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martes, 4 de febrero de 2025

Lamborghini Miura P400 SV: sentó las bases para todos los superdeportivos que vinieron después.

Lamborghini Miura P400 SV.
Salón de Ginebra (SUI) 1971.

Ref. KS08317Y de Kyosho.
Estático die-cast a escala 1:18
(Colección Garage 118 de Mulsanne Stone).

El placer del desafío y la agresividad propios en Ferruccio Lamborghini, le indujeron en la década de los años 60 a enfrentarse a los GT de grandes prestaciones, construyendo en Italia sus propios automóviles. En un periodo en el que este segmento estaba dominado por Ferrari y Maserati, con evidentes problemas de comercialización por tratarse de un mercado muy reducido, el constructor de Sant'Agata demostró una audacia sin igual.

Ferruccio Lamborghini, inició la actividad en el mundo del automóvil al transformar unos Fiat 500, más conocidos con el nombre de «Topolino», a los que conseguía sacar unas prestaciones extraordinarias (146 km/h). Alcanzó posteriormente la reputación de un gran industrial por su fortuna conseguida con la construcción de tractores y de componentes de aparatos de aire acondicionado. Lamborghini, que podía vivir tranquila y opulentamente de los beneficios de sus industrias, se lanzó en cuerpo y alma a la aventura del automóvil en 1962.

Antes de colocarse en el capó de sus suntuosos coches, el emblema del toro vivió durante largo tiempo en sus tractores. Finalmente, en el Salón de Turín de 1963 se presentó el primer Lamborghini, el 350 GT, carrozado por Franco Scaglione, del que evolucionaría posteriormente el Miura, nombre de los feroces toros que Ernest Hemingway describe en sus libros.

El proyecto del Lamborghini Miura nació una noche, alrededor de un motor que estaba funcionando en un banco de pruebas de Sant'Agata custodiado por Gianpaolo Dallara, Paolo Stanzani y Bob Wallace. Los tres técnicos, apasionados de la competición, tuvieron la idea de desarrollar un motor transversal que fuera situado en la parte posterior de un coche, aprovechando el V12 del 350 GT, pero en el seno de un nuevo cárter. Un ante-proyecto fue presentado rápidamente a Lamborghini que, tras una larga reflexión, autorizó su realización.


A principios de 1965 se terminaban los primeros planos y el primer conjunto chasis motor se terminó a tiempo para presentarlo en el Salón de Turín del mismo año, pero sin carrocería, dándose a conocer las entrañas del primer monstruo «cliente» de carretera.

El primer Miura, denominado P400 (la P significa posterior y 400 la indicación de la cilindrada) fue terminado tras un acuerdo entre Lamborghini y Bertone la vigilia del Salón de Ginebra de 1966. Después de un primer proyecto de Bizarrini que no fue del agrado de Ferruccio, el prototipo fue la sensación del certamen, pues el público se agolpaba para poder admirar este automóvil. Sería sin duda una de las más bonitas y atrevidas realizaciones de esta década, en un momento en el que, tanto Ferrari como Maserati, mantenían un clasicismo exacerbado en sus creaciones.

Finalizado el Salón, el coche regresó a Sant'Agata para ser completamente desmontado y puesto a punto, para posteriormente dirigirse por sus propios medios a Mónaco durante la semana del Gran Premio, ofreciendo durante aquellos días su tarjeta de visita frente al Hotel de París. Terminada su puesta de largo, el gran número de pedidos contabilizados permitió su comercialización en pequeñas series.

En sólo tres años de actividad Ferruccio Lamborghini se había creado una gran reputación entre los más codiciados constructores de automóviles de Gran Turismo y sus 12 cilindros le colocaron entre la élite de los fabricantes. En 1968 se presentó en el Salón de Turín una versión intermedia del Miura, denominada «S» que, gracias a unos nuevos reglajes de carburación y un nuevo colector de admisión, había aumentado su potencia otros 25 CV más, desarrollando un total de 375 CV. En la presentación del primer Miura se propuso una versión de 435 CV para la competición, pero este proyecto fue abandonado.

La versión más elaborada del Miura es la que se presentó en el Salón de Ginebra de 1971, denominada «SV» y ya desarrollaba 385 CV. Para absorber este aumento de potencia la suspensión trasera tuvo que ser rediseñada y las ruedas traseras aumentaron de perfil; el prototipo también es reconocible por las aletas más amplias de los guardabarros y por la ausencia en los faros delanteros de las rejillas de adorno.


Nuccio Bertone diseñó sobre la base del Miura P400 una extraordinaria carrocería deportiva, realizada en chapa de acero y aluminio, del tipo berlinetta dos plazas, que provocó la admiración de todos los técnicos del mundo. Se logró un conjunto homogéneo y compacto digno de la mejor alta costura automovilística, existiendo desde este momento entre los talleres de Sant'Agata y los de Grugliasco una colaboración muy efectiva.

El Miura posee una línea que concilia la aerodinámica y la estética. Los capós delantero y trasero de la carrocería basculan íntegramente, como los de un prototipo de competición, a fin de poder hurgar mejor en los diferentes órganos que componen el chasis y el motor. Es impresionante su parte delantera, que comporta los proyectores basculantes semi-escamoteables, los anti-niebla integrados en la toma de aire del radiador y las salidas de aire en el centro del capó. El radiador de agua se ubicó horizontalmente por delante de la rueda de repuesto, pues con la línea tan baja de la carrocería era imposible colocarlo verticalmente.


Lateralmente notamos la pureza de sus líneas salpicadas por las enormes llantas Campagnolo de 15 pulgadas que montan neumáticos delanteros 215/70 VR15 y traseros 255/60 VR15. Tras las ventanillas se aprecian unas tomas de aire necesarias para conseguir una buena aireación para la admisión de los carburadores. De esta manera se crea un buen flujo de aire para todo el conjunto motor.

Según la mejor escuela de los automóviles deportivos, la parte trasera del Miura es truncada, equipando un pequeño spoiler aerodinámico que hace aumentar la adherencia de las ruedas motrices a gran velocidad. Pero lo que llama más la atención es el carenado del motor; en lugar de ser una enorme luneta, es una rejilla de tipo persiana que sirve para mejorar la evacuación del calor.

Las soluciones del habitáculo calculadas para dos adultos están muy bien resueltas con un confort general muy aceptable. Una luneta de 35 mm de espesor y con propiedades termo-insonorizantes muy buenas, dejan visibles los cuatro carburadores a la altura de nuestras cabezas. El diseño de los asientos es acertado y resultan muy envolventes y confortables. La posición de conducción es excelente y la situación de la palanca del cambio óptima, apreciando en su base la rejilla para la selección de las marchas, similar a la solución de los Ferrari. El volante de tres aspas es de neto sesgo deportivo y va recubierto de piel.

