Real Time Web Analytics
Mostrando entradas con la etiqueta Le Mans 1995. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Le Mans 1995. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de septiembre de 2026

Toyota Supra GT-LM: buscando en Le Mans un hueco entre los GT1 del 95.


Toyota Supra GT-LM #27.
LXIII Grand Prix d’Endurance.
Les 24 Heures du Mans 1995.

Inscrito por: SARD Co. Ltd.
Pilotos: Jeff Krosnoff (USA), Marco Apicella (I) y Mauro Martini (I).
Categoría: Le Mans GT1 / Grand Touring 1.
Resultado: 14th general, 265 vueltas, 3.597,984 km.

Miniatura: Ref. RS0026 de RevoSlot.
Fabricación: Carrocería moldeada por inyección en plástico ABS, tampografiada.
Colección: Slot 132 de Mulsanne Stone.


El Toyota Supra GT-LM #27 llegó a Le Mans en 1995 con una misión bastante más modesta que la de los prototipos de Toyota: hacerse un hueco entre los GT1 con un coche derivado de la producción y desarrollado por SARD, uno de los equipos japoneses que mejor conocía las carreras de resistencia.

La edición de aquel año fue especialmente interesante para los GT. La categoría GT1 reunía coches tan distintos como los McLaren F1 GTR, Porsche 911 GT2, Ferrari F40, Nissan Skyline GT-R, Honda NSX o Jaguar XJ220C. Eran deportivos que conservaban, en mayor o menor medida, la silueta de coches de carretera, pero que poco tenían ya que ver con sus hermanos de serie cuando se enfrentaban a las 24 horas de La Sarthe.







Toyota había dejado atrás los grandes prototipos de Grupo C y regresaba a Le Mans en 1995 con una fórmula diferente: el Supra. La operación estaba en manos de SARD, una de las estructuras japonesas con mayor experiencia en resistencia y competición. El coche elegido era el Supra GT-LM, basado en la tercera generación del modelo, el JZA80.

El protagonista de esta historia era el chasis LM-04, inscrito con el dorsal #27 por SARD Co. Ltd. La documentación de la época lo identifica como Toyota Supra GT-LM JZA80 y especifica un motor Toyota 3S-GT de cuatro cilindros en línea, 2.140 cc y doble turbo. El coche era de motor delantero, propulsión trasera y utilizaba neumáticos Dunlop.

Y aquí aparece uno de esos detalles que hacen que un Supra de Le Mans sea bastante más interesante de lo que puede parecer a primera vista. Aunque la carrocería conservaba claramente las formas del JZA80 de calle, debajo había un auténtico coche de carreras. El motor de cuatro cilindros estaba muy lejos del seis cilindros en línea 2JZ-GTE que muchos aficionados asocian inmediatamente al Supra de aquella generación. En Le Mans, el 3S-GT de 2.1 litros estaba homologado con una potencia de 650 CV.


SARD ya conocía perfectamente el escenario francés. La estructura japonesa había tenido una presencia importante en Le Mans durante la etapa anterior de los prototipos Toyota y, en 1994, el SARD 94C-V de Mauro Martini, Jeff Krosnoff y Eddie Irvine había terminado segundo absoluto. Un año después, Toyota cambiaba de filosofía y entraba en GT con el Supra. El propio Automobile Club de l’Ouest recuerda precisamente 1995 y 1996 como los años de la presencia del fabricante japonés en Le Mans con los Supra LM.

Para el dorsal #27, SARD reunió a tres pilotos que conocían bien las carreras de resistencia. El estadounidense Jeff Krosnoff compartió el volante con los italianos Marco Apicella y Mauro Martini. El coche quedó inscrito en GT1 junto al otro SARD de la edición, el espectacular MC8-R, aunque este último utilizaba una configuración completamente diferente, con un V8 biturbo de origen Lexus.

