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domingo, 21 de junio de 2026

Jowett Jupiter, el pequeño héroe británico de Le Mans en 1950.


Jowet Jupiter Mk1 #36.
Tom Wisdom (GB) y Tommy Wise (GB).
Jowet Cars Ltd. (GB).
XVIII Grand Prix d’Endurance.
Les 24 Heures du Mans 1950.
S 1500 = Sportscars 1101 - 1500 cc.
16th general, 220 vueltas, 2.928,570 km.

Ref. CJ-52 de Slot Classic.
Resina RTR, Ready To Run.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).


Cuando se habla de las 24 Horas de Le Mans suelen venir a la mente nombres legendarios como Bentley, Jaguar, Ferrari o Porsche. Sin embargo, la historia de la carrera francesa también está repleta de pequeños fabricantes que, con medios muy modestos, lograron escribir algunas de sus páginas más entrañables. Uno de ellos fue Jowett, una pequeña marca británica nacida en Bradford, Yorkshire, que en 1950 sorprendió al mundo del automovilismo con un deportivo ligero, fiable y extraordinariamente bien concebido: el Jowett Jupiter.

La empresa había sido fundada a principios del siglo XX por los hermanos William y Benjamin Jowett y durante décadas se había especializado en automóviles prácticos y robustos. Tras la Segunda Guerra Mundial, la marca quiso dar un paso adelante y demostrar su capacidad técnica mediante un modelo deportivo capaz de competir internacionalmente. El verdadero secreto del Jupiter no estaba en su aspecto exterior, sino bajo la carrocería.

Su desarrollo fue supervisado por el ingeniero austríaco Robert Eberan von Eberhorst, una figura legendaria que había trabajado en los revolucionarios Auto Union de Gran Premio antes de la Segunda Guerra Mundial. Su influencia se aprecia claramente en la avanzada concepción del coche, muy alejada de la de la mayoría de deportivos británicos de comienzos de los años cincuenta. El chasis estaba construido mediante una ligera estructura tubular de acero al cromo-molibdeno, un material derivado de aplicaciones aeronáuticas que proporcionaba una notable rigidez con un peso muy contenido.

El motor era igualmente singular. Jowett recurrió a un cuatro cilindros bóxer de 1.486 centímetros cúbicos con válvulas en cabeza y refrigeración por agua. La disposición horizontal de los cilindros permitía rebajar el centro de gravedad y mejorar la estabilidad. En especificación de competición desarrollaba alrededor de 60-62 CV, una cifra modesta incluso para la época, pero suficiente gracias al reducido peso del conjunto. La potencia llegaba al eje trasero mediante una caja de cambios manual de cuatro velocidades diseñada por la propia Jowett.


También destacaba la sofisticación de sus suspensiones. Mientras muchos rivales seguían empleando soluciones relativamente convencionales, el Jupiter disponía de suspensión independiente y barras de torsión, una configuración avanzada que favorecía tanto el confort como el comportamiento dinámico. El coche pesaba menos de una tonelada y podía alcanzar cerca de 140 km/h, unas prestaciones perfectamente adecuadas para una máquina concebida prioritariamente para resistir durante veinticuatro horas de competición ininterrumpida.

Con estas credenciales, Jowett decidió afrontar el reto de las 24 Horas de Le Mans de 1950. Las aspiraciones de la pequeña marca inglesa pasaban por demostrar la calidad de su nuevo deportivo. El coche fue confiado a los británicos Tom Wisdom y Tommy Wise, dos pilotos con amplia experiencia que comprendieron desde el primer momento cuál debía ser la estrategia. Una vez iniciada la carrera comenzó a mostrar sus verdaderas virtudes. Mientras otros competidores sufrían averías, problemas de transmisión o abandonos provocados por el enorme desgaste de la prueba, el pequeño roadster británico continuó girando con una regularidad admirable. Su chasis equilibrado, la eficiencia del motor bóxer y la disciplina de sus pilotos permitieron que completara las veinticuatro horas sin incidencias importantes.