El cuadro de abordo está constituido por instrumentos, botones y mandos de todos los géneros, destacando los dos relojes circulares situados a ambos lados de la columna de dirección, el cuenta-kilómetros y el cuenta-revoluciones. La consola central que forma parte del chasis, sale del túnel donde se aloja la palanca del cambio de marchas y todo su varillaje, para prolongarse hasta el tablier, protegiendo a los pasajeros. 


En ella se albergan 6 relojes circulares distribuidos a modo de panel y que de izquierda a derecha y de arriba abajo, ofrecen las lecturas de temperatura de agua, temperatura de aceite, presión de aceite, gasolina, amperímetro y reloj horario. Por su parte en el túnel del cambio de marchas están los mandos de los elevalunas eléctricos y de los faros escamoteables, así como un asidero para cogerse el acompañante en caso de aceleraciones y frenadas bruscas.

El motor del Miura es una verdadera obra de arte y es capaz de hacer reaccionar a los más escépticos. Un V12 a 60º construido en aleación ligera situado en posición tranversal trasera, derivado del Lamborghini 350 GT de 3.463 c.c. al que se le aumentó el cubicaje, basándose en un mayor diámetro de los cilindros (5 mm) hasta conseguir una cilindrada de 3.929 c.c., el clásico súper cuadrado de 82 milímetros de diámetros por 62 de carrera.

La distribución se efectúa a través de 4 árboles de levas en culata y la alimentación está asegurada por dos bombas eléctricas y 4 carburadores Weber de triple cuerpo. Este extraordinario conjunto con una relación de compresión de 10,7:1 en sus cámaras de combustión hemisféricas, desarrolla 385 CV a 7.850 r.p.m. y al estar colocado transversalmente en la parte posterior, efectúa la refrigeración por mediación de un radiador colocado horizontalmente en la parte delantera, al que asisten dos ventiladores con motor eléctrico, uno con mando termostático y el otro manual.

La transmisión se realiza a través de un embrague monodisco en seco Borg y Beck y la caja de cambios tipo Porsche dispone de 5 marchas, todas sincronizadas. Tanto el cambio como el diferencial del tipo ZF son solidarios del cárter motor. Los tubos de escape van revestidos de cerámica.

El chasis es una plataforma constituida por cajones de chapa de acero de 0,8 cm de grosor, aligerado a base de diversas perforaciones circulares. Unidos por una estrecha soldadura eléctrica por puntos, su conjunto no supera los 75 kg. El motor está suspendido por cuatro largueros, a través de «silent-bloc», dos inferiores y dos superiores, estos últimos se pueden desmontar para sacar el motor. En la parte delantera, el chasis se prolonga por mediación de cuatro largueros encajonados longitudinalmente que albergan el radiador de agua.

Tanto en los largueros delanteros como traseros se articulan los triángulos superpuestos realizados en chapa de acero estampado, ofreciendo una suspensión independiente. Los frenos son de disco en las cuatro ruedas; los delanteros son autoventilados. La dirección es del tipo cremallera, abandonando el sistema de vis sin fin aplicado en el 350 GT.

El inmenso parabrisas da un gran campo de visión, cuando normalmente en este tipo de coches no se sabe nunca dónde acaba el morro. Sin embargo, la visibilidad hacia atrás queda minimizada por la rejilla de aireación del compartimento motor, siendo dificultosa la marcha atrás para aparcar e indispensable el uso del retrovisor exterior para circular.


Una vez girada la llave de contacto, hay que esperar un momento para que actúen las bombas eléctricas y el 12 cilindros se pone en marcha instantáneamente, sin ninguna vibración, con un rugido al solicitar el acelerador que alterna la violencia con un apaciguamiento extraordinario. El cambio de marchas, bien sincronizado, es necesario manejarlo con decisión y firmeza a través de su corta palanca guiada por la rejilla al estilo Ferrari, en la que hay un gatillo basculante que impide la inserción equivocada de la marcha atrás, debajo de la quinta.

La relación es bastante cerrada y muy bien adaptada a las posibilidades del coche. La suspensión absorbe muy bien la mayor parte de las irregularidades del firme. Otro remarcable éxito es el aspecto de la insonorización y el aislamiento térmico del habitáculo, los ruidos mecánicos son muy razonables, sin embargo, son los escapes los que se muestran ruidosos, pues han sido voluntariamente dejados bastante libres, para mostrar el carácter del motor. La dirección es precisa y de gran sensibilidad, acusando excesivamente las irregularidades de la carretera por lo tanto hay que prestar atención.

Su estabilidad direccional es excepcional y en las curvas se inscribe fácilmente, con un carácter inicialmente sobre-virador para pasar a un estado neutro. Durante la trayectoria es interesante no hacer ninguna corrección brusca, ni una desaceleración instantánea pues, aparte de conservar un buen equilibrio del coche, la reserva de potencia disponible permanentemente ofrece una garantía suplementaria.

El Miura es un coche para conducirlo rápido, muy rápido, pero paradójicamente se revela apto y fácil para conducirlo normal, aceptando incluso la circulación por ciudad sin problemas de temperatura, pero manifestando en alguna ocasión su protesta pues, aunque el motor sea dócil, no esconde su predilección por regímenes comprendidos entre las 3.500 y 7.500 r.p.m. Sus prestaciones son muy buenas para la época en la que fue construido: de 0 a 100 km/h en 5" 1/10; de 0 a 200 km/h en 18" 0/10; 1.000 metros con salida parada en 24" 2/10. La velocidad máxima supera los 300 km/h.

En resumen, Ferruccio Lamborghini creó un automóvil a imagen y semejanza de su audacia, ofreciendo una concepción técnica de vanguardia y unas prestaciones inigualables tratándose en su época del GT más rápido del mundo, materializando indirectamente toda la experiencia adquirida por sus técnicos en el terreno de la competición.

Texto: M. Chavalera (AUTOMOVIL nº 52, mayo 1982).

Marcello Gandini. Mención aparte merece uno de los diseñadores más influyentes de la historia del automóvil, que dejó su huella imborrable esculpiendo la carrocería del Lamborghini Miura. A sus 27 años, trabajando para Bertone, creó un diseño revolucionario que rompió con todos los esquemas de la época. Su carrocería baja, fluida y agresiva convirtió al Miura en el primer superdeportivo de motor central transversal, estableciendo un nuevo estándar para el futuro. Gandini fusionó elegancia y aerodinámica con soluciones innovadoras, como los icónicos “pestañeos” en los faros. Su visión audaz convirtió al Miura en una obra maestra atemporal, redefiniendo el concepto de velocidad y exclusividad.




lunes, 3 de febrero de 2025

Ferrari 250 GT Berlinetta LWB Interim, uno de los seis diseñados por Scaglietti.