En los entrenamientos, el Supra marcó un 4:10.360. Fue el 30.º tiempo de la parrilla y el 31.º más rápido entre los clasificados, una posición que lo dejaba por detrás de buena parte de los GT1 más competitivos. No era, por tanto, uno de los favoritos. Tampoco lo necesitaba. En una carrera de 24 horas, especialmente en una época en la que la parrilla estaba llena de GT muy rápidos, terminar ya era una pequeña victoria para muchos de ellos. Y el Supra hizo exactamente eso.

Durante la carrera, el coche japonés mantuvo un ritmo suficientemente regular para permanecer en pista mientras algunos de sus rivales iban desapareciendo. Después de 24 horas, el #27 había completado la prueba y aparecía en la 14.ª posición absoluta y 8.ª de GT1, con 3.597,984 kilómetros recorridos.


Por delante habían terminado, entre otros, el McLaren F1 GTR de BBA y el Ferrari F40 LM de Pilot Aldix. El ganador de GT1 fue precisamente otro McLaren F1 GTR, el dorsal #59 de Dalmas, Lehto y Sekiya. El Supra estaba, por tanto, lejos de la lucha por la victoria de su categoría, pero había conseguido algo que en Le Mans siempre tiene valor: estar ahí cuando cae la bandera a cuadros. Además, aquel 14º puesto sería el mejor resultado de un Supra LM en las 24 Horas de Le Mans.

El espectacular GT-One marcaría el comienzo de otra historia. Pero antes de aquello estuvo este Supra blanco y rojo de SARD, mucho menos famoso y bastante menos exitoso. Y precisamente por eso me gusta. No todos los coches de Le Mans tienen que ser ganadores para merecer un sitio en una colección. Algunos sirven para contar cómo era la carrera en un determinado momento, qué fabricantes estaban intentando abrirse camino y qué caminos tomaron antes de llegar a los grandes proyectos. El Supra GT-LM #27 es uno de ellos.

La miniatura reproduce precisamente ese Toyota Supra GT-LM #27 de Le Mans 1995, a escala 1/32, y está fabricada por RevoSlot. Es una pieza especialmente atractiva dentro de una colección de Le Mans porque representa uno de aquellos grandes GT japoneses que intentaron hacerse un hueco en La Sarthe durante los años noventa. El resultado final quizá no figure entre los más famosos de aquella edición, pero este Supra de SARD tiene detrás una historia muy interesante: un deportivo que nació para las carreras japonesas, fue transformado para resistir 24 horas en Francia y consiguió completar la prueba frente a algunos de los GT más espectaculares de su generación.





domingo, 16 de febrero de 2025

Porsche 911 GT2 LM95 #91: trío de españoles sin suerte.

Porsche 911 GT2.
#91 Tomás Saldaña, Miguel Ángel de Castro y Alfonso de Orleans (E).
Heico Motorsport (D).
24 Horas de Le Mans 1995
Le Mans GT2 – Grand Touring 2.
37th, DNF (Accidente), 63 vueltas.

S&B de Manel Espallargas sobre Kit #01 de Top Slot.
Resina en bruto.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).

Miniatura. Esta pieza proviene de un kit de resina de Top Slot, cuya carrocería tenía una pequeña rotura en la parte delantera que no se podía reparar. Manel Espallargas se encargó de todo el proceso de pintura y montaje, añadiendo una simulación de la zona dañada con cinta americana. No me preocupaba demasiado que no reflejara exactamente lo ocurrido en carrera; para mí, lo más importante era tener este modelo con el patrocinio de Repsol y la inscripción de los tres pilotos españoles.


Origen y Desarrollo. El Porsche 911 GT2 es una de las variantes más radicales del legendario 911, desarrollado específicamente para la competición en la categoría GT. Con un diseño basado en el 911 (993), esta versión fue creada para cumplir con las regulaciones de la FIA y competir en campeonatos de resistencia. En este artículo, exploraremos sus características técnicas, su participación en Le Mans 1995 con el dorsal #91 y el desempeño del equipo en la exigente prueba francesa.

