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viernes, 27 de noviembre de 2009

CHEVROLET CORVETTE C5 de Fly, Direction de Course Le Mans 2003


La miniatura.
El coche que os presento es el Chevrolet Corvette C5 que se utilizó en la edición del 2003 como “Direction de Course” o Pace Car. Está fabricado por Fly en un bonito color Burdeos. Llaman bastante la atención las ventanillas medio bajadas y las luces del techo.




Dedicado a mi papá.
Haciendo una analogía entre la carrera y la vida, no es difícil imaginar quién ha sido (y sigue siendo) mi “director de carrera”: mi padre. Por eso, quiero dedicar esta entrada a él. Y dejadme que, por una vez, me aparte del automovilismo.

Recientemente sucedió en su vida algo que llevaba esperando medio siglo, esperando por fidelidad a unos colores. Los colores blanquiazules del RCD Espanyol, el club de fútbol de sus amores, del que es socio y con el que “padece” hace… sí, lo habéis adivinado, exactamente 50 años.

El Club quiso reconocer a 49 socios en la misma situación que él tal devoción a la entidad con la celebración de una emotiva ceremonia: la entrega de la insignia de oro y del diploma como “Soci d’Or” (Socio de Oro) del Club, que se llevó a cabo en las instalaciones recién estrenadas del Estadi del RCD Espanyol.


La casualidad ha querido que, gracias a su apellido, tuviera el honor de ser el primer socio de toda la historia del club que recibiera tal mención en el nuevo estadio, cosa que nos encantó a toda la familia. La entrega la hizo el actual presidente de la entidad, Dani Sánchez Llibre, acompañado de un nutrido grupo de su junta directiva.



Tras la emotiva ceremonia, el Club tuvo la atención de obsequiar con un pequeño ágape a todos los presentes (socios y familiares), un gratificante aperitivo regado con “barra libre” de cava catalán y demás bebidas.

Posteriormente bajamos al terreno de juego de esta preciosa “bombonera” para la foto oficial de los homenajeados. Allí mi padre, muy emocionado, departió amigablemente, entre otras personas, con el citado presidente y con el consejero delegado Joan Collet, al que le tiene un afecto especial por ser responsable del fútbol base.




Finalmente, traspasando el túnel de vestuarios fuimos desfilando hacia nuestros hogares. La jornada no acabó del todo bien, pues en el partido que se disputó por la tarde, el RCD Espanyol perdió 0-2 contra el Getafe. La vida no es perfecta.

Te quiero mucho papá.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Los Grupo C volverán a Le Mans en 2010


Las miniaturas.
La marca Slot.it tiene un buen surtido de modelos pertenecientes al Grupo C. Además ha producido una serie (en caja especial) que incluyen los ganadores en la prueba francesa que la hace muy apetitosa, no sólo para los coleccionistas de esta carrera de resistencia, si no también para los pilotos 1/32... pues estos cochecitos van francamente bien en pista.


Porsche 956 C de Slot.it, 1st Le Mans 1982 #1



Porsche 956 C de Slot.it, 1st Le Mans 1984 #7



Mercedes Sauber C9 de Slot.it, Ac Le Mans 1987 #61



Jaguar XJR9 de Slot.it, 1st Le Mans 1988 #2

Los Grupo C.
En el mundo de la resistencia, en la época en la que los prototipos actuales eran llamados WSPC (World Sport Prototype Cars) también denominados Grupo C, en las 24 Horas de Le Mans participaban unas auténticas bestias que se amparaban en un reglamento que lo permitía casi todo. Los ingenieros se exprimían al máximo los sesos y el resultado eran unos bólidos de un altísimo nivel tecnológico que pusieron en jaque a la mismísima Fórmula 1. Estas máquinas luchaban por conquistar el Campeonato Mundial de Marcas de la FIA (World Sportcars Championship) o WSC.

Desde 1982 hasta 1996 surgieron estas máquinas cuyo único límite era el consumo de carburante, pues los repostajes no estaban autorizados, salvo en el circuito de La Sarthe. Los Grupo C eran la categoría máxima en Le Mans y venían representados por vehículos con potencias bestiales que superaban los 1200 CV. Los bancos de potencia de entonces no “leían” más allá de esos 1200 CV, por lo que las potencias reales no son exactas. Pero esos modelos raramente bajaban de los 1000 CV y por debajo de los 850 CV no corría ninguno.

Estos prototipos dotados de descomunales potencias y de una avanzada aerodinámica, eran capaces de rondar los 400 km/h. Como el WR Peugeot que todavía ostenta el récord de velocidad en Le Mans con sus estratosféricos 405 km/h alcanzados en carrera en la recta de Les Hunaudières; o el Sauber Mercedes C9, que en los entrenamientos de 1989 logró los 400 km/h.
 
Era el turno de los Porsche 956 y 962 C, los Sauber Mercedes C9 y C11, los Jaguar XJR9, XJR12 y XJR14, los Lancia LC2, los Nissan R90 y R92, los Peugeot 905, los Toyota TS010, los Mazda 787B, March, Spice, Tiga. Corrían en Europa para el Mundial de Marcas y en Estados Unidos en la categoría GTP del IMSA.