Ferrari 250 GT Berlinetta LWB Interim #18.
André Pilette (B) y Georges Arents (USA).
NART, North American Racing Team (USA).
XXVII Grand Prix d'Endurance.
Les 24 Heures du mans 1959.
GT 3000 = Grand Touring 2001 - 3000 cc
4th general, 2nd GT 3000, 296 vueltas.

Ref. GM021-03 de Ghostmodels (PSK).
KPP en resina montado por Enric Roca Mata.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).


Orígenes. Corría el año 1947 cuando irrumpió en el mercado del automóvil un nuevo coche denominado Ferrari 125, modelo propulsado por un motor “Colombo”, un V12 a 60º de 1,5 litros diseñado por el ingeniero italiano Gioacchino Colombo.

Como es comúnmente sabido entre los amantes del automovilismo, el sistema de numeración utilizado por la firma transalpina para la denominación de sus vehículos viene de la capacidad de uno sólo de los cilindros del motor. Cuando Ferrari creó el 250, Enzo apostó al “doble o nada”, metafóricamente hablando, alcanzando los 3 litros. Esa mágica cifra acabó por convertirse en su número de la suerte.

Siguiendo los antecedentes y la evolución de la serie 250, entenderemos mejor el sitio que le corresponde al modelo protagonista, nacido unos cuantos años después que el primero de la saga.

El V12 de 3 litros era ideal para la competición: con algunos pequeños cambios en la admisión, distribución y carburación pasaba de ser un coche de calle a un automóvil deportivo y, apurando algo más su preparación y puesta a punto, se podía convertir en un bólido capaz de ganar carreras para la Scuderia.

En competición, los 250 eran siempre serios aspirantes a la victoria final en aquellas carreras en las que eran inscritos, incluida las 24 Horas de Le Mans. Por esta razón, la firma de il cavallino rampante se animaba cada vez más fabricando toda una serie de variantes sobre este modelo que cubrían las necesidades de los pilotos. Podemos afirmar que en Ferrari hay “un antes y un después” del 250.

A principios de los años 50, la marca pasaba por ser una moderna fábrica dotada de ingenieros y empleados bien cualificados que producían los coches artesanalmente, en pequeñas cantidades. Pero la presentación al público por primera vez del 250 supuso un cambio espectacular respecto al número de pedidos, pasando del centenar inicial a las más de 3500 unidades demandadas en los siguientes cinco años, la mayoría de ellos variantes del 250.

Nacimiento del deportivo de competición. El primero de la saga 250 apareció a principios del año 1952, bajo la denominación 250 S. El heroico piloto Giovanni Bracco venció espectacularmente en la Mille Miglia de ese mismo año en dura pugna con el Mercedes 300 SL de Karl Kling; por entonces la firma alemana apostaba fuerte, pues pretendía reverdecer los laureles conseguidos antes de la 2ª Guerra Mundial.

La Mille Miglia era una carrera muy dura que se corría por tierras italianas a lo largo de 1600 km aproximadamente, y su victoria reportaba un gran éxito comercial a la marca ganadora. Para celebrar la importante victoria, el coche pasó a denominarse 250 MM. La versión en serie se presentó en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1953. El motor 3 litros de 240 cv lo propulsaba a más de 245 km/h.

Entre 1953 y 1954 se fabricaron 32 unidades del 250 MM, de las cuales 18 eran berlinettas carrozadas por Pinin Farina y 13 eran spyder con carrocería de Vignale. El ejemplar restante era otro spyder realizado por Morelli.

La siguiente evolución tenía un estilo muy diferente al 250 MM: el denominado 250 Europa iba dotado de un V12 diseñado por Lampredi, más largo y voluminoso que el “motor Colombo”. Se presentó en el Salón del Automóvil de París de 1953. Un año después, se evolucionó el coche sustituyendo el “motor Lampredi” por el V12 de Colombo, se encargó de la nueva carrocería Pinin Farina y apareció por primera vez al público en el Salón del Automóvil de París de 1954 bajo la denominación de 250 Europa GT. Este modelo iba a marcar la senda del tipo de coche que vendría a continuación: comenzaba la mítica saga GT, siglas que marcaron una moda en su época.

Como consecuencia de la alta demanda del modelo GT aparecieron, en 1955, las siguientes evoluciones llamadas 250 GT Boano y 250 GT Ellena. En efecto, Pinin Farina, que habitualmente fabricaba las carrocerías de Ferrari, no tenía suficiente espacio en sus ya anticuadas instalaciones y delegó en Carrozzeria Boano parte del encargo de Ferrari.

Ese mismo año, tras haber fabricado 78 carrocerías, Mario Boano abandonó su empresa para pasar a ser jefe del departamento de diseño de Fiat. Quedaban todavía unas cuantas por hacer y del resto del pedido se hizo cargo su yerno Ezio Ellena, que se había puesto al frente de la empresa de su suegro, fabricando otras 50 unidades.

Hacia 1958 Pinin Farina acabó su nueva fábrica en Giugliasco y la producción del 250 GT volvió a casa. Desde finales de 1958 hasta el fin de la producción en 1960 se fabricaron 350 coupés de Pinin Farina.

Tres años tardó don Enzo en decidirse a presentar un nuevo modelo, pues seguía sin mostrar gran interés en complicarse la vida, comercialmente hablando. El nuevo coche, que apareció en julio de 1957 en el Salón de Fráncfort, fue toda una sorpresa. El 250 GT Cabriolet era el primer descapotable fabricado en serie por Ferrari. No existía la menor pretensión de utilizarlo como coche de carreras; era un turismo de gran potencia, un vehículo de gama alta dirigido a compradores con un alto poder adquisitivo.

Los Ferrari eran coches muy apreciados en los Estados Unidos. En los años cincuenta, el prestigio de la Scuderia en la competición era tan grande en América como en Europa. Los millonarios americanos estaban entusiasmados con este tipo de vehículos y Ferrari les ofreció el turismo que se adaptaba totalmente a sus gustos: el 250 GT Spyder California. Se vendieron 47 unidades de chasis largo (LWB) y 55 de chasis corto (SWB).

Mientras tanto, para quien quisiera un Ferrari que pudiera competir o un turismo capotado, existía otro modelo: el 250 GT Berlinetta. Conocido extraoficialmente como TdF (Tour de France), debía su nombre al éxito que logró el extraordinario piloto español Marqués Alfonso de Portago en el Tour de France de 1956. Se vendieron 84 unidades entre 1954 y 1959.