A mediados de los años 90, Porsche desarrolló el 911 GT2 para competir en la categoría GT. Basado en la plataforma del 911 (993), este modelo se diferenciaba por su carrocería ensanchada, aerodinámica mejorada y un motor turboalimentado de gran potencia. La FIA requería que los coches de la categoría GT2 estuvieran basados en modelos de producción, lo que obligó a Porsche a fabricar una serie de unidades de calle para homologación.


El resultado fue un coche extremadamente potente y ligero, con un chasis reforzado, mejoras en la suspensión y un gran alerón trasero que optimizaba la carga aerodinámica. En su versión de competición, el 911 GT2 se convirtió en un referente dentro de las carreras de resistencia.

Datos Técnicos. El Porsche 911 GT2 de competición montaba un motor bóxer de seis cilindros y 3.6 litros con doble turbocompresor, capaz de generar alrededor de 450 CV. Su transmisión manual de seis velocidades enviaba la potencia a las ruedas traseras, a diferencia de otras versiones del 911 que contaban con tracción total. Esta configuración hacía que el coche fuera más ligero, pero también más difícil de controlar en situaciones de alta exigencia.

La carrocería de fibra de carbono y aluminio ayudaba a reducir el peso total, mientras que los frenos de disco ventilados con pinzas de alto rendimiento garantizaban una frenada eficaz en condiciones extremas. Las suspensiones de competición, con ajustes específicos para circuitos, proporcionaban una estabilidad óptima en curvas de alta velocidad.


En cuanto a dimensiones, el coche tenía una longitud de 4.245 mm, una anchura de 1.850 mm y una distancia entre ejes de 2.272 mm. Su peso rondaba los 1.100 kg, lo que le permitía una relación peso-potencia excelente para la categoría en la que competía.

Participación en las 24 Horas de Le Mans 1995. El Porsche 911 GT2 con el dorsal #91 participó en esta edición inscrito por la escudería alemana Heico Motorsport. El coche compitió en la categoría GT2, enfrentándose a otros fabricantes de renombre dentro del automovilismo de resistencia.

La librea del coche presentaba una combinación de colores llamativa, con los logotipos de Repsol y el distintivo diseño de Porsche Motorsport. Neumáticos de alto rendimiento, proporcionados por Goodyear, completaban el paquete técnico del vehículo.

El equipo del Porsche 911 GT2 #91 estaba compuesto por tres pilotos españoles: Tomás Saldaña, experimentado piloto de resistencia, con varias participaciones en Le Mans y un amplio historial en competiciones de GT; Miguel Ángel de Castro, con experiencia en campeonatos de turismos y GT, conocido por su capacidad para adaptarse a distintos tipos de coches y circuitos y Alfonso de Orleans, que aunque estaba inscrito como piloto, no llegó a disputar su turno en la carrera, ya que el coche sufrió un accidente antes de que pudiera subirse al volante.


Desempeño en la Carrera
. La edición de 1995 de las 24 Horas de Le Mans fue especialmente dura debido a las condiciones climáticas y la fuerte competencia en la categoría GT2. El Porsche 911 GT2 #91 tuvo un inicio prometedor, con un ritmo sólido y tiempos competitivos en pista.

Sin embargo, el coche sufrió un accidente antes de completar la prueba, lo que impidió que Alfonso de Orleans llegara a participar en la carrera. El incidente obligó al equipo a retirarse prematuramente, dejando sin opciones al equipo Heico Motorsport en su intento por completar la mítica prueba de resistencia.

Hoy en día, el Porsche 911 GT2 sigue siendo un modelo icónico en la historia del automovilismo, recordado tanto por su dominio en circuitos como por su legado en Le Mans.


jueves, 11 de noviembre de 2010

Masanori Sekiya, primer japonés en imponerse en Le Mans.