Ya entrados los 90, la resistencia resultaba tan atractiva como la Fórmula 1 de Ayrton Senna y compañía. La FIA no aceptaba este acoso a la categoría reina del automovilismo y se puso en marcha. De manos de Max Mosley se introdujeron cambios en el reglamento. La nueva normativa perjudicaba claramente a los Grupo C establecidos hasta el momento y beneficiaba a aquellas escuderías que equiparan motores de 3.500 c.c. de origen F1.

Así comenzó la debacle de la categoría, pues los cambios de reglamento desalentaron a muchas marcas punteras a seguir con sus desarrollos y abandonaron el Grupo C. Fueron los años siguientes los más duros para la resistencia.

El ACO, poco a poco, fue presionando para tomar parte en las decisiones técnicas, intentando minimizar la chapuza de Mosley y a su vez imponiendo el llamado “espíritu Le Mans”, la esencia de las 24 Horas. Era imprescindible renovarse. El Club organizador hizo especial hincapié en todos los aspectos relacionados con la seguridad. Fue la puntilla final para la desaparición de la categoría. Pero la imagen de aquellos Grupo C perdurará para siempre.

Por fin, en la temporada 1997/98 se configuraron las categorías prácticamente tal como las conocemos ahora. Hicieron su aparición los GT1, los GT más potentes, que se tuteaban con los prototipos de entonces. Pisaron la pista los Porsche 911 GT1, los McLaren F1 GTR, los Nissan R390GT, los Mercedes Benz CLK GTR…

Pero esta ya es otra historia…

Los Grupo C volverán a Le Mans el próximo año.
En efecto, se trata de una carrera del Grupo C/GTP Racing que servirá como carrera de apoyo a las 24 Horas de Le Mans 2010, el 12 de junio, respetando la alternancia acostumbrada con los coches más antiguos de la organización Motor Racing Legends que dirigen conjuntamente la carrera en colaboración con el Grupo C/GTP Racing. Este será el décimo año que Motor Racing Legends organizará la carrera de apoyo a las 24 horas.

Duncan Wiltshire, Presidente de Motor Racing Legends:
"Cada año trabajamos con el ACO para seleccionar un período diferente en la historia de Le Mans, y las dos veces que hicimos correr los Grupo C, hubo una respuesta entusiasta de los aficionados a Le Mans. La era del Grupo C fue una época dorada para el deporte del automóvil y siempre genera una gran emoción en la gente. Los aficionados que originalmente se reunieron para ver las 24 horas modernas nos han dicho a menudo que la carrera histórica es la verdadera gesta del fin de semana".

Sin ir más lejos, es innegable que el espectáculo ofrecido por los Grupo C, estos coches legendarios que han contribuido a la leyenda de Le Mans, siempre ha sido notable. Los que estaban en Le Mans en 2008 recuerdan la actuación de Justin Ley, que, al volante de su Jaguar XJR12 habría hecho una gran carrera, girando en 3'43" con neumáticos de carrera, lo que le habría asegurado un lugar en medio de la parrilla de salida de las 24 horas, delante del Pescarolo LMP1 del Saulnier Racing.

Será una oportunidad de volver a ver en pista a los Jaguar, ya sean XJR11, 12 ó 16, los Porsche 962C, los Spice, los Argo, los March, el Sauber-Mercedes, los Tiga, los Nissan R90 CK y otros más…

Por otra parte, en 2010, todos los coches del Grupo C/GTP Racing presentarán el Pasaporte Técnico del Grupo C que será expedido por el Comisario Técnico Oficial del Club, Mike Barton. Este último fue el Director Técnico de la FIA en la época de los Grupo C.

Bob Berridge, del Grupo C/GTP Racing, que sabe de qué habla al haber corrido en repetidas ocasiones las 24 horas con el Team Chamberlain:
"Ya hemos tenido un enorme aumento de interés por parte de los competidores actuales y potenciales para disputar esta prueba. Esperamos tener una gran variedad de marcas en la parrilla de salida, desde Porsche, Jaguar, Mazda, Sice y Mercedes hasta Aston Martin, Nissan, Argo y Tiga".

La duración de la carrera será de 45 minutos.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Los ALPINE RENAULT inscritos en Le Mans en 1978, de LMM.


La miniatura.
Las miniaturas representan los cuatro Alpine Renault que participaron en las 24 Horas de Le Mans de 1978:
  • El dorsal #1 es un A443.
  • El dorsal #2 es un A442B (el ganador).
  • El dorsal #3 es un A442A.
  • El dorsal #4 es un A442.
Son reproducciones en resina de Le Mans Miniatures, adquiridas en versión RTR. Las reproducciones están hechas perfectamente. Al principio de su fabricación LMM no ponía pilotos a los coches. Por ese motivo la miniatura del #2 no lo lleva. Las figuras son también de la misma marca.








24 Horas de Le Mans de 1978.
Previo. ¿La venganza de 1977? Tras la edición de 1977 en la que el suspense duró hasta el mismo final, Renault quería venganza antes de concentrarse totalmente en la F1. Ese año los A442 rendían bien, pero todos sufrieron problemas de motor, sirviendo en bandeja la victoria a Porsche. En Porsche debían la victoria de 1977 sobre todo al gran Jacky Ickx, pues de lo contrario un Mirage hubiera conquistado la carrera.

