientos deportivos tan diversos como el Rally de Montecarlo o las 24 horas de Le Mans, donde en el año 1970 terminó primero en la categoría GTS y sexto de la clasificación general.


Problemas burocráticos con la FIA (como el techo desmontable) hicieron que se construyera el Porsche "fantasma", el 916, llamado así dado que la propia marca no admite su existencia. Sólo 11 (según otras fuentes consultadas llegaron a 20) fueron montados con diferentes cilindradas y potencias, llantas Fuchs de 15x8 detrás y 15x7 delante, y un depósito de 100 litros igual al de los GT. Hoy día, todos los 916 están contabilizados, la gran mayoría se encuentran en Alemania, Austria, Suiza y, sobre todo, Estados Unidos. 


sábado, 16 de enero de 2010

PORSCHE 917/20 "Pink Pig", el rosa dedicado a mi mamá.


Rosa que te quiero Rosa.

Sí, ya sé, la canción es "Verde, que te quiero verde", pero he querido hacer un juego de palabras, cambiando el verde por el "Rosa", que era el nombre de mi inolvidable mamá.


Coches verdes de Le Mans hemos visto muchos, especialmente ingleses, que los pintaban en el color conocido popularmente como "british racing green". ¿Quién no conoce el origen de las "flechas de plata"?. De como los alemanes de Mercedes pasaron de pintar sus coches blancos a pintarlos en el plata que actualmente lucen. Si pensamos en un Ferrari, el 99.99 % lo hará en uno de color rojo... el que lo imagine de otro color es porque será dueño de uno amarillo o azul o negro. En fin, para gustos los colores.

¿Y si pensamos en el rosa?

A mí enseguida me viene a la memoria el que creo que es el más conocido por los aficionados al automovilismo deportivo. Es el llamado Porsche "Pink Pig", también llamado "Big Bertha" por los franceses o "Der Tuffeljäger von Zuffenhausen" (el cazador de trufas de Zuffenhausen) según los alemanes. Se trata del Porsche 917/20 que corrió en Le Mans en la edición de 1971.


Su presencia más bien fea fue el resultado del trabajo de desarrollo aerodinámico realizado por una empresa francesa llamada SERA. Ensancharon el coche para evitar turbulencias del viento con las llantas y diseñaron un morro cuadrado para evitar que el aire se metiera por debajo del coche.


Las pruebas en el túnel del viento demostraron que tenía un coeficiente de penetración de sólo 0.387, pero la extrema anchura de la carrocería fue su mayor impedimento para superar a los 917 K e incluso a los LH (cola larga).

La decoración de la carrocería fue obra de Tony Lapine, jefe de diseño de Porsche en ese momento. Dicen las malas lenguas que se sintió traicionado porque la firma teutona no eligió su proyecto para la carrera y solamente le encargaron la decoración. ¿No creeis que el hombre se cebó?.

Escogió un "increíble" color rosa, dibujando a trazos el despiece de un cerdo tal como lo harían en una carnicería, con los nombres de cada parte en alemán. Mas no sabría deciros cómo se traduce paletilla, lomo, secreto o solomillo...


Fuera bromas, esta unidad calificó en séptima posición y a mitad de carrera abandonó por accidente, cuando rodaba en una más que excelente tercera plaza. Bueno, falta decir que los pilotos encargados de conducir el "cerdito rosa" fueron los alemanes Reinhold Jöst y Willibert 'Willi' Kauhsen.

Actualmente podemos hacer una visita al Porsche 917/20 #23 en una granja que Porsche tiene a las afueras de Zuffenhausen. Nooo, tranquilos jajajjaja. Lo cierto es que lo podemos encontrar en el Museo Porsche de Stuttgart, junto a sus hermanos de calle y de carreras.


Si comparamos la foto del coche original con la del modelo a 1/32 que ha realizado Le Mans Miniatures, nos daremos cuenta que se ha ajustado fielmente a la realidad, tanto a nivel de cotas, como de pintura, así como en la tipografía  de letra.

En fin, huelga decir que este es uno de mis coches favoritos. Le Mans Miniatures también ha fabricado la versión "Test Car" en color blanco y con el #20, tal como sucedió en 1971 en el circuito de La Sarthe.

Dedicado a mi mamá, a la que añoro hasta el infinito.

Rosa, que te quiero Rosa.