Ferrari 333 SP.
#17 Eric van de Poele (B), Marc Goossens (B) y Eric Bachelart (B).
Racing for Belgium, Team Scandia (B).
LXIV Grand Prix d’Endurance les 24 Heures du Mans 1996.
WSC = Prototypes WSC / World Sports Cars.
30th, DNF (Did Not Finish), Accidente, 208 vueltas.
Ref. RS0056 de Revoslot.
Carrocería moldeada por inyección en plástico ABS, tampografiada.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).
Estamos en 1996. Preocupado por la diversidad de la parrilla, el ACO (l’Automobile Club de l’Ouest) revisa su reglamento con el fin de favorecer la llegada de los WSC (los World Sport Cars de la IMSA). El limitador de régimen de revoluciones queda abolido en favor de una brida de admisión de aire de 45 mm, más fácil de gestionar tanto por los equipos como por los organizadores.
El Team Scandia había logrado rodar recientemente durante 27 horas en el circuito College Station de Texas. Andy Evans, su anterior propietario, recompra el equipo a Dick Simon, que por entonces estaba participando en la IndyCar. También contrata a Tony Southgate, con el fin de mejorar la aerodinámica del Ferrari propiedad de esta estructura, un espectacular 333 SP. Se une también el team manager británico Michael Philips, que ya había trabajado en Courage.
Evans decide ir a Le Mans. El californiano ya había participado dos veces en la prueba (con Kremer en 1993 y con Courage en 1994), pero nunca con su propio equipo, que contaba con un Kudzu y un Spice en IMSA desde 1992, antes de unirse a las filas de Ferrari. Con el fin de evitar el fiasco que se produjo en 1995, Ferrari decide trabajar sobre la fiabilidad de su motor y realizar una labor específica en el V12 para recuperar parte de la potencia que se pierde por la nueva brida.
El inicio del año es prometedor, pues en los entrenamientos preliminares de las 24 Horas de Daytona, el 333 SP Momo marca el mejor tiempo en manos del piloto debutante Bill Auberlen. No obstante, en carrera surgen numerosos problemas que retrasan al Ferrari: rotura del escape, caja de fusibles electrónicos, fuga de aceite… aunque la fiabilidad del motor parece conseguida.
Para ir a Le Mans es preciso que Maranello dé luz verde, ya que es la fábrica la que apoya al equipo preparando los motores. Y como Michael Schumacher acaba de unirse a la Scuderia, este año la carrera gala deja de ser el objetivo principal de Ferrari. Aún así, Andy Evans no se desespera e inscribe dos coches, aunque se abstiene de hacerlo bajo el nombre de Scandia. En efecto, uno de ellos correrá bajo la bandera de Rocketsports, equipo cuyo propietario es uno de sus pilotos, Paul Gentilozzi. A su lado, el mismo Andy Evans y el francés François Migault.
El segundo coche participará bajo el nombre de Racing for Belgium, gracias a una iniciativa de Pascal Witmeur, que quiere celebrar el centenario del RACB (Royal Automobile Club de Belgique). La idea de Witmeur es la de reunir un equipo 100% belga, con el objetivo de ir tras los pasos de los ilustres Olivier Gendebien, Paul Frère, Lucien Bianchi y Jacky Ickx. Contacta con Andy Evans y acuerdan que el piloto indicado sea Eric van de Poele. El flamenco Marc Goossens y el valón Eric Bachelart completan la formación del brillante equipo.
Antes de ir a Le Mans para las calificaciones previas, algunos equipos acuden a finales de abril al circuito Paul Ricard. El Scandia Motorsport es uno de ellos y en esta ocasión estrenan el nuevo diseño de carrocería, destinada a favorecer la aerodinámica. Modificación planteada por el propio Tony Southgate y testada en el túnel de viento de Dallara, antes de ser montada en el chasis 003 (el del Rocketsports).
Además de un alerón de tamaño más reducido, la modificación más espectacular se refiere a los pontones elevados, que dan una línea mucho más fluida al 333 SP. La pequeña plancha delantera, pegada al fondo plano, ahora se integra en el capó con el fin de facilitar su cambio en caso necesario. Estas modificaciones vuelven más delicada la conducción del prototipo y Paul Gentilozzi es víctima de una salida de pista.