En Renault conocían el origen del mal que afectó a los motores de 1977: la rotura de los pistones de los Alpine estaba relacionada con un problema de inercia que produce una flexión en su eje. Renault había realizado extensas pruebas en Le Castellet y también en el Transport Research Centre de Columbus (Ohio),  un circuito de 12 km que permitía alcanzar los 320 km/h, reproduciendo con bastante exactitud el comportamiento que iban a "sufrir" los prototipos en la larga recta de Les Hunaudières (50 segundos a fondo en quinta). Patrick Tambay fue cronometrado a 378 km/h.

En cuanto a las novedades, Renault presentó un coche nuevo llamado A443 aumentada su cilindrada hasta los 2140 cc. Los cambios más visibles se referían a la carrocería: el diseño de una burbuja corta-vientos que daba la impresión de un coche casi cerrado. El piloto accedía al coche mediante la apertura de la burbuja hacia adelante.


Cuatro coches fueron inscritos, el nuevo A443 para Jabouille/Depailler (en sustitución del lesionado Tambay), un A442B en manos de Pironi/Jausssaud, un A442A para Jarier/Bell, así como otro A442 privado con los colores de Calberson para Ragnotti/Fréquelin/Dolhem. Porsche inscribió 3 modelos 936 pilotados por Ickx/Pescarolo, Wollek/Barth/Joest y Haywood/Gregg. Si los 936 habían venido para conseguir la victoria en Le Mans, era más que probable que Stommelen animaría el inicio de carrera.

Entrenamientos. El miércoles se abrieron las hostilidades y Jacky Ickx pulverizó el récord del circuito realizando un tiempo de 3.27.6, tres segundos por debajo del antiguo récord en poder del Alfa de Merzario. En Renault, Depailler estaba a 7 segundos. Faltaba apoyo aerodinámico y el optimismo dio paso a la duda. Stommelen con su 935 obtienía el segundo tiempo provisional con 3.30.7.

El jueves, en Renault eliminaron una pieza del capó delantero y el rendimiento aumentó, logrando Depailler un 3.28.4, más en consonancia con las ambiciones de Renault. Los pilotos del A443 sufrieron el calor bajo la burbuja y prefirieron quitar el nuevo dispositivo. Sin embargo, Pironi y Jaussaud lo conservaron.

Carrera. Jabouille hizo una salida fulgurante y al final de la primera vuelta ya contaba con ¡¡¡ 12 segundos !!! de ventaja sobre Ickx, Pironi, Jarier, Wollek, Shurtia, Ragnotti, Leclere y Schuppan. La primera parada se produjo en la segunda vuelta cuando Ickx se detuvo en su box con el acelerador atascado. Sin llegar a encontrar el problema, desconectaron la 2 ª bomba de combustible. Haywwod también se detuvo con las mismas preocupaciones y por fin encontraron el origen del problema. Ickx se detuvo de nuevo y se solucionó el problema. Delante, tres Renault estaban en cabeza, con Ickx a 5.22.


A los 39 minutos de carrera, el Moby Dick tenía el estómago vacío… 120 litros consumidos en 10 vueltas, un consumo de 80 litros a los 100 km. Jabouille se detuvo víctima de extrañas vibraciones. Se le cambiaron los neumáticos y hubo relevo de piloto. En la vuelta 24, volvió Depailler al box, la vibración continuaba. Se le cambiaron los neumáticos delanteros y a las 25 vueltas los traseros. Iba séptimo.

A las 21:00, Ickx se paró en boxes, obligado a cambiar el piñón de la quinta marcha. Poco después, el turbo del 936 de Haywood / Gregg / Joest se rompió. Necesitaron 13 minutos para sustituirlo completamente. Entonces en Porsche comienzó el “baile de los asientos”. Jochen Mass se unió a Pescarolo, mientras que Ickx sustituyó a Barth.


El Renault de Jabouille remontaba y recuperó el liderato después de 7 horas de carrera. Detrás, las posiciones no cambiaron significativamente hasta mediados de carrera. Las vibraciones que afectaban al #1 ahora se producían en todos los Renault. Era debido al desgaste desigual de las pastillas de freno que desequilibraban la frenada.


A las 22:35, primer incidente serio en Renault. Bell abandonó. Detrás Wollek/Ickx remontaron hasta la 2 ª posición, colocándose a dos vueltas. ¿Sería esta carrera un remake de la de 1977?

A las 9:00 el 936 de Wollek/Ickx se detuvo 37 minutos para cambiar el piñón de la quinta.

A las 10:00 Golpe de teatro en cabeza: Depailler rompió el motor del Renault en Les Hunaudières. Jabouille pasó a apoyar a Ragnotti y Frequelin.

El final de carrera se le hizo muy largo a Renault. ¿Los problemas de motor del #1 se iban a reproducir sobre los otros coches? ¿Resistirían los piñones de las cajas de cambio? El embrague del coche de cabeza estaba tocado y pidieron a Didier Pironi que fuera él el que efectuara los dos últimos relevos. Contaba con 7 vueltas de ventaja sobre Jacky Ickx. El piloto del Porsche dio lo máximo de sí mismo, recuperando 2 vueltas al Renault. Había conducido 14 horas y perdido 6 kg de peso…


A las 16:00 "Didí" pasó la línea de meta victorioso, totalmente agotado.



jueves, 12 de noviembre de 2009

FERRARI 333 SP de Scalextric Altaya modificado por Juanjo.


Ferrari 333 SP #1.
Grand Prix d’Endurance.
Les 24 Heures du Mans 1995.