Ese año dio paso a un clásico aún más famoso, el mítico 250 GT SWB. Diseñado por Pinin Farina, fabricado por Scaglietti y con un aspecto muy parecido a los prototipos, este modelo hizo su primera aparición en el Salón del Automóvil de París de 1959. Este coche se considera el último 250 GT que podía ser utilizado tanto en la calle como en los circuitos.

Nuestro modelo. Siete berlinettas de larga distancia entre ejes (LWB, Long Wheel Base) fueron construidas entre la primavera y el verano de 1959. Se les llamó extraoficialmente Interim (interino) ya que se construyeron después de que Ferrari dejara de construir los 250 GT Berlinetta LWB y antes de que se construyera el ya mítico 250 GT SWB. Las líneas de la carrocería del Interim ya marcaban de antemano las que íbamos a disfrutar con el SWB.

De los siete 250 GT Berlinetta LWB Interim, (esta larga denominación es su nombre completo) Pinin Farina creó una carrocería y las otras seis fueron construidas en los talleres de Scaglietti. El prototipo Pinin Farina y un Scaglietti aparecieron en las 24 Horas de Le Mans de 1959, el año que los Aston Martin DBR1 de David Brown hicieron el doblete en Le Mans. Estos dos Ferrari 250 GT tan especiales consiguieron llegar hasta el 4º y el 6º puesto de la general.

Las miniaturas. Proto Slot Kit ha sacado al mercado otros dos modelos de Ferrari pertenecientes a la mítica saga GT. Pero esta vez no han sido nuevas decoraciones de los extraordinarios 250 GT SWB, que tan buena salida han tenido en el mercado, sino que el artesano francés se ha liado la manta a la cabeza y ha presentado en sociedad los “desconocidos” Ferrari 250 GT Interim.




Y en verdad que el fabricante se ha liado puesto que, por desgracia, hemos encontrado un defecto en la forma del capó delantero: la protuberancia y toma de aire del capó delantero. Los Interim que corrieron en Le Mans son diferentes entre sí, pues el Pinin Farina (el Ferrari blanco) tenía una protuberancia a lo largo del capó, pero sin toma de aire e iba dotado de un derivabrisas; sin embargo, el Scaglietti (el Ferrari amarillo) tenía el capó completamente liso.

Nos pusimos en contacto con Chris Deco y nos confirmó que había cometido un error su prototipista pero que se habían dado cuenta demasiado tarde y no pudieron corregirlo a tiempo, pues la producción ya estaba prácticamente finalizada. No obstante, nos precisó que los modelos RTR que salen a la venta llevan el capó corregido. Una verdadera lástima pues las líneas de este GT de Ferrari, con error o sin él, son una maravilla.







domingo, 2 de febrero de 2025

Alfa Romeo T33/2 Periscópica Spyder: discreto en lo deportivo, excepcional en su diseño.

Alfa Romeo T33/2 Periscópica Spyder.
#37 Teodoro Zeccoli (I), Roberto Bussinello (I) y Jean Rolland (F).
#38 Andrea de Adamich (I), Ignazio Giunti (I) y Enrico Pinto (I).
Autodelta S.p.A. (I).
24 Horas de Le Mans 1967.
Test Car (10º y 12º en entrenamientos).

Ref. CM32001/1 y CM32001/2 de Cursa Models de Juanjo Moya.
Resina RTR.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).

Las miniaturas.
Estos dos preciosos cochecitos son de la marca sabadellense Cursa Models. Al frente de la firma se encuentra Juanjo Moya, artífice así mismo de otras dos marcas que dejaron sello en este fascinante mundo del slot: Mini Réplicas Racing Kits y Power Slot. Las dos miniaturas están fabricadas en resina y Juanjo me las entregó RTR, es decir, pintadas y decoradas, listas para correr. Son dos magníficas réplicas a escala 1/32 de los preciosos prototipos Alfa Romeo T33/2 “Periscópica” que se presentaron en Le Mans, en los entrenamientos de abril de 1967 y que finalmente no fueron inscritos para la carrera celebrada en junio.




Artículo escrito por David López para Autolegends.

Para comenzar la historia de los Tipo 33 hay que remontarse ligeramente hacia atrás en el tiempo, más concretamente a mediados del siglo XX. Alfa Romeo gozaba de una gran popularidad entre la sociedad elitista gracias a los ejercicios de diseño realizados por carroceros como Zagato, Touring, Bertone o Pininfarina. Ediciones de lujo que hoy día cotizan en alza en manos de coleccionistas. Sumado a esto, sus victorias en la Formula 1, en las pruebas de resistencia e incluso en los campeonatos de coches de menor cilindrada, hicieron consagrar a Alfa Romeo como uno de los grandes fabricantes.

Esta buena situación siguió repitiéndose durante la primera mitad de la década de los sesenta, con los deportivos Giulia TZ y TZ2 obteniendo victorias de categoría a manos del departamento de competición de Alfa Romeo, Autodelta. Con estos resultados, el verano de 1966, el jefe de filas Giuseppe Luraghi, encomendó la misión de lograr la victoria absoluta del Campeonato Mundial de Resistencia.

El proyecto tuvo como código interno el número “105.33”, pero fue conocido como “Tipo 33”. Durante la fase de desarrollo montó el mismo motor con cuatro cilindros en línea y 1.6 litros de cilindrada de los Alfa Romeo TZ2. Estos motores habían demostrado un buen rendimiento, pero si querían luchar por la victoria absoluta del campeonato, tendrían que montar un motor más potente.

Carlo Chiti, director técnico de Autodelta, diseñó un nuevo motor de 2.0 litros, un V8 con las bancadas dispuestas a 90º. Tras este cambio decidieron darle finalmente el nombre de Tipo 33/2, haciendo alusión a la cilindrada del motor. El motor estaba ubicado en posición central, tras el piloto, y rendía una potencia máxima de 270 CV a un régimen de 9.600 rpm. Su ligero peso en vacío de tan sólo 580 kilos, daba una gran relación de 0.47 CV/Kg. Unida al motor iba montada una caja de cambios manual de seis velocidades.

El chasis se desarrolló en base al del Scarabeo, una concept car presentado en el Salón de París de 1966. Su bajo peso se consiguió gracias al uso de materiales ligeros, tales como la aleación de aluminio y magnesio. La carrocería se fabricó con aleación de aluminio y sus líneas fueron dibujadas por OSI, una subsidiaria de Ghia. La enorme entrada de admisión de aire para refrigerar el motor fue la razón de su sobrenombre, con el que era más conocido: “Periscópica”.

La geometría de suspensión estaba formada por brazos transversales dobles, con muelles helicoidales y amortiguadores telescópicos, a los que se sumaba una barra estabilizadora tanto en el eje anterior como en el posterior.