Aquella estrategia dio sus frutos. Al caer la bandera a cuadros, el Jowett Jupiter había conquistado la victoria en la categoría de hasta 1.500 centímetros cúbicos, un resultado extraordinario para una empresa tan modesta. No fue una victoria fruto de la casualidad, ya que el modelo repetiría éxitos de categoría en las ediciones de 1951 y 1952, convirtiéndose en uno de los coches pequeños más eficaces de aquellos años.


Aunque Jowett desaparecería pocos años después, el prestigio adquirido por el Jupiter sobrevivió a la propia marca. Hoy es considerado uno de los deportivos británicos más interesantes de la inmediata posguerra y una pieza muy apreciada por coleccionistas y aficionados a la historia de Le Mans. Su elegante diseño, su avanzada concepción técnica y su notable historial deportivo lo han convertido en un automóvil especialmente querido entre quienes valoran las historias de los pequeños fabricantes capaces de desafiar a gigantes mucho mayores.

La reproducción del Jowett Jupiter, vencedor de categoría en Le Mans en 1950, es una de esas piezas a las que tengo especial cariño. Más allá de su rareza, me gusta porque representa una pequeña historia de Le Mans que merece seguir siendo recordada. La versión de Slot Classic refleja muy bien el carácter del coche, con una realización sencilla y fiel al original. Y, aunque lleva tiempo en la vitrina, todavía me alegra verla entre el resto de modelos de la colección.




sábado, 20 de junio de 2026

Un paso importante para el resurgimiento de Jaguar en las carreras de resistencia: el XJR-5.


Jaguar XJR-5 #44.
Bob Tullius (USA), Chip Robinson (USA) y Claude Ballot-Léna (F).
Jaguar Group 44 (USA).
LIII Grand Prix d’Endurance.
Les 24 Heures du Mans 1985.
IMSA GTP = IMSA Grand Touring Prototypes.
13th general y 1st IMSA GTP, 344 vueltas, 4.403 km.

Ref. CB024/2 de Proto Slot Kit (PSK).
KPP, kit pre-pintado en resina, montaje y pintura de Manel Espallargas.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).


A principios de la década de 1980, Jaguar buscaba reavivar su legado en las carreras de resistencia. La marca británica había dominado Le Mans en los años 50 con modelos como el C-Type y el D-Type, pero llevaba más de dos décadas sin una participación oficial en la prueba. Para regresar a la élite del automovilismo, Jaguar se asoció con el equipo estadounidense Group 44 Racing, dirigido por Bob Tullius, quien ya tenía experiencia en campeonatos como el IMSA GT.

El proyecto del XJR-5 comenzó en 1982 con el objetivo de competir tanto en la IMSA como en Le Mans. Fue diseñado por el ingeniero Lee Dykstra, quien optó por una estructura monocasco de aluminio para reducir peso y mejorar la rigidez. La aerodinámica se optimizó para aprovechar el efecto suelo, incorporando faldones laterales y un gran alerón trasero.


El XJR-5 representó el regreso de Jaguar a Le Mans después de 22 años de ausencia. Su diseño combinaba la tradición de la marca con nuevas tecnologías aplicadas a los prototipos de resistencia. El equipo Group 44 inscribió dos unidades para la edición de 1985, con la ambición de demostrar la competitividad del modelo frente a rivales como Porsche, Lancia y los equipos privados de March y Rondeau, si bien no era un contendiente a la victoria absoluta.

El Jaguar XJR-5 estaba equipado con un motor V12 atmosférico de 5.3 litros, derivado del que montaban los Jaguar XJS de calle. Desarrollaba aproximadamente 530 CV a 8.000 rpm y estaba acoplado a una caja de cambios manual de cinco velocidades. Su chasis monocasco de aluminio pesaba alrededor de 900 kg, lo que lo hacía relativamente ligero para su categoría.


La aerodinámica del coche se diseñó con un enfoque en la estabilidad a alta velocidad, con un frontal bajo y una gran entrada de aire en el techo para refrigerar el motor. Su suspensión era de doble horquilla en ambos ejes, con amortiguadores Koni regulables, y los frenos de disco ventilados proporcionaban una gran capacidad de frenado en la larga recta de Les Hunaudières.