Inscrito por: Euromotorsport Racing Inc. (I).
Pilotos: Massimo Sigala (I), Jay Cochran (USA) y René Arnoux (F).
Categoría: Prototypes WSC / World Sports Cars.
Resultado: 47th, Ab, abandono (encendido), 1ª hora, 7 vueltas.

Miniatura: base Scalextric Altaya.
Fabricación: S&B de Juanjo Castellanos.
Colección: Slot 132 de Mulsanne Stone.


Esta entrada se la quiero dedicar a mi buen amigo Juanjo Castellanos, autor de la realización de esta miniatura allá por 2009. Partiendo de un simple Altaya, Juanjo consiguió transformarla en una pieza artesanal que guardo en mi colección con un especial cariño. Pero antes de hablar de ella, vamos a ocuparnos del coche que representa: el Ferrari 333 SP que participó en las 24 Horas de Le Mans de 1995.

El 333 SP fue una iniciativa del empresario italiano Gianpiero Moretti, fundador de MOMO y un apasionado de la competición. Moretti llevaba tiempo interesado en que Ferrari regresara a las carreras de resistencia con un prototipo. Su proyecto recibió el apoyo de Piero Ferrari y de Luca di Montezemolo, que habían vuelto a ocupar posiciones relevantes en la estructura de Maranello. La idea era construir un coche destinado a los equipos privados que pudiese competir tanto en Estados Unidos como en Europa.

El diseño del prototipo se desarrolló en Italia, con la participación de Dallara y Michelotto, y se concibió inicialmente para las reglamentaciones de la IMSA estadounidense. El resultado fue un sport-prototipo abierto, con monocasco de fibra de carbono, motor central y una carrocería de líneas bastante limpias. El coche tenía una configuración muy diferente de la de los Ferrari de resistencia de los años sesenta y setenta, pero conservaba una característica que siempre había distinguido a los prototipos de Maranello: un motor de doce cilindros.

El nombre 333 SP hacía referencia a la cilindrada unitaria del propulsor. Cada uno de sus doce cilindros tenía aproximadamente 333 cm³, lo que daba una cilindrada total cercana a los cuatro litros. El motor era el Ferrari F310E, un V12 atmosférico de 3.997 cm³, con cinco válvulas por cilindro e inyección electrónica Weber-Marelli. Derivado de la experiencia de Ferrari en la Fórmula 1, llegaba a desarrollar alrededor de 600 CV en configuración de competición.


No se trataba, sin embargo, de un motor de Fórmula 1 instalado sin más en un chasis de resistencia. El propulsor tuvo que adaptarse a las exigencias de las carreras de larga duración y a los reglamentos de la IMSA, que establecían determinadas limitaciones de régimen. El 333 SP se convirtió así en una combinación bastante particular: un chasis ligero y relativamente sencillo, unido a un V12 de altas prestaciones.

Su debut en competición tuvo lugar en Estados Unidos en 1994. El proyecto comenzó con cierta prudencia, ya que Ferrari no asumió un programa oficial de resistencia. La responsabilidad de poner los coches en pista recayó en equipos privados, entre ellos Euromotorsport Racing y, posteriormente, la estructura de Gianpiero Moretti.

En 1995, el Ferrari 333 SP llegó por primera vez a las 24 Horas de Le Mans. Su presencia tenía un significado especial: Ferrari regresaba a la categoría de prototipos de La Sarthe después de muchos años de ausencia. El último Ferrari de fábrica que había competido en la categoría superior lo había hecho a principios de los años setenta, aunque posteriormente hubo alguna participación privada de prototipos de la marca.

El coche inscrito en 1995 fue el dorsal #1 de Euromotorsport Racing, con René Arnoux, Jay Cochran y Massimo Sigala como pilotos. La unidad correspondía al chasis número 002 y estaba equipada con neumáticos Goodyear.


La categoría en la que participaba era la WSC, creada en el marco de las reglamentaciones estadounidenses de prototipos deportivos. A diferencia de los prototipos cerrados de otras épocas, los WSC eran coches descubiertos y utilizaban motores derivados de unidades de producción o de arquitecturas autorizadas por el reglamento. En Le Mans, estos coches competían en un escenario distinto al de las carreras IMSA, por lo que debían adaptarse a las exigencias específicas de la prueba francesa.

La edición de 1995 reunió una parrilla bastante heterogénea. En la categoría WSC había prototipos como los Courage C41 con motor Chevrolet, un Courage C34 equipado con un propulsor Porsche de seis cilindros bóxer, dos Kremer K8, el Kudzu DG3 con motor rotativo Mazda y el Ferrari 333 SP de Euromotorsport.
La presencia del Ferrari despertó mucha expectación. No todos los días se podía ver un prototipo de Maranello en Le Mans, y menos aún después de tantos años de ausencia. Sin embargo, el coche llegaba a Francia sin el respaldo de un programa oficial de Ferrari y con una experiencia todavía limitada en carreras de 24 horas.

Los entrenamientos tampoco fueron sencillos. El Ferrari tuvo que adaptarse a las particularidades del reglamento francés y a las exigencias de los comisarios técnicos, especialmente en lo relacionado con el limitador de régimen del motor. El equipo terminó clasificando el coche en la decimoséptima posición, con un tiempo de 4:00.070.

A pesar de todo, el 333 SP demostró desde el principio que tenía velocidad. El coche llegó a situarse en la tercera posición absoluta durante las primeras vueltas de la carrera, algo especialmente llamativo teniendo en cuenta la falta de experiencia del proyecto en La Sarthe.