El 7 de enero de 1967, el Alfa Romeo Tipo 33/2 ‘Periscópica’ Spider rodó por primera vez en un circuito. Fue en el trazado de Balocco, la pista de pruebas de Alfa Romeo. A sus mandos se encontraba Teodoro Zeccoli, quien probó la nueva montura en un evento que a priori era secreto. Lo que iba a ser un test normal y sencillo se trastocó cuando el piloto italiano bloqueo sus frenos en un trazado que estaba helado a causa de las bajas temperaturas. Zeccoli perdió el control y sufrió un accidente. El Tipo 33/2 comenzó a arder, pero por suerte se pudo sacar al piloto sin mayores problemas.

El 6 de marzo se presentó oficialmente a la prensa en un evento que contó con la presencia de Giuseppe Luraghi, Carlo Chiti y una plantilla de pilotos formada por Giacomo Russo, Ignazio Giunti, Teodoro Zeccoli y Roberto Businello.

Solo una semana después de aquel evento, Zeccoli hizo debutar el “Periscópica” en un evento deportivo. Fue en una carrera de montaña que se celebró en Fléron, Bélgica, el 12 de marzo. El piloto italiano logró ser el más rápido en cruzar el tramo y dio al palmarés su primera victoria. Las siguientes pruebas estuvieron centradas en el Campeonato Mundial de Resistencia, pero esta primera generación del Tipo 33 demostró tener una mala fiabilidad mecánica.

A primeros de abril Autodelta presentó en los entrenamientos de las 24 Horas de Le Mans dos T33/2 Periscópica. Los malos resultados obtenidos, los problemas de fiabilidad y la fragilidad del motor fueron motivos suficientes para que Alfa Romeo desistiera de alinear los prototipos en la carrera gala.

La primera prueba del Mundial de Resistencia se disputó en el mítico trazado de Sebring, el 1 de mayo, donde ninguna de las dos monturas que Alfa Romeo puso sobre el trazado llegó a cruzar la meta tras 12 horas de carrera. No menos importante era la siguiente carrera, la Targa Florio que se disputaba en Sicilia. Alfa Romeo se presentó con cuatro coches. Uno de ellos, el pilotado por el dúo Nanni Galli e Ignazio Giunti, ni siquiera llegó a clasificarse para la carrera. Y no mejor suerte tuvieron los restantes. Un accidente y sendas roturas en la suspensión delantera hicieron irse de allí a Alfa Romeo con las manos vacías.

La temporada continuaba su curso y el nuevo Tipo parecía no rendir al nivel esperado por los de Turín. En la siguiente prueba lograron un quinto puesto, en los 1.000 kilómetros de Nürburgring, pero estaban fuera de toda lucha por el título mundial. Aún les quedaba trabajo por hacer y muchas cosas que afinar.

Para la carrera de Mugello presentaron una nueva versión, fruto de aquel trabajo de desarrollo. Aprovechando la rapidez del circuito, cambiaron toda la parte trasera y parte de la sección central, alargando la cola para así sacar una mayor velocidad punta. Por el camino del rediseño perdió el ‘periscopio’ y por tanto su mote. Fue rebautizado como Tipo 33/2 ‘Mugello’ Spider. En pista se pusieron tres de estas nuevas monturas, pero pese a todos los esfuerzos, la escuadra sufrió un nuevo abandono completo.

La desastrosa temporada fue solamente maquillada por un doblete que lograron en una prueba de menor nivel, el Trofeo Ettore Betoja, disputado en el trazado italiano de Vallelunga. La victoria fue para Andrea de Adamich, mientras que en segunda posición cruzó Ignazio Giunti.

Con ello dio por terminado el año. Probablemente, desde Alfa Romeo supieron ver el rendimiento que era capaz de sacarse del Tipo 33/2, pese a su nefasta resistencia mecánica. Fue por ello por lo que para el año siguiente se realizaron una serie de modificaciones que dieron como resultado el nuevo Alfa Romeo Tipo 33/2 ‘Daytona’.

El Tipo 33/2 ‘Periscópica’ Spider de 1968 se siguió utilizando durante algunos años más en manos de equipos privados, pasando cada poco tiempo a nuevos dueños. En 1969, Anton Fischhaber consiguió un tercer puesto en el circuito alemán de Neubiberg, pero tuvieron que pasar seis años más, hasta 1975, para que se sumase un nuevo podio al palmarés.

lunes, 18 de marzo de 2024

Shelby Daytona Coupé, triste final para un gran deportivo.


Shelby Daytona Coupé.
#5 Dan Gurney (USA) y Bob Bondurant (USA).
Shelby American Inc., USA
24 Horas de Le Mans 1964.
Categoría GT.
4th, winner GT, 334 vueltas.

Ref. RLG18001 de Exoto.
Estático diecast a escala 1:18
(Colección Garage 118 de Mulsanne Stone).

El AC original.
En las afueras de Londres, en un pequeño taller, John Tojeiro, un ingeniero de origen portugués, concibe un prototipo provisto de un motor Lea-Francis. Y lo viste con una carrocería que imita, con más o menos fortuna, las líneas dibujadas por Touring para el Ferrari 166 MM Spyder de 1948.


AC (Auto Carriers Ltd.) era una muy antigua empresa, sus orígenes datan del año 1901, dedicada a la fabricación de automóviles deportivos. El proyecto de Tojeiro les gusta y exponen el coche en el Motorshow de Londres de 1953, en su estado original. Tras cerrarse las puertas del salón, en AC se pusieron manos a la obra para modificar el prototipo de cara a producir el modelo en serie. Entiéndase esta palabra en su justo término, pues la producción de AC era la típica de los pequeños artesanos británicos de coches deportivos.

Lo primero fue modificar la silueta, haciéndola más atractiva, para luego pensar en un motor de seis cilindros, pero más tranquilo. En total, entre los años 1954 y 1963, AC Cars produciría 767 ejemplares del Ace. Si bien montaba un motor AC, a partir de 1961 y tras cesar la producción del bloque original, la marca abría la posibilidad de elegir también entre un Bristol o el V6 Ford que montaba el Zephyr.

Shelby Cobra.
Pero el 2 de febrero de 1962, comenzaba a escribirse un nuevo capítulo. Un AC Ace proveniente del Reino Unido, desembarcaba en los Estados Unidos para ser llevado a Santa Fe Springs, a la guarida de Carroll Shelby. El tejano se va a encargar de importar el roadster inglés. Pero Shelby da un paso más y sitúa bajo el capó un V8 de Ford, si bien conserva la discreta carrocería, el chasis y los trenes rodantes con cerca de diez años de antigüedad. La idea funciona con éxito, mucho éxito.


