Toyota Supra GT-LM #27.
LXIII Grand Prix d’Endurance.
Les 24 Heures du Mans 1995.
Inscrito por: SARD Co. Ltd.
Pilotos: Jeff Krosnoff (USA), Marco Apicella (I) y Mauro Martini (I).
Categoría: Le Mans GT1 / Grand Touring 1.
Resultado: 14th general, 265 vueltas, 3.597,984 km.
Miniatura: Ref. RS0026 de RevoSlot.
Fabricación: Carrocería moldeada por inyección en plástico ABS, tampografiada.
Colección: Slot 132 de Mulsanne Stone.
El Toyota Supra GT-LM #27 llegó a Le Mans en 1995 con una misión bastante más modesta que la de los prototipos de Toyota: hacerse un hueco entre los GT1 con un coche derivado de la producción y desarrollado por SARD, uno de los equipos japoneses que mejor conocía las carreras de resistencia.
La edición de aquel año fue especialmente interesante para los GT. La categoría GT1 reunía coches tan distintos como los McLaren F1 GTR, Porsche 911 GT2, Ferrari F40, Nissan Skyline GT-R, Honda NSX o Jaguar XJ220C. Eran deportivos que conservaban, en mayor o menor medida, la silueta de coches de carretera, pero que poco tenían ya que ver con sus hermanos de serie cuando se enfrentaban a las 24 horas de La Sarthe.
Toyota había dejado atrás los grandes prototipos de Grupo C y regresaba a Le Mans en 1995 con una fórmula diferente: el Supra. La operación estaba en manos de SARD, una de las estructuras japonesas con mayor experiencia en resistencia y competición. El coche elegido era el Supra GT-LM, basado en la tercera generación del modelo, el JZA80.
El protagonista de esta historia era el chasis LM-04, inscrito con el dorsal #27 por SARD Co. Ltd. La documentación de la época lo identifica como Toyota Supra GT-LM JZA80 y especifica un motor Toyota 3S-GT de cuatro cilindros en línea, 2.140 cc y doble turbo. El coche era de motor delantero, propulsión trasera y utilizaba neumáticos Dunlop.
Y aquí aparece uno de esos detalles que hacen que un Supra de Le Mans sea bastante más interesante de lo que puede parecer a primera vista. Aunque la carrocería conservaba claramente las formas del JZA80 de calle, debajo había un auténtico coche de carreras. El motor de cuatro cilindros estaba muy lejos del seis cilindros en línea 2JZ-GTE que muchos aficionados asocian inmediatamente al Supra de aquella generación. En Le Mans, el 3S-GT de 2.1 litros estaba homologado con una potencia de 650 CV.
SARD ya conocía perfectamente el escenario francés. La estructura japonesa había tenido una presencia importante en Le Mans durante la etapa anterior de los prototipos Toyota y, en 1994, el SARD 94C-V de Mauro Martini, Jeff Krosnoff y Eddie Irvine había terminado segundo absoluto. Un año después, Toyota cambiaba de filosofía y entraba en GT con el Supra. El propio Automobile Club de l’Ouest recuerda precisamente 1995 y 1996 como los años de la presencia del fabricante japonés en Le Mans con los Supra LM.
Para el dorsal #27, SARD reunió a tres pilotos que conocían bien las carreras de resistencia. El estadounidense Jeff Krosnoff compartió el volante con los italianos Marco Apicella y Mauro Martini. El coche quedó inscrito en GT1 junto al otro SARD de la edición, el espectacular MC8-R, aunque este último utilizaba una configuración completamente diferente, con un V8 biturbo de origen Lexus.
En los entrenamientos, el Supra marcó un 4:10.360. Fue el 30.º tiempo de la parrilla y el 31.º más rápido entre los clasificados, una posición que lo dejaba por detrás de buena parte de los GT1 más competitivos. No era, por tanto, uno de los favoritos. Tampoco lo necesitaba. En una carrera de 24 horas, especialmente en una época en la que la parrilla estaba llena de GT muy rápidos, terminar ya era una pequeña victoria para muchos de ellos. Y el Supra hizo exactamente eso.
Durante la carrera, el coche japonés mantuvo un ritmo suficientemente regular para permanecer en pista mientras algunos de sus rivales iban desapareciendo. Después de 24 horas, el #27 había completado la prueba y aparecía en la 14.ª posición absoluta y 8.ª de GT1, con 3.597,984 kilómetros recorridos.
Por delante habían terminado, entre otros, el McLaren F1 GTR de BBA y el Ferrari F40 LM de Pilot Aldix. El ganador de GT1 fue precisamente otro McLaren F1 GTR, el dorsal #59 de Dalmas, Lehto y Sekiya. El Supra estaba, por tanto, lejos de la lucha por la victoria de su categoría, pero había conseguido algo que en Le Mans siempre tiene valor: estar ahí cuando cae la bandera a cuadros. Además, aquel 14º puesto sería el mejor resultado de un Supra LM en las 24 Horas de Le Mans.
El espectacular GT-One marcaría el comienzo de otra historia. Pero antes de aquello estuvo este Supra blanco y rojo de SARD, mucho menos famoso y bastante menos exitoso. Y precisamente por eso me gusta. No todos los coches de Le Mans tienen que ser ganadores para merecer un sitio en una colección. Algunos sirven para contar cómo era la carrera en un determinado momento, qué fabricantes estaban intentando abrirse camino y qué caminos tomaron antes de llegar a los grandes proyectos. El Supra GT-LM #27 es uno de ellos.
La miniatura reproduce precisamente ese Toyota Supra GT-LM #27 de Le Mans 1995, a escala 1/32, y está fabricada por RevoSlot. Es una pieza especialmente atractiva dentro de una colección de Le Mans porque representa uno de aquellos grandes GT japoneses que intentaron hacerse un hueco en La Sarthe durante los años noventa. El resultado final quizá no figure entre los más famosos de aquella edición, pero este Supra de SARD tiene detrás una historia muy interesante: un deportivo que nació para las carreras japonesas, fue transformado para resistir 24 horas en Francia y consiguió completar la prueba frente a algunos de los GT más espectaculares de su generación.








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