Hay quien sueña con casarse en Venecia o Las Vegas. En 1987, Masanori Sekiya eligió Le Mans para tomar por esposa a su compatriota Rasui Hoko. En 1995, su amor por La Sarthe y las 24 Horas de Le Mans tuvieron la justa recompensa de una victoria histórica. Al lograrla se convirtió en un héroe nacional y en el primer piloto japonés en inscribir las 24 Horas en su palmarés. Lo que Toyota no pudo ofrecerle, lo obtuvo con un McLaren.


Masanori Sekiya nació en noviembre de 1949 en Shizuoka (entre Tokio y Suzuka). Simple vendedor en el concesionario Mazda local, descubrió el automovilismo deportivo en 1971 al volante de Turismos. Trabajó con el preparador de Toyota Tom’s, donde se encargó de las labores más humildes y en 1982, sin conocer el idioma, Sekiya no dudó en trasladarse a Gran Bretaña para probar fortuna en la Fórmula Atlantic.


De vuelta a su país, Taichi y Oiwa (la “T” y la “O” de Tom’s) le confiaron coches de Turismo y del Grupo C para participar en campeonatos nacionales de la especialidad. Masanori demostró que era más rápido y constante al volante de los prototipos Toyota que pilotos más experimentados y más conocidos que él.


En 1985, Toyota delegó en la escudería Tom’s la misión de conquistar Le Mans, y Sekiya se encontró así como componente del trío que llevó el 85C al duodécimo lugar. El piloto japonés fue víctima entonces del encanto de la región de La Sarthe, y dos años más tarde, ante la sorpresa de su prometida, se casó antes de la carrera en el Ayuntamiento local.


Aquél mismo año rompió la hegemonía de los Porsche 962C en el Japan Sports Cars Championship, al ganar las citas de Fuji y Suzuka. Este discreto piloto no regateaba esfuerzos y ejercía su profesión tanto en los cokpits de los Turismo como en los monoplazas de F2, más tarde convertida en F-3000.


En las 24 Horas siempre formó parte de la tripulación más competitiva de Toyota. A pesar de ese trato de favor, en 1989 abandonó la marca en beneficio de un Porsche 962C del Team Kremer con el que se impuso en Fuji. En Le Mans esta “traición” no le trajo suerte, ya que tuvo que abandonar. De nuevo en el seno del primer fabricante japonés en 1990, repitió su triunfo en el Fuji Speedway, mientras en Le Mans, junto a Lees y Ogawa, acabó en el sexto puesto.


En la temporada siguiente, en el JSPC, cuatro podios y una victoria le dieron el tercer lugar del campeonato, posición que repitió un año más tarde. Aquel mismo año de 1992 en Le Mans, Sekiya eludió las trampas de una pista empapada y subió al segundo escalón del podio, detrás del Peugeot 905 de Warwik/Dalmas/Blundell.


En aquel momento era la punta de lanza de Toyota en su duelo con Peugeot. No es de extrañar, pues, que se le vuelva a encontrar en el mejor colocado de los Toyota TS10 un año después, cuando el dominio de los 905 fue tal que tuvo que conformarse con el cuarto puesto.


En 1995, con Toyota retirada, la aportación del patrocinador Ueno Clinic le permitió ocupar una plaza en el McLaren F1 GTR semioficial del Kokusai Kaihatsu Racing. En pleno cambio de reglamento, la edición de Le Mans parecía reservada a los Prototipos de la nueva categoría WSC, emcabezado por el Courage del trío Wollek/Andretti/Hélary.

Pero no se había contado con un tiempo caprichoso que, al nivelar las prestaciones,  favoreció el triunfo de un Gran Turismo. Sekiya tuvo la satisfacción y el honor de convertirse en el prime japonés en imponerse en La Sarthe. Además, la victoria de Dalmas/Letho/Sekiya inscribía a McLaren, la marca de Ron Dennis, en la muy restringida lista de constructores vencedores en su primer intento.