Shelby American produce setenta y cinco ejemplares del Cobra 260. Y en enero de 1963, aparece el Mark II, con un motor de 4.7 litros. No es un roadster para ver y ser vistos por los bulevares o al borde de las playas de Venice. El incremento de potencia de la gama comercial viene acompañado de un agresivo plan deportivo.

Shelby Daytona Coupé.
Pero para algunas personas, el Cobra no es el logro más importante de Shelby, ni tampoco lo son los Mustang que llevan su nombre. En 1964 y 1965, Shelby construyó seis coches que cambiaron el mundo de las carreras para siempre. Conocido como el Daytona Coupé, estos autos situaron a Estados Unidos como un importante competidor en las carreras internacionales y, a pesar de ser el centro de atención por poco tiempo, su increíble historia de éxito y su hermoso estilo quedaron forjados en la memoria de innumerables fanáticos de las carreras.


Y todo empezó en 1963 con un Cobra accidentado, un boceto y mucha gente escéptica. Ferrari estaba en la cima, con el 250 GTO dominando el mundo de las carreras. El roadster de Shelby era un gran automóvil y podía dominar en pistas cortas americanas, pero no en el resto de las carreras internacionales. El Cobra era hermoso y de aspecto musculoso, pero adolecía de una apropiada aerodinámica. Bob Bondurant, piloto de Shelby, comentaba: “Aerodinámicamente, el roadster es un furgón. En Spa en 1964, los GTO y los Porsche 904 simplemente se alejaban”.

Shelby deseaba desesperadamente un coche que pudiera aplastar a Ferrari en su propio terreno, y uno de los objetivos era proyectar una nueva carrocería, trabajo que encomendó al diseñador Pete Brock. Desde el taller de Shelby American, Brock escogió la opción de construir una carrocería coupé y adaptarla al chasis del Cobra accidentado en Le Mans en 1963, colocando el volante y el asiento donde pensaba que deberían ir. Con su morro curvo y bajo y su parabrisas inclinado, tenía un cierto parecido con el 250 GTO, pero en la zaga, el automóvil se convirtió en una fuente de polémica entre los empleados de la fábrica.


Brock conocía los estudios realizados por el Dr. Wuniblad Kamm en la década de los 30, un físico alemán que sostenía que un diseño de automóvil liso con la cola cortada y plana reduce en gran medida el coeficiente aerodinámico de un vehículo. El único problema es que nadie había diseñado un automóvil estilo Kamm en años, y fue completamente contrario al diseño convencional del momento. Los ingenieros de Shelby odiaban el automóvil, incluso llegaron a traer a un ex piloto de carreras para tratar de convencer a Brock de que no lo hiciera. Pero se mantuvo firme, y contó con el apoyo de la única persona importante: Carroll Shelby.

En su debut en las pistas, el coupé alcanzó una velocidad de 186 millas por hora en recta, la misma velocidad máxima que el 250 GTO. Tras un mes de mejoras, el auto podría fácilmente llegar a las 190 millas. Por tanto, se le dio luz verde para competir.


Debut en carreras.
El Daytona debutó en marzo de 1964 en las 12 Horas de Sebring, donde ganó la clase GT. Se construyeron cinco automóviles más. Sus carrocerías fueron construidas por Carrozzeria Gransport, en Módena (Italia) y posteriormente fueron enviadas a EEUU. El segundo de estos automóviles, CSX2229, se convirtió en uno de los coches de competición más dominantes del mundo, ganando su clase en las 24 Horas de Le Mans y el Tourist Trophy.

Pero la temporada de 1965 fue el año de Shelby. Además de las victorias en las 24 Horas de Daytona y las 12 Horas de Sebring, los autos ganaron el GP de Italia en Monza, el GP de Spa, los 1.000 km de Nürburgring, las 12 Horas de Reims y Enna-Pergusa. Dominaron la clase GT llevándose para casa el campeonato. Y después de esto, todo terminó.



Henry Ford II quería su propio auto para vencer a Ferrari. Para el desarrollo del GT40 necesitó la ayuda de Carroll Shelby y éste puso todo el peso de la compañía tras el proyecto. Cuando finalizó la temporada de 1965, lo que debería haber sido un increíble éxito apenas se reconoció. El Daytona ya era una vieja noticia.

La miniatura.
El coche estático representa al Shelby Daytona Coupé que participó en las 24 Horas de Le Mans en 1964, quedando 4º de la general y 1º en la categoría GT. Clasificó por delante de los Ferrari GTO y de los Porsche 904, que hasta entonces eran los Gran Turismo dominadores en resistencia. La miniatura es una pieza excepcional de la firma norteamericana Exoto.




viernes, 8 de marzo de 2024

Lancia Stratos HF ganador Tour de Corse, hecho a medida para Darniche.


Lancia Stratos HF.
#6 Bernard Darniche (F) – Alain Mahé (F).
Winners Tour de Corse 1975.

Ref. 155 751706 de Minichamps.
Estático diecast a escala 1:18
(Colección Garage 118 de Mulsanne Stone).

Lancia Stratos HF.
La carrocería fue diseñada por Marcello Gandini de Bertone basándose en un prototipo del Salón del Automóvil de Turín de 1971. Destacaba por su forma de cuña, su corta longitud y su gran anchura, que le daban mayor tracción. El parabrisas delantero con forma de media luna proporcionaba una gran visibilidad delantera, aunque la trasera era nula (innecesaria en un rally).

Lancia usaba en aquel momento el motor V4 de 1,6 litros y Abarth había producido una versión de 2 litros. Pero en ese momento, FIAT se hizo con Lancia, lo que permitió a ésta aprovecharse de pasar a ser también compañera de Ferrari. El hombre elegido en aquel momento por FIAT para hacerse cargo de Lancia fue Pierre Ugo Gobatto, quien hasta ese nombramiento había sido el hombre designado por FIAT para la gerencia de Ferrari.


Sabía de primera mano que debido a la reducción en la producción del Ferrari Dino 246, habían quedado muchos motores Ferrari sin coche en el que acoplarlos. Si el Ferrari Dino no hubiese sido retirado de la producción, posiblemente el Stratos jamás hubiese existido. Seguramente Enzo Ferrari hubiese considerado a este coche como una amenaza directa para el Dino, privándonos así de uno de los mitos de los años 70.

Gian Paolo Dallara, exdirector técnico de Lamborghini, creador entre otros de los modelos Miura y Espada, y Marcello Gandini, jefe de diseño de Bertone, trabajaron junto a Fiorio para convertir el prototipo en un coche de competición. El primer prototipo estuvo listo para su presentación en el Salón de Turín de 1971, pero aún estaba incompleto, y debía estar listo para hacer test antes de 1972. En el Salón de Turín de 1972, el nuevo Stratos, fue presentado.