Pero la alegría duró poco. Después de completar solamente siete vueltas, el Ferrari tuvo que abandonar por una avería del motor. La información disponible sobre el incidente apunta a un problema en el sistema de encendido, relacionado con el captador del volante motor, que dejó al propulsor sin posibilidad de seguir funcionando. El coche quedó fuera de carrera durante la tercera hora, cuando apenas había recorrido unos 95 kilómetros.

El debut del 333 SP en Le Mans terminó así de forma prematura. No obstante, el Ferrari había dejado una impresión positiva por sus prestaciones y, sobre todo, había servido para anunciar el regreso de la marca a los prototipos de resistencia.

En los años siguientes, el 333 SP evolucionaría de forma importante. La llegada del ingeniero Tony Southgate al desarrollo del coche permitió introducir mejoras en la aerodinámica y en otros apartados técnicos, especialmente pensando en su participación en Le Mans. El Ferrari se convirtió entonces en un prototipo mucho más competitivo y fiable.

Los resultados no tardaron en llegar. En 1997, Gianpiero Moretti, Didier Theys y Max Papis llevaron uno de los 333 SP hasta la sexta posición absoluta en las 24 Horas de Le Mans, el mejor resultado de un Ferrari de este modelo en la prueba. Un año después, el coche de Doyle-Risi Racing terminó octavo y consiguió la victoria en la categoría LMP1.

El 333 SP no llegó a ganar la clasificación absoluta de Le Mans, pero sí se convirtió en uno de los protagonistas de la resistencia internacional durante la segunda mitad de los años noventa. Su motor V12, su característica carrocería abierta y el sonido inconfundible de Ferrari hicieron que se ganara rápidamente un lugar entre los prototipos más recordados de aquella época.

En 1995, sin embargo, todo estaba por empezar. El coche de Euromotorsport había llegado a La Sarthe con la ilusión de recuperar para Ferrari un espacio que llevaba muchos años vacío. La avería de las primeras vueltas frustró el intento, pero el proyecto tenía suficiente potencial como para seguir adelante.


Y ahora vamos con la miniatura. Como comentaba al principio, esta reproducción tiene para mí un valor especial porque fue realizada por Juanjo Castellanos en 2009; los amigos lo llamamos Mikius en los foros. Partiendo de un Altaya, llevó a cabo una transformación profunda de la carrocería y de numerosos elementos del modelo. Lo presentó en el foro de Slotadictos. Estas fueron sus palabras:

"El coche de slot parte de una carrocería Altaya, las calcas han sido sacadas del antiguo foro de los "chapus", impresas en hojas de A2M con impresora de inyección de tinta, pintura Tamiya a spray y bote con pincel en algunas zonas, barniz e imprimación de Vallejo".

Las modificaciones son numerosas. Las llantas son completamente artesanales, hechas a mano, y los retrovisores fueron rediseñados para ajustarlos a los del coche original. También se redimensionaron las tomas de aire laterales y se detallaron los relojes del salpicadero. El vidrio de los faros delanteros fue rebajado, pulido y abrillantado, y se añadieron las vigas del soporte del alerón.
Toda la zona trasera es de nueva factura, incluidos los escapes, los pilotos y otros elementos de la carrocería. También se incorporaron los cristales protectores situados a ambos lados del puesto de conducción.

El casco del piloto se pintó siguiendo el diseño del que utilizaba el italiano Massimo Sigala, uno de los tres pilotos del Ferrari en Le Mans. Las calcas se realizaron sobre hojas de A2M con impresora de inyección de tinta. Para la pintura se utilizaron productos Tamiya, tanto en spray como aplicados con pincel en determinadas zonas, además de imprimación y barniz de Vallejo.


El resultado es una pieza artesanal que conserva el aspecto general del 333 SP, pero que incorpora una cantidad de trabajo manual considerable. Y eso es, precisamente, lo que hace que esta miniatura tenga un valor especial dentro de mi colección: detrás de ella hay muchas horas de trabajo de un amigo y una historia compartida que va más allá del propio coche.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

DELAHAYE TYPE 145 de TRRC, Ab Le Mans 1938 #1


Le Mans, 17 y 18 de junio de 1938.
En 1938, los veintiocho participantes franceses sobre un total de cuarenta y dos inscritos, ofrecen una seria esperanza de victoria. Pero Alfa, tras sus dos fracasos, y otros como Talbot, desean jugar sus propias bazas.

Talbot T150 CS Coupé #5

HRG Le Mans Model #31
Morgan 4/4 - Coventry Climax #40

¿Y bien? ¿Quizás salgan vencedores los célebres Delahaye, los verdaderos fórmula 1 de la época? ¿O los Alfa, que acaban de “volar” en la "Mille Miglia" italiana?

Delahaye Type 145 #1

Talbot T150 SS Coupé #6

El enorme coupé Alfa de Sommer cobró rápidamente ventaja en la carrera. Detrás, los Delahaye, potentes, sólidos y regulares. Sin embargo, a las dos de la mañana del domingo, Sommer y Biondetti se paran: catorce vueltas de ventaja y las válvulas rotas… Los Delahaye pasan como si de una corriente de aire se tratara, colocando dos coches en los dos primeros lugares.