En una entrevista, su compañero de equipo, JJ Letho, le rindió homenaje puntualizando que Masanori Sekiya no se había contentado con aportar parte del presupuesto, sino que había asumido su papel a la perfección.

Unos meses más tarde, de nuevo al volante del F1 GTR, confirmó en los 1.000 Km de Suzuka que su victoria en Le Mans era merecida. Muy cuidadoso con la mecánica, Sekiya era el arquetipo del piloto de resistencia.


A principios del presente milenio, cambió el casco y el mono de piloto por el traje de director de escudería en… Tom’s. Siempre fiel a Toyota, en la actualidad pone su inmensa experiencia al servicio de los futuros campeones japoneses.

En cuanto a la miniatura, se trata, como ya sabréis, del McLaren F1 GTR de Ninco, decorado con calcas, algunas de las cuales transparentan y no se adaptan a la carrocería. Desde la perpectiva actual, vemos un coche "mal acabado", pero entonces, cuando lo compré, me pareció una maravilla y le tengo un cariño especial... además, es un winner... La figura es de Le Mans Miniatures, muy bien detallada, pero demasiado brillante para mi gusto.

miércoles, 27 de enero de 2010

HONDA NSX GT2 de Mulsanne Stone, 8th Le Mans 1995 #84.


La miniatura.
La base del coche de slot es un Honda NSX de la marca Cartrix. La carrocería no es exactamente la del GT2 del 95, hay muchos detalles que diferencian notablemente una de otra. Pero tenía unas ganas locas de hacer este coche pues hará unos 6 millones de años que compré las calcas (aproximadamente) y ya no podía aguantar más. Ya habrá tiempo para ejercer de "purista".



Está pintado en rojo con un spray de marca artesanal, que me cedió mi amigo Enric (Joeslot). Al principio la pintura no salió todo lo diluida que sería de esperar, casi con toda probabilidad debido a que el bote estaba demasiado frío, y salieron las gotas bastante más gruesas de lo deseable. Algo arreglé con el pulimento, pero no quedó del todo perfecto: se nota un acabado de "piel de naranja". Pero a mí ya me satisface.



Las calcas me dieron muchísimos problemas porque, además de mi torpe destreza, son bastante quebradizas y las dos grandes se me rompieron nada más desprenderlas de su base. Las blancas transparentan un poco y algunas las he tenido que poner dobles. Pero a pesar de todo, he disfrutado de lo lindo. ¿Será que soy masoca? Por cierto, al ver la foto del original acabo de darme cuenta que me falta pintar en negro el montante de la ventanilla.





El Honda NSX en Le Mans.
Nuestro protagonista fue inscrito en las 24 Horas de Le Mans de 1995, en la categoría GT2. El Team Kunimitsu Honda (Japón) escogió a los pilotos también japoneses Keiichi Tsuchiya, Akira Iida y Kunimitsu Takahashi, que lo hicieron fantásticamente, puesto que llevaron el pequeño deportivo de 2977 c.c. a la victoria en su categoría y a un extraordinario 8º puesto final.


La carrera no fue ganada por un WSC (los LMP de entonces) como era de esperar, sino por un GT1, el McLaren F1 GTR pilotado por las expertas manos de Yannick Dalmas, Masanori Sekiya y JJ Lehto. Supieron dirigir este superdeportivo hasta la victoria final amparándose en unas condiciones climatológicas adversas que, sin embargo, les favorecieron: el mal tiempo provocaba continuos accidentes y largos periodos en los que los Safety Car ralentizaban la carrera. Los participantes se juntaban tras el coche del organizador y las diferencias volvían a ser mínimas.



Origen y desarrollo del Honda NSX.
Honda dio pistas de la futura construcción de un prodigioso coche con el HP-X, concept car que se presentó en el Salón del Automóvil de Turín de 1984. Fue diseñado por Pininfarina con un chasis ligero y motor V6.

