Plymouth Barracuda (Chrysler Hemi Cuda) #89.
Michel Guicherd (F), Christian Avril (F) y Jean-Claude Geral (F).
Michel Guicherd (F).
XLIII Grand Prix d'Endurance le 24 Heures du Mans 1975.
TS = Touring Special
70th, DNQ (Did Not Qualify), no clasificado.
Ref. 64870 de SCX.
Carrocería moldeada por inyección en plástico ABS, tampografiada.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).
El Plymouth Barracuda fue uno de los grandes iconos de la cultura automovilística americana: potencia descomunal, diseño agresivo y un planteamiento pensado más para acelerar en línea recta que para enfrentarse a circuitos técnicos. Las versiones más radicales, conocidas como “’Cuda”, alcanzaron su máxima expresión con los motores HEMI, cuyo diseño de la cámara de combustión ere hemisférico, auténticos monstruos mecánicos.
Pero Le Mans exigía algo completamente distinto: resistencia, eficiencia y equilibrio. Y, aun así, alguien decidió cruzar el Atlántico para presentarse, en 1975, en el circuito de La Sarthe. Un coche que parecía sacado de otro planeta: el dorsal #89, fue inscrito en la lista oficial de la carrera.
No era ni un prototipo refinado ni un GT europeo equilibrado. El coche mantenía la base del Barracuda, pero profundamente transformada para intentar adaptarse a la resistencia. Montaba un V8 de 7 litros con arquitectura HEMI y con una potencia difícil de gestionar en un circuito como Le Mans. El objetivo del equipo no era ganar, sino algo mucho más básico: clasificarse.
A priori, el peso elevado y el consumo presentaban serias dificultades frente a los rivales europeos. Durante los entrenamientos, el coche dejó sensaciones contradictorias: en recta, el V8 mostraba toda su fuerza, pero en curvas y frenadas el coche evidenciaba sus limitaciones. Finalmente, el resultado fue claro: DNQ (Did Not Qualify), es decir, no consiguió un tiempo suficiente para entrar en la parrilla de salida.
Aunque no participó en las 24 horas, su presencia en el circuito no pasó desapercibida. El coche estuvo allí, rodó en entrenamientos y fue fotografiado en boxes, dejando una de las imágenes más curiosas y desconcertantes de aquella edición.
Scalextric comercializó este modelo como Plymouth AAR Cuda, aunque en el propio chasis aparece como Plymouth Barracuda. Si acudimos a las fuentes más fiables, la lista oficial de inscritos lo recoge como Chrysler-Cuda, mientras que webs especializadas como Le Mans Register o Racing Sports Cars lo denominan Chrysler Hemi Cuda.
Conviene, por tanto, aclarar los términos. Plymouth Barracuda es el nombre real del modelo de base. El AAR ‘Cuda fue una versión específica de 1970 para la Trans-Am, equipada con motor 340 y que no corresponde a este coche. Hemi Cuda es una denominación popular asociada al tipo de motor, mientras que Chrysler-Cuda o Chrysler Hemi Cuda es la forma en que se identificaba en competición internacional, al depender Plymouth de Chrysler.
En definitiva, estamos ante un Plymouth Barracuda con una preparación extrema basada en la filosofía HEMI de Chrysler, correctamente identificado en contexto de carrera como Chrysler Hemi Cuda.
Se le llame como se le llame, este coche representa esa otra historia de Le Mans: la que no solo pertenece a los vencedores, sino también a los proyectos atrevidos, a las ideas casi imposibles y a los coches que lo intentaron… y se quedaron a las puertas. No llegó a tomar la salida, pero consiguió algo igual de difícil: que todavía hoy sigamos hablando de él.





















