Simca Grodini Cinq #51

Aunque “enfermos”, los 135 CS proporcionan un nuevo éxito franco-francés, empañado sin embargo por el hecho de que ningún récord ha sido superado. El Delahaye 135 CS #15, vencedor de la prueba en manos de los franceses Eugéne Chaboud y Jean Trémoulet.

Delahaye 135 CS #15, winner Le Mans 1938

La miniatura.
El modelo de mi vitrina es una resina francesa de la marca TRRC (Tertre Rouge Racing Cars) que posee unas acertadas líneas y un acabado de pintura exquisito. El chasis es el típico de Penélope Pitlane y los neumáticos unos Ortmann. Quizás los faros y las llantas sean su punto flaco. Los faros por estar pintados. Y las llantas, sin ser feas, no llegan a la perfección de unas Slot Classic. Como curiosidad reseñar que el piloto, que no es de cuerpo entero, va montado directamente sobre el motor, tipo Mabuchi.

Delahaye Type 145 38th Ab LM 1938 #1 (Colección Mulsanne Stone).

martes, 10 de noviembre de 2009

MATRA MS 630 de Le Mans Miniatures, 19th en 1968.


Matra MS 630 #24.
Grand Prix d’Endurance.
Les 24 Heures du Mans 1968.

Inscrito por: Equipe Matra Sports (F).
Pilotos: Johnnie Servoz-Gavin (F) y Henri Pescarolo (F).
Categoría: P 2000 = Sport Prototype 1301-2000 cc.
Resultado: 19th, Ac (Pinchazo y accidente), 22ª horas, 283 vueltas.

Miniatura: Ref. LMM-132003 de Le Mans Miniatures.
Fabricación: Resina RTR, Ready To Run.
Colección: Slot 132 de Mulsanne Stone.


La edición de 1968 de las 24 Horas de Le Mans llegó cargada de novedades. Por primera vez en la historia de la prueba, la carrera se disputó en septiembre. Los acontecimientos de mayo habían obligado a aplazar la fecha tradicional de junio, y el 28 y 29 de septiembre fueron finalmente los días elegidos para celebrar la 36.ª edición. También había cambios en el circuito. La construcción de la nueva chicane Ford, situada antes de la recta de tribunas, modificó el trazado y redujo la velocidad de paso por esa zona.

Pero la gran batalla se libraba lejos de los despachos. Le Mans era la última prueba del Campeonato Internacional de Marcas de 1968 y tanto Ford como Porsche llegaban con posibilidades de conquistar el título mundial. Las nuevas reglas técnicas habían alterado profundamente el panorama de la resistencia. La cilindrada máxima se establecía en 3.000 cm³ para los prototipos y en 5.000 cm³ para los Sport, estos últimos sujetos a una producción mínima de 50 unidades.

Ford había retirado sus grandes prototipos de siete litros y Ferrari, en desacuerdo con la nueva reglamentación, decidió no presentar un equipo oficial en Le Mans. La ausencia de los espectaculares P3 y P4 dejaba un hueco importante en la parrilla, aunque varios Ferrari privados mantuvieron la presencia de la marca italiana en la carrera.

Porsche, que había apostado por la nueva normativa de tres litros, llegaba a Francia con cuatro unidades del nuevo 908. El fabricante alemán había trabajado intensamente para convertirlo en su gran candidato a la victoria absoluta. Sin embargo, el coche todavía tenía que demostrar su fiabilidad en una prueba de 24 horas. Al otro lado del ring estaba John Wyer. Su equipo británico había preparado cuidadosamente los Ford GT40, equipados con los robustos V8 de 4,9 litros. Eran coches veteranos, sí, pero también muy evolucionados y con una resistencia demostrada.

El campeonato había ofrecido una lucha equilibrada entre ambas marcas. Porsche había conseguido importantes victorias a lo largo de la temporada, mientras que Ford había respondido con triunfos en pruebas como Brands Hatch, Monza, Spa y Watkins Glen. En Le Mans, las cartas estaban sobre la mesa.

Porsche ocupaba las tres primeras posiciones de la parrilla. Jo Siffert había conseguido para el 908 la primera pole position de la historia de la marca en las 24 Horas, con un tiempo de 3:35.4. El Ford GT40 de Pedro Rodríguez y Lucien Bianchi partiría desde la cuarta posición.


A las tres de la tarde del sábado, Giovanni Agnelli, presidente de Fiat, dio la salida a los 54 participantes. El cielo estaba cubierto, pero la lluvia intensa todavía no había llegado al circuito. La carrera comenzaba con unas condiciones muy distintas de las que encontrarían los pilotos durante la noche.

Los cuatro Porsche 908 tomaron el mando en los primeros compases, con los coches de Jo Siffert, Hans Herrmann, Gerhard Mitter, Vic Elford, Rolf Stommelen, Jochen Neerpasch, Joe Buzzetta y Scooter Patrick ocupando las primeras posiciones. Detrás, los Ford GT40 de John Wyer trataban de mantener el contacto con los prototipos alemanes.


Pero la carrera quedó marcada por un terrible accidente prácticamente desde el principio. Willy Mairesse pilotaba el Ford GT40 amarillo de Ford France cuando una de las puertas del coche se abrió durante la vuelta inicial, en la zona de Mulsanne. El piloto belga perdió el control y se salió violentamente de la pista. Mairesse no llevaba correctamente abrochado el arnés de seguridad y sufrió heridas gravísimas. Sobrevivió al accidente, pero las secuelas físicas y psicológicas acabarían poniendo punto final a su carrera deportiva.