Tenía instalado un motor V6 a 65º de 2.419 cc, naturalmente aspirado, con bloque de fundición de hierro y cabezas de aleación ligera, que producía 190 CV a 7.000 rpm, con un régimen máximo (línea roja) de 7.800 rpm. Distribución de doble árbol de levas en cabeza (DOHC) y 2 válvulas por cilindro (12 en total). Lubricación por cárter húmedo y alimentación por triples carburadores Weber 40 IDF 28.

Era el mismo que montaba el Ferrari Dino, acoplado a una transmisión manual de 5 velocidades, siendo perfeccionada aún más su mecánica durante el año siguiente. Durante todo este tiempo, el coche fue introducido en aquéllos rallys en los que dejaban correr prototipos, lo que permitió a Lancia hacer las pruebas necesarias para conseguir una perfecta puesta a punto.


Tour de Corse.
El Rally de Córcega, oficialmente Giru di Corsica - Tour de Corse, es un rally que se disputa anualmente en la isla de Córcega desde 1956. El nombre original Tour de Corse (Tour de Córcega), se debe al hecho de que, en sus primeros años, se corría alrededor de la isla. En su formato actual, solo se corre en carreteras en los alrededores de Ajaccio. El rally se corre en asfalto y es conocido como "El rally de las diez mil curvas", por la gran cantidad de curvas en los caminos montañosos donde tiene lugar. A lo largo de su historia ha sido puntuable para distintos certámenes nacionales e internacionales: Campeonato de Europa de Rally, Campeonato de Francia de Rally, Campeonato del Mundo de Rally o el IRC.

Formó parte del Campeonato Mundial de Rally desde 1973 hasta 2008, salvo en 1996 cuando lo fue para la Copa Mundial de 2 Litros, para volver nuevamente en 2015 hasta la actualidad. En 2010 no se disputó y de 2011 a 2012 formó parte del Intercontinental Rally Challenge y luego entró dos años en el Campeonato de Europa de Rally para regresar de nuevo al mundial.



La prueba ha sido históricamente dominada por los pilotos franceses, pero también destacaron los pilotos italianos, belgas, españoles o nórdicos. Bernard Darniche y Didier Auriol son los máximos vencedores con seis triunfos cada uno.

El primer vencedor fue el belga Gilberte Thirion con un Renault Dauphine en 1956. Le seguiría al año siguiente, Michel Nicol con un Alfa Romeo Giulieta, el primer francés en ganar en la isla corsa. El Dauphine repetiría triunfo en tres ocasiones más, una con Guy Monraisse en 1958 y dos más con Orsini, en 1959 y 1962. Este último lograría ganar por tercera vez en 1965 con un Renault 8 Gordini, convirtiéndose así durante varios años en el piloto con más victorias.





Entremedias, otro francés, René Trautmann, con su Citroën DS19 triunfaría en dos ocasiones, 1961 y 1963, y el alemán Herber Linge, el que lograría subir a lo más alto del podio al primer modelo Porsche. El Renault 8 Gordini sería uno de los vehículos a batir a mediados de los sesenta, relevando al Dauphine dentro de la marca francesa.

En 1967 el italiano Sandro Munari lograría la primera de sus dos victorias en la isla corsa, la primera con el Lancia Fulvia HF y la segunda, nueve años después con el poderoso Lancia Stratos.



Los accidentes mortales han sido protagonistas en más de una ocasión en la isla de Córcega. Los accidentes más recordados fueron los de Attilio Bettega en 1985 y el de Henri Toivonen y su copiloto Sergio Cresto en 1986, este último detonante de la supresión del Grupo B de la competición automovilística. También, aunque con menos repercusión, un copiloto local perdió la vida durante la edición de 1987.

La miniatura.
La miniatura de la firma Minichamps representa al Lancia Stratos HF ganador de la 19ª edición del Rally de Córcega de 1975, 9ª prueba de la temporada del Campeonato Mundial de Rally. Se celebró entre el 8 y el 9 de noviembre.



Las victorias de los Stratos no solamente llegaban de la mano de los coches oficiales de Lancia, sino que también los equipos privados tuvieron mucho que ver. Uno de los equipos privados con más éxito fue el equipo Chardonnet francés. Su piloto estrella fue Bernard Darniche, quien siguió sumando victorias incluso después de que la fábrica hubiese dejado de fabricar las versiones del Stratos para competición.

De hecho, Darniche sería considerado el piloto de Stratos más exitoso de todos los tiempos, con un palmarés de 33 victorias, muchas si se tiene en cuenta que Sandro Munari, piloto oficial de Lancia, tan solo obtuvo 13.

lunes, 4 de marzo de 2024

Ferrari 512 TR LB, un Testarossa remodelado por Liberty Walk


Ferrari 512 TR LB.
Remodelado por Liberty Walk (JAP).
Sema Show de Las Vegas (USA) 2021.

Ref. GT423 de GT Spirit, limited edition.
Estático en resina a escala 1:18.
(Colección Garage 118 de Mulsanne Stone).

Ferrari 512 TR (Testarossa).
El Ferrari 512 TR es un biplaza deportivo de 2 puertas fabricado entre 1984 y 1996 por la marca transalpina Ferrari. En italiano, testarossa significa "cabeza roja", y hace referencia al color de las cabezas planas de los 12 cilindros del motor Ferrari, pintadas en color “rosso corsa”. Su presentación se hizo en el Salón del Automóvil de París de 1984. El diseño de la carrocería salió de la mesa de dibujo del genial Pininfarina.

Pininfarina había diseñado un coche que rompía con el pasado, capaz de desmontar los cánones estéticos de la época. Sucesor del 512 BBi, el coche presentaba a lo largo de las puertas seis vistosas canalizaciones laminadas para conducir el aire a los radiadores laterales, mientras los grupos ópticos posteriores quedaban camuflados bajo una parrilla horizontal de color negro.

Igual de original era la presencia de un único retrovisor lateral a lo largo del montante delantero izquierdo, innovación que sería abandonada posteriormente en 1987 en favor de una solución más convencional. La decisión de mover los radiadores de la parte delantera a los laterales comportó una construcción más compacta del biplaza y, al mismo tiempo, le proporcionó unos rasgos característicos.















Con ello el carrocero piamontés supo traducir la técnica en diseño. Del mismo modo, la parte posterior resultaba notablemente más ancha que la parte delantera. El diseño en forma de cuña contribuyó obviamente al éxito del Testarossa. Una característica que, de nuevo, tenía tanto una razón técnica como estética: era necesario alojar en posición central el V12 a 180º y, al mismo tiempo, montar unos neumáticos de una anchura especialmente generosa para poder transferir al asfalto la potencia de 390 CV. Una vez más, sugerencia de Pininfarina.