El desarrollo del NSX comenzó ese mismo año; el proyecto fue dirigido por Shigeru Uehara, Ingeniero Jefe Ejecutivo de Honda Se rumoreaba que Honda trabajó con cerca de 20 versiones distintas de vehículos con diferentes diseños antes de decidirse por lo que ahora reconocemos como el NSX.

El peso fue un gran problema para el equipo Honda, ya que aquél afecta a todo el conjunto: el rendimiento, el manejo y el frenado. Se dieron cuenta que para lograr rigidez de conjunto sería necesario un material ligero para la construcción del chasis. En ese momento la fibra de carbono era muy cara, de manera que el aluminio fue la respuesta.

El NSX equipado con un chasis monocasco de aluminio tenía un peso total de tan sólo 200 kg. Podría decirse que lo más exquisito del NSX era algo que no se veía: la suspensión de doble horquilla, hecha de aluminio forjado, que fue la base de la creación de un coche de gran manejabilidad.

A pesar de que algunos han etiquetado al NSX como un clon de Ferrari, la mayor influencia en los diseñadores vino de las formas del Porsche 911 y del avión de combate F-16!!!. Otros muchos coches “ayudaron” en el desarrollo del Honda, como el Ferrari 308, el Corvette, el Peugeot 205 GTI, el Lancia Delta Integrale o el Audi Quattro, por citar algunos ejemplos.

Mucho antes de que Nurburgring se pusiera de moda, Honda construyó un centro I + D en la pista alemana para poner a prueba el desarrollo del NSX. Como es bien sabido, el gran Ayrton Senna tomó parte en el desarrollo de los coches. 

Gran parte del coche fue construido a mano en la planta de Tochigi, utilizando para ello más de 40 equipos de personal.

Honda NSX GT2 8th LM 1995 #84 (Colección Mulsanne Stone).

jueves, 12 de noviembre de 2009

FERRARI 333 SP de Scalextric Altaya modificado por Juanjo.


Ferrari 333 SP #1.
Grand Prix d’Endurance.
Les 24 Heures du Mans 1995.

Inscrito por: Euromotorsport Racing Inc. (I).
Pilotos: Massimo Sigala (I), Jay Cochran (USA) y René Arnoux (F).
Categoría: Prototypes WSC / World Sports Cars.
Resultado: 47th, Ab, abandono (encendido), 1ª hora, 7 vueltas.

Miniatura: base Scalextric Altaya.
Fabricación: S&B de Juanjo Castellanos.
Colección: Slot 132 de Mulsanne Stone.


Esta entrada se la quiero dedicar a mi buen amigo Juanjo Castellanos, autor de la realización de esta miniatura allá por 2009. Partiendo de un simple Altaya, Juanjo consiguió transformarla en una pieza artesanal que guardo en mi colección con un especial cariño. Pero antes de hablar de ella, vamos a ocuparnos del coche que representa: el Ferrari 333 SP que participó en las 24 Horas de Le Mans de 1995.

El 333 SP fue una iniciativa del empresario italiano Gianpiero Moretti, fundador de MOMO y un apasionado de la competición. Moretti llevaba tiempo interesado en que Ferrari regresara a las carreras de resistencia con un prototipo. Su proyecto recibió el apoyo de Piero Ferrari y de Luca di Montezemolo, que habían vuelto a ocupar posiciones relevantes en la estructura de Maranello. La idea era construir un coche destinado a los equipos privados que pudiese competir tanto en Estados Unidos como en Europa.

El diseño del prototipo se desarrolló en Italia, con la participación de Dallara y Michelotto, y se concibió inicialmente para las reglamentaciones de la IMSA estadounidense. El resultado fue un sport-prototipo abierto, con monocasco de fibra de carbono, motor central y una carrocería de líneas bastante limpias. El coche tenía una configuración muy diferente de la de los Ferrari de resistencia de los años sesenta y setenta, pero conservaba una característica que siempre había distinguido a los prototipos de Maranello: un motor de doce cilindros.