El coche con el dorsal #44 fue asignado a Bob Tullius, Chip Robinson y Claude Ballot-Léna. Durante los entrenamientos, el equipo trabajó en la puesta a punto del coche para el exigente circuito de La Sarthe, buscando el equilibrio adecuado entre velocidad punta y estabilidad en curva. En la clasificación, el Jaguar XJR-5 marcó un tiempo mediocre, lejos de los Porsche 956, dominantes en la parrilla. A pesar de no partir en las primeras posiciones, el equipo tenía confianza en la resistencia del coche para la carrera.


A lo largo de la prueba, el Jaguar se enfrentó a condiciones cambiantes, con periodos de lluvia ligera que complicaron la adherencia en algunos tramos del circuito. Pero el plan del equipo se mantuvo firme: mantuvieron un ritmo constante, realizando paradas en boxes eficientes y asegurando que los pilotos gestionaran el desgaste de neumáticos y frenos. La fiabilidad del motor V12 permitió que el coche se mantuviera en carrera sin problemas mecánicos significativos, a diferencia de otros competidores que sufrieron fallos técnicos o accidentes.

Tras 24 horas de competición, el Jaguar XJR-5 completó un total de 344 vueltas, recorriendo aproximadamente 4.403 kilómetros. Terminó en la decimotercera posición general y se adjudicó la victoria en la categoría IMSA GTP, en la que solamente competía con el otro Jaguar del equipo, que acabó abandonando. No obstante, significó un gran éxito para Jaguar y Group 44 en su retorno a Le Mans.


El papel del XJR-5 en Le Mans 1985 fue un paso importante para el resurgimiento de Jaguar en las carreras de resistencia. Este modelo sirvió como base para los siguientes prototipos de Jaguar en Le Mans, como el XJR-6 y el XJR-9. Finalmente, en 1988, Jaguar logró la victoria absoluta en Le Mans con el XJR-9, consolidando su regreso a la élite del automovilismo.

Varias unidades del Jaguar XJR-5 han sido restauradas y se encuentran en condiciones de funcionamiento. Una de ellas, el chasis número 001, fue subastada en el evento Quail Lodge Auction por Bonhams en 2015. Además, el Jaguar Daimler Heritage Trust conserva un ejemplar en su colección, asegurando la preservación de este icónico modelo para futuras generaciones.

El Jaguar XJR-5 de 1985 simbolizó el regreso de una de las marcas más legendarias a Le Mans. Si bien su desempeño no fue suficiente para pelear por la victoria general, su victoria en la categoría IMSA GTP fue un hito importante para Jaguar. Este modelo allanó el camino para los triunfos de la marca en los años siguientes y es recordado como el primer paso de un ambicioso proyecto que llevó a Jaguar nuevamente a la gloria en Le Mans.

La miniatura es la ref. CB024/2 de Proto Slot Kit (PSK). Lo compré pre-pintado y Manel Espallargas se encargó del montaje de esta particular resina.





miércoles, 3 de junio de 2026

Le Mans 2018: el histórico doblete de Porsche en LMGTE Pro.


Porsche 991 RSR #92.
Michael Christensen (DK), Kévin Estre (F) y Laurens Vanthoor (B).
Porsche GT Team (D).
LXXXVI Grand Prix d'Endurance.
Les 24 Heures du Mans 2018.
LMGTE Pro = Grand Touring Endurance Professional.
15th, 1st LMGTE Pro, 344 vueltas.

Porsche 991 RSR #91.
Richard Lietz (A), Gianmaria Bruni (I) y Frédéric Makowiecki (F).
Porsche GT Team (D).
LXXXVI Grand Prix d'Endurance.
Les 24 Heures du Mans 2018.
LMGTE Pro = Grand Touring Endurance Professional.
16th, 2nd LMGTE Pro, 345 vueltas.

Ref. SC-6253PACK de SCALEAUTO.
Carrocería inyectada en plástico ABS, tampografiada.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).


El Porsche 911 RSR presentado para la temporada 2017 representó una revolución técnica dentro de la historia del modelo. Aunque mantenía la silueta inconfundible del 911, sus ingenieros realizaron una modificación radical: el motor bóxer de seis cilindros se desplazó por delante del eje trasero.

