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lunes, 4 de mayo de 2026

El clásico "Ve a la ferretería de Le Mans a por un juego de bisagras" (Overvalley dixit).


Tojeiro EE Mk1 #25.
Tom Dickson (GB) y Jack Fairman (GB).
Ecurie Ecosse (GB).
XXX Grand Prix d’Endurance les 24 Heures du Mans 1962.
E 2500 = Experimental Prototype 2001 - 2500 cc.
38th, DNF, Did Not Finish, Ab (caja de cambios), 81 vueltas.

Ref. GMC-08 de GMC Slot Cars.
Resina RTR, Ready To Run.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).


David Murray, el director deportivo de la escudería Ecurie Ecosse, lo tenía bastante claro a principios de 1962. En una carta dirigida al patrocinador del equipo, el mayor Thomson, soltó la idea sin demasiados rodeos: quería construir dos coches nuevos para Le Mans junto a John Tojeiro.

Contaba con un motor Coventry Climax FPF de 2.5 litros y pensaba que, montado en un coupé bien hecho, podía dar guerra en la categoría de GT Prototype. No era una locura… pero tampoco un proyecto sencillo, precisamente.

Y lo curioso es que todo empezó casi como una charla entre dos apasionados. Murray habló directamente con Tojeiro, le explicó lo que tenía en mente, y este le propuso algo bastante ingenioso: partir del chasis de su Fórmula Junior, ensancharlo, reforzarlo y convertirlo en la base de un nuevo coupé con motor trasero.

La idea convenció. Tanto, que el 28 de febrero de 1962 Murray inscribió dos coches para las 24 Horas de Le Mans 1962… cuando todavía no existían ni físicamente. A partir de ahí empezó la carrera contrarreloj.

En el taller de Tojeiro, en Barkway, se pusieron manos a la obra y construyeron dos chasis gemelos. El plan era montarles el Coventry Climax de 4 cilindros en línea y doble árbol de levas, junto con una caja de cambios de cinco velocidades procedente de un Cooper Monaco. El problema era que esa caja era pesada y, además, solo tenían una. La alternativa era una transmisión transaxle Colotti italiana, muy buena… pero también muy cara. Total, que al final solo pudieron completar un coche. El segundo se quedaba a medias.

Para la carrocería entró en juego Cavendish Morton, que ya conocía bien los Tojeiro. El plan inicial era que Williams & Pritchard fabricaran los paneles de aluminio, pero se echaron atrás al ver los plazos. Así que apareció Wakefield’s, que asumió el reto y, ojo, construyó las carrocerías en solo seis semanas. Una auténtica locura.

Aun así, el tiempo se les echaba encima. Le Mans estaba a la vuelta de la esquina y aquello no estaba ni mucho menos terminado. Tuvieron que enviar más mecánicos al taller para sacar adelante, como fuera, al menos un coche. Y así fue, el segundo viajaría a Francia sin motor y sin caja de cambios… pero como donante de piezas.

Las prisas, claro, pasan factura. El coche terminó con varios problemas: los neumáticos traseros rozaban la carrocería (sorprendentemente el mismo problema que afecta a mi miniatura), el soporte del radiador necesitaba ajustes y los depósitos laterales también dieron guerra. Por si fuera poco, todavía quedaba el viaje.

El lunes antes de la carrera, a las 16:30, cargaron todo en el mítico Commer de la escudería y pusieron rumbo a Francia. Las carrocerías iban incluso sin pintar, con el equipo de pintura viajando con ellos. Pero la cosa se complicó aún más: en una carretera mojada el camión derrapó y se estampó contra un muro. Resultado: daños en el transporte y también en los paneles de los coches.


Aun así, tiraron adelante. Repararon lo que pudieron y terminaron el coche prácticamente en el propio circuito de Le Mans, justo antes de las verificaciones técnicas. Y aquí viene una de esas anécdotas que hacen grande esta carrera. El Tojeiro EE Coupé superó todas las inspecciones salvo una: la prueba del acceso del piloto a la cabina. En condiciones normales, eso significaba quedarse fuera.

David Murray comentó posteriormente a la carrera que los inspectores de la ACO “…fueron muy amables… dijeron que, si lográbamos que la puerta se abriera un poco más, permitirían que el coche corriera, así que cambiamos las bisagras de la puerta y nos dejaron pasar…”.

Al volante se alternaron dos pilotos británicos experimentados, Tom Dickson y Jack Fairman, que en los entrenamientos marcaron un mejor tiempo en torno a los 4 minutos y 36 segundos. No era una posición de privilegio, pero tampoco era ese el objetivo realista del equipo. En Le Mans, especialmente para estructuras independientes, la meta era clara: terminar.

Ya en carrera, el EE Coupé pintado en Flag Blue Metallic, el color nacional escocés, funcionaba bien, sin sobresaltos, manteniendo un ritmo constante. Sin embargo, tras algo más de ochenta vueltas comenzaron los problemas en la transmisión. La caja de cambios empezó a mostrar síntomas de fatiga y, pese a los esfuerzos del equipo, la avería se hizo definitiva.

Con algo más de mil kilómetros recorridos, el protipo Tojeiro se vio obligado a retirarse cuando su caja de cambios Cooper engranó dos marchas simultáneamente, bloqueándose por completo. No fue un accidente ni una rotura espectacular del motor, sino un fallo técnico el que puso fin a su aventura.

En las fotos figura el Tojeiro EE Mk1 que participó en la XXX edición del Grand Prix d’Endurance les 24 Heures du Mans 1962. Es una resina de GMC Slot Cars, la referencia GMC-08. Le acompaña el transporter Commer de la Ecurie Ecosse: el máster es obra del fallecido modelista Peter Prè, el molde ejecutado por MMK, trabajo de pintura y montaje de Manel Espallargas y, finalmente, distribuido por Hobby Classic, del amigo Jordi Molist.



martes, 28 de abril de 2026

Costin-Nathan GT: Un proyecto ambicioso que no llegó a despegar.