El nombre 333 SP hacía referencia a la cilindrada unitaria del propulsor. Cada uno de sus doce cilindros tenía aproximadamente 333 cm³, lo que daba una cilindrada total cercana a los cuatro litros. El motor era el Ferrari F310E, un V12 atmosférico de 3.997 cm³, con cinco válvulas por cilindro e inyección electrónica Weber-Marelli. Derivado de la experiencia de Ferrari en la Fórmula 1, llegaba a desarrollar alrededor de 600 CV en configuración de competición.


No se trataba, sin embargo, de un motor de Fórmula 1 instalado sin más en un chasis de resistencia. El propulsor tuvo que adaptarse a las exigencias de las carreras de larga duración y a los reglamentos de la IMSA, que establecían determinadas limitaciones de régimen. El 333 SP se convirtió así en una combinación bastante particular: un chasis ligero y relativamente sencillo, unido a un V12 de altas prestaciones.

Su debut en competición tuvo lugar en Estados Unidos en 1994. El proyecto comenzó con cierta prudencia, ya que Ferrari no asumió un programa oficial de resistencia. La responsabilidad de poner los coches en pista recayó en equipos privados, entre ellos Euromotorsport Racing y, posteriormente, la estructura de Gianpiero Moretti.

En 1995, el Ferrari 333 SP llegó por primera vez a las 24 Horas de Le Mans. Su presencia tenía un significado especial: Ferrari regresaba a la categoría de prototipos de La Sarthe después de muchos años de ausencia. El último Ferrari de fábrica que había competido en la categoría superior lo había hecho a principios de los años setenta, aunque posteriormente hubo alguna participación privada de prototipos de la marca.

El coche inscrito en 1995 fue el dorsal #1 de Euromotorsport Racing, con René Arnoux, Jay Cochran y Massimo Sigala como pilotos. La unidad correspondía al chasis número 002 y estaba equipada con neumáticos Goodyear.


La categoría en la que participaba era la WSC, creada en el marco de las reglamentaciones estadounidenses de prototipos deportivos. A diferencia de los prototipos cerrados de otras épocas, los WSC eran coches descubiertos y utilizaban motores derivados de unidades de producción o de arquitecturas autorizadas por el reglamento. En Le Mans, estos coches competían en un escenario distinto al de las carreras IMSA, por lo que debían adaptarse a las exigencias específicas de la prueba francesa.

La edición de 1995 reunió una parrilla bastante heterogénea. En la categoría WSC había prototipos como los Courage C41 con motor Chevrolet, un Courage C34 equipado con un propulsor Porsche de seis cilindros bóxer, dos Kremer K8, el Kudzu DG3 con motor rotativo Mazda y el Ferrari 333 SP de Euromotorsport.
La presencia del Ferrari despertó mucha expectación. No todos los días se podía ver un prototipo de Maranello en Le Mans, y menos aún después de tantos años de ausencia. Sin embargo, el coche llegaba a Francia sin el respaldo de un programa oficial de Ferrari y con una experiencia todavía limitada en carreras de 24 horas.

Los entrenamientos tampoco fueron sencillos. El Ferrari tuvo que adaptarse a las particularidades del reglamento francés y a las exigencias de los comisarios técnicos, especialmente en lo relacionado con el limitador de régimen del motor. El equipo terminó clasificando el coche en la decimoséptima posición, con un tiempo de 4:00.070.

A pesar de todo, el 333 SP demostró desde el principio que tenía velocidad. El coche llegó a situarse en la tercera posición absoluta durante las primeras vueltas de la carrera, algo especialmente llamativo teniendo en cuenta la falta de experiencia del proyecto en La Sarthe.