Esta configuración permitió mejorar significativamente el reparto de pesos, aumentar la estabilidad y optimizar la aerodinámica. El resultado fue un coche mucho más competitivo que los anteriores RSR derivados directamente del tradicional esquema de motor colgado detrás del eje posterior.

El nuevo RSR había demostrado ser rápido desde su debut, pero Le Mans seguía siendo la prueba definitiva. Porsche Motorsport trabajó intensamente para optimizar la fiabilidad, el consumo y el rendimiento aerodinámico en el exigente circuito de La Sarthe.

La experiencia acumulada durante décadas en resistencia permitió desarrollar un coche extraordinariamente equilibrado. En una categoría tan competida como LMGTE Pro, la regularidad podía marcar la diferencia entre la victoria y el abandono.

Porsche alineó cuatro unidades oficiales en Le Mans 2018, dos de ellas con los icónicos colores retro inspirados en el 70º aniversario de la marca. Utilizaba un motor bóxer atmosférico de seis cilindros y aproximadamente cuatro litros de cilindrada, situado en posición central-trasera. La potencia rondaba los 510 CV, transmitidos al eje posterior mediante una caja secuencial de seis velocidades.


La carrocería incorporaba materiales compuestos ligeros y una aerodinámica extremadamente avanzada, desarrollada específicamente para las exigencias de la resistencia. El gran difusor trasero, el fondo plano y el elaborado paquete aerodinámico permitían generar elevados niveles de carga sin penalizar excesivamente la velocidad punta. Todo ello se traducía en un coche extraordinariamente eficaz tanto en las rápidas curvas Porsche como en la larguísima recta de Les Hunaudières.


Desde los primeros entrenamientos quedó claro que la categoría LMGTE Pro sería una auténtica guerra entre los Ferrari 488 GTE Evo, Ford GT, Porsche 991 RSR, Corvette C7.R, BMW M8 GTE y Aston Martin Vantage AMR, separados por diferencias mínimas. Los Porsche oficiales mostraron una gran regularidad durante toda la semana y dos de ellos monopolizaron las dos primeras posiciones de la parrilla.

Aunque estos dos Porsche 911 RSR demostraron ser los coches más competitivos de la categoría, la victoria no se decidió únicamente por velocidad pura. La gestión de los periodos de safety car favoreció al dorsal #92, que consiguió una ventaja estratégica de una vuelta sobre el #91. A partir de ese momento, el equipo se limitó a controlar la carrera sin asumir riesgos innecesarios, asegurando un histórico doblete para Porsche en la categoría LMGTE Pro.


De hecho, muchos aficionados consideran que el #91 tenía ritmo suficiente para luchar por la victoria, pero la neutralización de la carrera acabó siendo el factor determinante que inclinó la balanza a favor del #92. Aquel resultado tuvo una enorme importancia para Porsche. Después de abandonar oficialmente la categoría LMP1 al finalizar 2017, la marca centró gran parte de sus esfuerzos en los GT. El doblete de 2018 confirmó que la decisión había sido acertada. El nuevo 911 RSR no solo era competitivo, sino que se había convertido en la referencia de la categoría GTE Pro.


Las tripulaciones estaban formadas por algunos de los mejores pilotos de resistencia del momento. Michael Christensen, Kévin Estre y Laurens Vanthoor llevaron el Porsche #92 hasta la victoria en la categoría LMGTE Pro. Por su parte, Richard Lietz, Gianmaria Bruni y Frédéric Makowiecki condujeron el Porsche #91 hasta la segunda posición, pese al incidente protagonizado por Makowiecki con el Ford GT de Sébastien Bourdais, que incluso dio lugar a una reclamación posterior.

Las miniaturas reproducen el histórico doblete logrado por los Porsche 911 RSR en la categoría LMGTE Pro de las 24 Horas de Le Mans de 2018. Las reproducciones, decoradas con los icónicos colores retro, han sido realizadas por Scaleauto y se comercializaron conjuntamente en el pack de edición especial con referencia SC-6253.