En aquella época, quería ser la versión del F1 para carretera, considerando que su velocidad de casi 300 km/h (186 mph) era excepcional para su década. No precisaba de spoiler, ya que el parabrisas era tan atrasado e inclinado, que hacía de alerón central. El fondo del coche era de chapa plano, para producir un efecto suelo que colaboraba con la estabilidad del coche a velocidades superiores a los 200 km/h (124 mph).















Aunque el Testarossa tuvo éxito en la carretera, no apareció en circuitos, a diferencia del 512 BBi. No obstante, se convirtió en un sinónimo de los años 80 y en la actualidad desempeña una parte de la cultura retro de esa década. Esta popularidad hace de este modelo uno de los buques insignia de Ferrari, a pesar de su desaparición a mediados de los años 90. Su fama hace que a día de hoy sea un modelo muy venerado por los fanáticos de la marca italiana.

Liberty Walk.
Liberty Walk Performance es una compañía nipona que se dedica a la remodelación de automóviles de gama alta. Liberty Walk practica el "Bossozoku", que es parte de la antigua cultura del automóvil personalizado de Japón, de la que la empresa se siente muy orgullosa. A la gente le gusta o no le gusta, no hay término medio.

Algunos encuentran su trabajo ridículo y exagerado. Para los puristas de cada marca que pone en sus manos, Kato es un “asesino”, y lo que logra es disminuir la reputación, la usabilidad y la finalidad de los autos en los que trabaja. Sin embargo, para muchos otros, Kato está mejorando y resaltando las mejores características de cada vehículo; sus seguidores se han vuelto casi religiosos debido a cómo plasma sus ideas tan radicales.
















Con esta idea se inició "LB☆WORKS".
Un día, un cliente y amigo del fundador y director ejecutivo de Liberty Walk Performance, Wataru Kato, quería un Lamborghini y adquirió un Murciélago. Sin embargo, el Murciélago normal no tenía la ferocidad propia de un Lamborghini. En 2008, Liberty Walk desarrolló un kit de carrocería original para el Murciélago en respuesta a la petición del amigo de Kato y a las solicitudes de otros clientes que reclamaban una apariencia más selecta y elegante. Este fue el comienzo de la marca original "LB☆Performance".

Al año siguiente, en 2009, el Murciélago equipado con el kit de carrocería de ``LB☆Performance'' se exhibió en el Sema Show de Las Vegas, una exposición de automóviles personalizados y accesorios que se realiza en el oeste de los Estados Unidos desde el año 1967. "LB☆PERFORMANCE" hizo su debut mundial. Sin embargo, a pesar de recibir buenas críticas de los visitantes, apenas generó negocio.

Wataru Kato se quedó con una rara sensación y pensó lo fácil que sería detenerse ahí. Sin embargo, concluyó que, “si una vez retrocedes, nunca podrás volver a avanzar”. Así que desarrolló un nuevo Murciélago "LB☆WORKS" y lo exhibió en el Sema Show 2012. El impacto de la presentación fue fuerte. Cuando el público estadounidense vio el Murciélago “LB☆WORKS'', aplaudió y dijo: "¡Ya están aquí los japoneses y han venido para quedarse!".















Actualmente, existen aproximadamente 200 unidades LB☆WORKS en Japón. Hay más de 350 máquinas LB☆WORKS en el mundo. Hoy en día, este estilo ha crecido hasta convertirse en uno de los métodos de personalización más populares entre los entusiastas de los automóviles. Un coche con el sello “LB☆WORKS” está hecho artesanalmente, a mano, uno por uno. Por tanto, es imposible crear un gran número de unidades. Además, sigue el principio de "no fabricar vehículos con las mismas especificaciones". Es por eso que cada ``LB☆WORKS'' es único.

De esta manera, Kato y Liberty Walk siempre se han esforzado por expresarse libremente, sin reprimirse ni atarse a nada. Al mismo tiempo, han convertido muchas opiniones negativas en poder y han creado una corriente con un estilo propio en el mundo. Continúan difundiendo por todo el mundo la famosa cultura japonesa de remodelación "Works Style".

El prototipo Murciélago ``LB☆WORKS'' está basado en el automóvil propiedad del cliente antes mencionado que era amigo de Kato. Una semana antes de fallecer, tras sufrir una grave enfermedad, Kato prometió a su cliente: "No te preocupes, te haré el Lamborghini más famoso del mundo". Ese vehículo renació y, actualmente, todavía es propiedad de Wataru Kato.















Opinión personal.
Con respecto a este modelo estoy entre dos aguas. Por un lado, pienso que el resultado final de la carrocería del coche es brutal, estéticamente hablando. El coche es precioso, lo mires por donde lo mires. El kit que han utilizado no ha desvirtuado del todo la imagen que tenemos del Testarrosa, pues aun puede adivinarse el coche original, de dónde proviene la “remodelación” (palabra que utilizan en la web de Liberty Walk para explicar el proyecto).

En efecto, señalan que se trata de una remodelación “estilo Bossozoku”, presentándolo como una tradición clásica nipona de personalización de automóviles. Bajo mi punto de vista es lo que todos conocemos como tunning, simple y llanamente. Es decir, compras un kit compuesto por spoiler delantero, faldones laterales, alerón trasero, difusor trasero, pasos de rueda y llantas y un especialista te lo monta todo con una perfección absoluta.

Y aquí es donde cambio de parecer y me voy a mi lado más purista. Y siento que, en concreto, este trabajo de Kato es un atentado contra la esencia exclusiva de un coche clásico. Descuartiza todo el diseño original de un carrocero tan transcendental, tan significativo y tan importante en la historia del automóvil como lo fue Pininfarina. A un coche clásico no se le hace esto. Porque básicamente se trata de adaptarle al coche un kit de montaje. Repito, esto es simplemente tunning.

Entendería un proyecto como el de Kimera con el EVO37, un proyecto que reinventa al mítico Lancia 037, con el que solamente comparte una estética prácticamente calcada; el resto es todo nuevo y actualizado al siglo XXI. A mí particularmente me gusta mucho. Si Kato hiciera una versión personal al “estilo Kimera” del 512 TR, que lo reinventara y le diera otro nombre, pues lo entendería y lo valoraría positivamente. Pero instalarle ese kit a un pedazo clásico de 35 ó 40 años significa cargártelo del todo; ese clásico desaparece, ya no se mostrará como tal en eventos de simpatizantes del automovilismo. Un clásico menos. Y ya no te digo si Kato se mete en el interior y engendra un pastiche clásico/moderno cambiando volante y/o baquets… que de éstos este señor también tiene en su catálogo.