Pero la alegría duró poco. Después de completar solamente siete vueltas, el Ferrari tuvo que abandonar por una avería del motor. La información disponible sobre el incidente apunta a un problema en el sistema de encendido, relacionado con el captador del volante motor, que dejó al propulsor sin posibilidad de seguir funcionando. El coche quedó fuera de carrera durante la tercera hora, cuando apenas había recorrido unos 95 kilómetros.

El debut del 333 SP en Le Mans terminó así de forma prematura. No obstante, el Ferrari había dejado una impresión positiva por sus prestaciones y, sobre todo, había servido para anunciar el regreso de la marca a los prototipos de resistencia.

En los años siguientes, el 333 SP evolucionaría de forma importante. La llegada del ingeniero Tony Southgate al desarrollo del coche permitió introducir mejoras en la aerodinámica y en otros apartados técnicos, especialmente pensando en su participación en Le Mans. El Ferrari se convirtió entonces en un prototipo mucho más competitivo y fiable.

Los resultados no tardaron en llegar. En 1997, Gianpiero Moretti, Didier Theys y Max Papis llevaron uno de los 333 SP hasta la sexta posición absoluta en las 24 Horas de Le Mans, el mejor resultado de un Ferrari de este modelo en la prueba. Un año después, el coche de Doyle-Risi Racing terminó octavo y consiguió la victoria en la categoría LMP1.

El 333 SP no llegó a ganar la clasificación absoluta de Le Mans, pero sí se convirtió en uno de los protagonistas de la resistencia internacional durante la segunda mitad de los años noventa. Su motor V12, su característica carrocería abierta y el sonido inconfundible de Ferrari hicieron que se ganara rápidamente un lugar entre los prototipos más recordados de aquella época.

En 1995, sin embargo, todo estaba por empezar. El coche de Euromotorsport había llegado a La Sarthe con la ilusión de recuperar para Ferrari un espacio que llevaba muchos años vacío. La avería de las primeras vueltas frustró el intento, pero el proyecto tenía suficiente potencial como para seguir adelante.


Y ahora vamos con la miniatura. Como comentaba al principio, esta reproducción tiene para mí un valor especial porque fue realizada por Juanjo Castellanos en 2009; los amigos lo llamamos Mikius en los foros. Partiendo de un Altaya, llevó a cabo una transformación profunda de la carrocería y de numerosos elementos del modelo. Lo presentó en el foro de Slotadictos. Estas fueron sus palabras:

"El coche de slot parte de una carrocería Altaya, las calcas han sido sacadas del antiguo foro de los "chapus", impresas en hojas de A2M con impresora de inyección de tinta, pintura Tamiya a spray y bote con pincel en algunas zonas, barniz e imprimación de Vallejo".

Las modificaciones son numerosas. Las llantas son completamente artesanales, hechas a mano, y los retrovisores fueron rediseñados para ajustarlos a los del coche original. También se redimensionaron las tomas de aire laterales y se detallaron los relojes del salpicadero. El vidrio de los faros delanteros fue rebajado, pulido y abrillantado, y se añadieron las vigas del soporte del alerón.
Toda la zona trasera es de nueva factura, incluidos los escapes, los pilotos y otros elementos de la carrocería. También se incorporaron los cristales protectores situados a ambos lados del puesto de conducción.

El casco del piloto se pintó siguiendo el diseño del que utilizaba el italiano Massimo Sigala, uno de los tres pilotos del Ferrari en Le Mans. Las calcas se realizaron sobre hojas de A2M con impresora de inyección de tinta. Para la pintura se utilizaron productos Tamiya, tanto en spray como aplicados con pincel en determinadas zonas, además de imprimación y barniz de Vallejo.


El resultado es una pieza artesanal que conserva el aspecto general del 333 SP, pero que incorpora una cantidad de trabajo manual considerable. Y eso es, precisamente, lo que hace que esta miniatura tenga un valor especial dentro de mi colección: detrás de ella hay muchas horas de trabajo de un amigo y una historia compartida que va más allá del propio coche.