Costin-Nathan GT #54.
Roger Nathan (GB) y Mike Beckwith (GB).
Roger Nathan Racing Ltd.
XXXV Grand Prix d’Endurance les 24 Heures du Mans 1967.
P 1150 = Sport Prototype under 1150 cc.
50th, DNF, Did Not Finish, Ab (encendido), 3ª hora, 15 vueltas.

Referencia GMC-15 de GMC.
Resina RTR, ready to run.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).


Cuando se habla de la ingeniería británica en el automovilismo de posguerra, el apellido Costin resuena con fuerza. Frank y Mike Costin dejaron su huella en el diseño de coches de competición y motores. Mike fue cofundador de Cosworth, una de las firmas más influyentes en la historia de la competición, mientras que Frank, tras una exitosa etapa en Lotus, cofundó Marcos y siguió explorando nuevas formas de construcción ligera.

En 1965, Frank Costin se asoció con Roger Nathan, un piloto y preparador con gran éxito en la competición. Nathan había creado su propia empresa con los pequeños motores Hillman Imp y, en esta nueva aventura, su papel sería suministrar el propulsor para un deportivo radicalmente diferente. Costin, por su parte, diseñaría el chasis y la carrocería.

El resultado fue un coche que destacaba por su diseño innovador y avanzado tecnológicamente a su época. Costin apostó por un chasis monocasco central fabricado en contrachapado de madera de Gabón, con subchasis tubulares en ambos extremos para soportar la suspensión y el motor en posición central. La elección de la madera no era un capricho: ofrecía una estructura ligera y rígida a un coste mucho menor que el aluminio.

Nathan proporcionó el motor Hillman Imp de 998 cc y 4 cilindros en línea, altamente modificado. Con carburadores Weber de doble cuerpo y piezas reforzadas, era capaz de generar unos impresionantes 108 CV. Caja de cambios manual de 4 velocidades. Suspensión independiente en las cuatro ruedas, con brazos triangulares y resortes helicoidales, diseñada para optimizar el manejo y la estabilidad en competición. Frenos de disco en las cuatro ruedas, proporcionando una capacidad de frenado eficiente acorde con las prestaciones del vehículo.

El coche debutó en 1966 en Brands Hatch con una carrocería spyder de perfil bajo y demostró su valía desde el principio. En su primera temporada, Nathan compitió en seis carreras y logró cinco victorias en su categoría, un rendimiento espectacular para un coche tan nuevo. Con estos resultados, el siguiente paso lógico era Le Mans. Para ello, se desarrolló una carrocería cerrada; nació el Costin-Nathan GT.


Durante las sesiones de calificación, el coche se ubicó en la 51ª posición de la parrilla de salida, registrando un tiempo de 4’55.400. Los pilotos asignados para esta edición fueron el propio Roger Nathan y Mike Beckwith, ambos británicos.

Sin embargo, el desafío de la mítica prueba francesa era de otra magnitud. Si bien en los circuitos británicos el coche había demostrado su velocidad en curvas, en la larga recta de Les Hunaudières sufría frente a sus rivales más potentes. La carrera de Le Mans 1967 fue una dura prueba: el Costin-Nathan GT nunca estuvo en la pelea. Lamentablemente, su participación en la carrera fue breve. El vehículo sufrió problemas de encendido lo que obligó al equipo a retirarse de la competición. Quedó fuera de combate antes de cumplirse la cuarta hora, completando tan solo 15 vueltas.

El golpe fue devastador para el proyecto. Frank Costin, frustrado por el pobre desempeño en Le Mans y la falta de homologación para la categoría Grupo 4, decidió abandonar el desarrollo del coche. Así, el Costin-Nathan GT pasó a la historia como un intento audaz que, pese a sus éxitos en el Reino Unido, no logró consolidarse a nivel internacional.

El Costin-Nathan GT ha capturado la atención de entusiastas y coleccionistas debido a su diseño único y su historia en el automovilismo. Después de su venta, el coche fue redescubierto en 2016 y vendido en una subasta a su nuevo propietario estadounidense, quien encargó a Nathan su restauración.


Este vehículo restaurado fue presentado durante el 25º Spring Autojumble en Beaulieu en 2018, donde se exhibió su distintiva construcción en madera y su espectacular motor Hillman Imp. No se dispone de información específica sobre su ubicación actual. Para disfrutarlo, queda la esperanza de que sea exhibido en eventos especializados en vehículos históricos de competición.


A pesar de su breve participación en competiciones de alto nivel, el Costin-Nathan GT dejó una marca significativa en la historia del automovilismo. Su diseño innovador, combinando técnicas de construcción aeronáuticas con ingeniería automotriz, sirvió de inspiración para desarrollos posteriores en vehículos de competición ligeros y aerodinámicos. La colaboración entre Frank Costin y Roger Nathan ejemplifica cómo la unión de conocimientos en diferentes disciplinas puede dar lugar a creaciones únicas y adelantadas a su tiempo.

La miniatura es la ref. GMC-15 del artesano francés Dominiqui Finazzi afincado en Istres, creador de la marca GMC Slot Cars. Su producción se centra en modelos de slot en resina, generalmente coches olvidados o muy poco representados. Forma parte de ese ecosistema de fabricantes que llenan los huecos que las marcas grandes no cubren. Tiene un catálogo orientado sobre todo hacia sport prototipos y GT históricos poco habituales, especialmente relacionados con Le Mans, lo que convierte sus piezas en atractivas para coleccionistas en busca de modelos raros, como yo.