El 28 de abril, los dos Ferrari de Scandia se presentan en Le Mans, pero solamente al de Rocketsports se le equipa la nueva carrocería. Yvan Muller, que participó en los entrenamientos del Paul Ricard obteniendo excelentes cronos, reemplaza finalmente a François Migault. Con un 3’47”795, Eric van de Poele firma el mejor tiempo del día por delante del mencionado Yvan Muller, que a su vez supera al Riley & Scott victorioso en Daytona y Sebring. Hace falta remontarse a 1972 para encontrar el rastro de un Ferrari en lo alto de las clasificaciones de unos entrenamientos preliminares. Y por primera vez desde 1973, la marca transalpina parece capaz de luchar por la victoria absoluta.
Tras las preclasificaciones, los dos prototipos se envían a Dallara, donde los preparan para la prueba gala. El departamento de motores de Maranello, dirigido por Gabriele Martini, extrae 545 CV de potencia a 9500 rpm, unos buenos caballos teniendo en cuenta que la brida de 48 mm les ha hecho perder unos cuarenta.
Paul Gentilozzi prefiere retirarse del equipo tras una nueva salida de pista en la segunda chicane de la recta de Les Hunaudières. Finalmente, Fermín Vélez, ganador del campeonato IMSA en 1994 con este equipo, acompañará a Evans y Muller en la carrera. Es el más experimentado de los tres, pues ya cuenta con cuatro participaciones, incluyendo una victoria en la categoría C2 con Spice.
La primera sesión de entrenamientos confirma los tiempos de las preclasificaciones pues van de Poele realiza un 3’46”838, el mejor crono del día. Al día siguiente, el belga se ve desposeído de la pole position por el TWR-Porsche de Pier Luigi Martini, siendo superado también por el Courage C36 de Phillipe Alliot. Como el Automobile Club de l'Ouest decidió que en la parrilla de salida los prototipos ocuparan la parte izquierda de la pista y los GT la de la derecha, para dar a las dos categorías la misma exposición en lo que se pensaba sería la carrera más abierta de los últimos años, el Ferrari parte en la 5ª posición.
Van de Poele realiza una buena salida, colocándose tercero tras los dos Porsche 911 GT1 de Dalmas y Wollek. Las cosas se ponen mal rápidamente para Ferrari porque en la segunda vuelta Andy Evans se sale recto en Mulsanne. Con la ayuda de los comisarios, se dirige a boxes. Tras verificar el fondo plano y las suspensiones, el Ferrari de Rocketsports retoma la carrera a cuatro vueltas de la cabeza. A la hora y media, sorprendentemente se queda sin gasolina, y abandona oficialmente.
Con respecto al equipo belga, al final de la primera hora no ocupa más que la 14ª posición. Los neumáticos y la glotonería de un V12 que obliga a hacer paradas cada 10 vueltas parecen ser la causa, así como algunos problemas de frenos. Se recupera con el paso de las horas hasta situarse regularmente en quinta posición a partir de la novena hora. Pero al amanecer la transmisión comienza a sufrir, el prototipo entra en boxes y su reparación cuesta media hora. Un van de Poele desatado ataca el record de vuelta que bate por cinco veces, antes de ceder su asiento a Eric Bachelart. Pero cuando apenas ha salido de boxes, el piloto es víctima de un accidente bajo el puente Dunlop. El choque de cara contra el muro arranca la rueda delantera derecha y el capó, continuando su loca carrera hasta la mitad de la bajada, donde abandona.
Realizando el mejor tiempo en los entrenamientos preliminares y el tercero absoluto en la sesión de clasificación, Eric van de Poele, bajo los colores del Racing for Belgium, hizo soñar a los tifosi con una victoria absoluta. Pero la falta de un compromiso serio por parte de Ferrari fue la razón de la crueldad del resultado.
La miniatura.
Representa al Ferrari 333 SP que pilotaron los belgas Eric van de Poele, Marc Goossens y Eric Bachelart para el equipo Racing for Belgium, del Team Scandia en las 24 Horas de Le Mans de 1996, inscritos en la categoría WSC / IMSA. Abandonaron a causa de un accidente bajo el puente Dunlop. RTR en plástico ABS, referencia RS0056 de la marca Revoslot. Una curiosidad del coche es que viene con el gran alerón a parte; este se aloja en la carrocería por efecto de un imán. Una excelente solución para los que lleven el cochecito a competir en pista a toda velocidad.
















