En el plano estrictamente deportivo, Porsche había comenzado a imponer su ritmo. Los 908 demostraban una velocidad extraordinaria y durante las primeras horas parecían tener la carrera bajo control. Sin embargo, la fiabilidad empezaba a convertirse en su gran enemigo. El Porsche de Jo Siffert y Hans Herrmann sufrió problemas de transmisión y tuvo que abandonar. El coche de Rolf Stommelen y Jochen Neerpasch también perdió tiempo debido a problemas de embrague.

Mientras tanto, los Ford GT40 de John Wyer avanzaban con una regularidad envidiable. Pedro Rodríguez y Lucien Bianchi, al volante del coche número 9, mantenían un ritmo constante, sin cometer errores. La situación empezó a cambiar con la llegada de la noche. Los Porsche 908 de Gerhard Mitter y Vic Elford, y de Joe Buzzetta y Scooter Patrick, sufrieron problemas de alternador que les obligaron a realizar repetidas paradas en boxes. El prometedor dominio inicial de Porsche comenzaba a desmoronarse.


A las diez de la noche, el Ford GT40 de Pedro Rodríguez y Lucien Bianchi ya había tomado el liderato. El segundo Ford de Paul Hawkins y David Hobbs también se mantenía en una posición destacada. Pero la lluvia llegó con fuerza durante la noche y transformó completamente la carrera. En esas condiciones, el Matra MS630 número 24, pilotado por Johnny Servoz-Gavin y Henri Pescarolo, comenzó a adquirir un protagonismo inesperado. El coche francés no disponía de unos limpiaparabrisas capaces de garantizar una visibilidad adecuada bajo el diluvio. Aun así, Henri Pescarolo protagonizó una de las actuaciones más recordadas de aquella edición.

Durante horas, el piloto francés condujo bajo la lluvia, con una visibilidad muy limitada y afrontando unas condiciones que ponían a prueba la resistencia física y mental de cualquiera. Su actuación despertó la admiración de los aficionados franceses, que seguían sus evoluciones a través de la radio. El nombre de Pescarolo comenzó a adquirir una dimensión especial entre el público de Le Mans.

El Matra, pese a sus problemas, avanzaba hacia las posiciones de cabeza. Durante la madrugada llegó a situarse segundo, mientras el Ford GT40 de Bianchi y Rodríguez consolidaba su liderato. Pero el equipo francés todavía tendría que afrontar una última batalla. Con el paso de las horas, la lluvia perdió intensidad. Servoz-Gavin volvió al volante del Matra y el equipo trató de mantener su posición en carrera, aunque la falta de fiabilidad de los limpiaparabrisas había condicionado seriamente su actuación durante la noche.

Por detrás, el Alfa Romeo T33/2 de Ignazio Giunti y Nanni Galli avanzaba con una regularidad impresionante. A primera hora de la mañana, el prototipo italiano consiguió superar al Matra y situarse en la segunda posición. La remontada del coche francés, sin embargo, todavía no había terminado. Servoz-Gavin recuperó terreno y volvió a adelantar al Alfa Romeo, provocando el entusiasmo de los espectadores que habían seguido la actuación de Pescarolo durante la noche.

Aquella carrera no proporcionó a Matra el resultado que buscaba, pero sí contribuyó a forjar una relación muy especial entre la marca francesa y el público de Le Mans. Durante la mañana del domingo, el Ford GT40 de Pedro Rodríguez y Lucien Bianchi conservaba el liderato con una ventaja considerable. El coche número 9 se dirigía hacia la victoria con un ritmo sólido y sin problemas importantes.


A las 11:40, sin embargo, la carrera volvió a teñirse de tragedia. El Alpine A220 de Mauro Bianchi, hermano de Lucien, sufrió un accidente en la zona de Tertre Rouge. El coche se salió de la pista y quedó envuelto en llamas. Mauro Bianchi sufrió graves quemaduras, aunque su vida no llegó a estar en peligro. Poco después, el Matra 630 sufrió un pinchazo que obligó al equipo a detenerse en boxes. El coche regresó a la pista, pero su carrera estaba a punto de terminar.

A las 12:20, otro neumático del Matra reventó en la recta de Hunaudières. El incidente provocó un incendio y obligó a retirar definitivamente el coche número 24. La extraordinaria actuación nocturna de Pescarolo y Servoz-Gavin terminaba así, a pocas horas de la bandera de cuadros. Por delante, Pedro Rodríguez y Lucien Bianchi continuaban administrando su ventaja con el Ford GT40 de John Wyer.

A las tres de la tarde del domingo, después de 24 horas de carrera, el coche número 9 cruzó la línea de meta como vencedor. Había completado 331 vueltas al circuito, equivalentes a 4.452,88 kilómetros, a una velocidad media de 185,5 km/h.

El Porsche 907 LH (Langheck) de Dieter Spoerry y Rico Steinemann terminó segundo, a cinco vueltas del vencedor. El Porsche 908 de Rolf Stommelen y Jochen Neerpasch completó el podio, a seis vueltas. El Alfa Romeo T33/2 de Ignazio Giunti y Nanni Galli acabó cuarto, después de haber luchado durante buena parte de la carrera por las posiciones de cabeza.

Ford conseguía así su tercera victoria consecutiva en las 24 Horas de Le Mans. Pero el triunfo tenía un valor añadido: la marca estadounidense se proclamaba también campeona del mundo de marcas de 1968, con una ventaja de tres puntos sobre Porsche. El fabricante alemán había demostrado una velocidad extraordinaria, pero los problemas mecánicos de sus 908 terminaron por frustrar su asalto a la victoria absoluta.

Para John Wyer, en cambio, aquella victoria suponía la confirmación de un proyecto que había comenzado varios años antes, cuando el programa oficial de Ford había perdido interés en el GT40. El veterano coche americano, preparado por el equipo británico y vestido con los colores azul y naranja de Gulf, había vuelto a demostrar que la velocidad no lo era todo en Le Mans.
También contaban la resistencia, la regularidad y la capacidad de sobrevivir a una carrera tan exigente como aquella.

Y el Matra 630, aunque no pudo llegar a la meta, había dejado su propia huella en una edición inolvidable.


En cuanto a la miniatura, este Matra 630 de Le Mans Miniatures es una reproducción preciosa. La marca francesa ha conseguido representar con mucho detalle las formas del prototipo francés, un coche que aquella noche de lluvia se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la carrera. Una pieza realmente impresionante.

Fotografía de la miniatura: Juanjo Castellanos (Mikius).

lunes, 9 de noviembre de 2009

JAGUAR XJ220-C, descalificación controvertida en Le Mans 1993.


Jaguar XJ220-C #50.
LXI Grand Prix d’Endurance.
Les 24 Heures du Mans 1993.

Inscrito por: TWR Jaguar Racing (GB).
Pilotos: John Nielsen (DK), David Brabham (AUS) y David Coulthard (GB).
Categoría: GT / Grand Touring (Cat. 4).
Resultado: 47th, DSQ, descalificado (ausencia de catalizador), 306 vueltas, 4.161,600 km.

Miniatura: Ref. C363 de HORNBY HOBBIES.
Fabricación: Carrocería moldeada por inyección en plástico ABS, tampografiada.
Colección: Slot 132 de Mulsanne Stone.


El Jaguar XJ220-C llegó a Le Mans en 1993 dispuesto a demostrar que aquel espectacular superdeportivo británico también podía ser competitivo en los circuitos. Desarrollado por Tom Walkinshaw Racing, el coche de competición poco tenía que ver con el elegante XJ220 de carretera: su carrocería había sido aligerada, la aerodinámica revisada y el motor V6 biturbo de 3,5 litros preparado para superar los 500 CV. Era un GT concebido para correr, no simplemente para impresionar.

Jaguar inscribió tres unidades oficiales en aquella edición de las 24 Horas. El dorsal #50, con chasis #C 002, fue confiado al danés John Nielsen, al australiano David Brabham y al británico David Coulthard, que disputaba en Le Mans su primera carrera. El equipo TWR Jaguar Racing no partía como favorito frente a los Porsche, pero los XJ220 C demostraron desde el principio que podían plantar cara.

El #50 se clasificó en la 22.ª posición de la parrilla, con un tiempo de 4:07.880. No era una posición especialmente brillante, pero la resistencia no se decide en una vuelta rápida. Durante la carrera, el Jaguar fue avanzando posiciones con un ritmo constante y una fiabilidad superior a la de sus dos compañeros de equipo. Mientras el #51 y el #52 acababan retirándose por problemas mecánicos, el coche de Nielsen, Brabham y Coulthard seguía acumulando vueltas.


Al llegar la bandera de cuadros, el XJ220-C había completado 306 vueltas, equivalentes a 4.161,600 km, y había terminado primero de la nueva categoría GT. El resultado era especialmente significativo para David Coulthard, que con solo 22 años acababa de subir al escalón más alto del podio de su categoría en la carrera de resistencia más importante del mundo.

Sin embargo, la celebración duró poco. Los comisarios decidieron descalificar a los tres Jaguar por una cuestión relacionada con el sistema de escape y la ausencia de catalizadores exigidos por la interpretación aplicada al reglamento. El equipo había superado las verificaciones técnicas y los coches habían participado en la clasificación, pero la controversia reglamentaria terminó anulando el resultado.

La decisión provocó una fuerte reacción de TWR y de Jaguar. La marca defendió que los coches habían sido inscritos bajo una normativa que no les obligaba a utilizar catalizadores y que la cuestión se había planteado demasiado tarde. Aunque posteriormente la FIA respaldó la posición de Jaguar, el recurso no prosperó por un problema de procedimiento. La victoria en la categoría GT quedó, por tanto, oficialmente sin efecto.


El Jaguar XJ220-C #50 había ganado en la pista, pero perdió en los despachos. Aquella edición de Le Mans dejó una de esas historias tan habituales en la carrera francesa: un coche capaz de completar la prueba, superar a sus rivales y alcanzar la gloria, pero condenado a desaparecer de la clasificación por una cuestión ajena a su rendimiento.

La miniatura de Superslot reproduce, con bastante generosidad, aquel Jaguar de TWR. Digamos que su parecido con el coche real es discutible: se parece más o menos como un huevo a una castaña. Pero, aunque la reproducción deje bastante que desear, representa una historia demasiado interesante como para que no tenga su lugar en la vitrina. Si algún día sale una reproducción más fidedigna, es posible que lo sustituya.


Las fotos son de Mikius, que por cierto, me arregló un retrovisor del cochecito....
¡¡¡¡ Gracias Juanjo !!!!