Citroën 2CV AZU Fourgonnette (1959).
Furgoneta de reparto, decoración Michelin (F).
Ref. ISEC-02 de INTER SLOT Europa (E).
Miniatura RTR en resina.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).
A finales de los años cincuenta, mientras Europa terminaba de recomponerse de la posguerra y la movilidad se convertía en una necesidad cotidiana, Citroën ya había entendido algo esencial: no todos los coches debían aspirar a ser rápidos o elegantes. Algunos debían ser simplemente eficaces. La Citroën 2CV AZU Fourgonnette es uno de los mejores ejemplos de esa filosofía, y cuando aparece vestido con los colores de Michelin, adquiere además un valor simbólico que va mucho más allá de lo comercial.
En Citroën, las siglas AZU tenían un significado muy concreto y técnico, acorde con la lógica interna de la marca en los años 50: A, Type A (familia 2CV), Z, chasis reforzado respecto al turismo (elemento clave en las furgonetas) y U, “utilitaire” (vehículo comercial). Es decir, AZU identifica al 2CV furgoneta con bastidor reforzado y uso profesional.
El AZU era la versión cerrada y profesional del célebre 2CV. En 1959, año en el que podemos situar este vehículo, la furgoneta ya había evolucionado respecto a las primeras AU, incorporando un chasis reforzado y una capacidad de carga cercana a los 250 kg, lo que la convertía en una herramienta ideal para pequeños repartos urbanos y desplazamientos interurbanos cortos. Su carrocería de chapa ondulada, todavía presente en esa fecha, no era un capricho estético: aumentaba la rigidez estructural sin penalizar peso ni costes.
Bajo el capó se encontraba el ya conocido bicilíndrico bóxer refrigerado por aire, con 425 cm³ y una potencia en torno a los 12 CV. Cifras modestas incluso para la época, pero suficientes para un vehículo pensado para circular cargado, a ritmo constante y sin sobresaltos. La verdadera magia estaba en la suspensión de brazos tirados y muelles horizontales, capaz de absorber caminos en mal estado, bordillos y adoquines con una eficacia que todavía hoy sorprende. En la práctica, el AZU podía llegar a destino con su carga intacta allí donde otros vehículos sencillamente renunciaban a pasar.
La decoración Michelin no era una simple acción publicitaria. En esos años, la firma de Clermont-Ferrand utilizaba el 2CV AZU como vehículo de servicio técnico, reparto y apoyo comercial. Su ligereza, bajo consumo y facilidad de mantenimiento lo hacían ideal para técnicos de neumáticos, visitas a talleres y transporte de material ligero. El característico amarillo Michelin, combinado con detalles en azul y el discreto logotipo en los laterales, respondía más a una identidad corporativa funcional que a una estrategia de marketing moderna. Era una herramienta de trabajo reconocible, cercana y omnipresente en las carreteras secundarias francesas.
El detalle de la matrícula —correspondiente al departamento 63, Puy-de-Dôme— refuerza ese vínculo directo con la sede histórica de Michelin. No se trataba de vehículos “de escaparate”, sino de unidades reales de flota, utilizadas a diario, expuestas al desgaste y raramente conservadas. Por eso, hoy resulta tan difícil encontrar fotografías de época claramente identificadas de estos AZU Michelin: cumplieron su función y desaparecieron sin dejar rastro, como tantos vehículos industriales humildes.
En perspectiva histórica, el Citroën 2CV AZU Fourgonnette representa una idea de movilidad hoy casi perdida: la del vehículo honesto, sin artificios, concebido exclusivamente para servir. Su asociación con Michelin no hace sino subrayar ese carácter práctico y racional, en una Francia que apostaba por soluciones inteligentes antes que por ostentación. No ganó carreras, no protagonizó titulares espectaculares, pero sostuvo una economía en movimiento.
Hoy, cuando aparece reproducido en miniatura o restaurado con su decoración original, despierta una nostalgia muy concreta: la de una época en la que la técnica estaba al servicio del trabajo cotidiano. Un pequeño furgón amarillo que, sin hacer ruido, ayudó a poner a rodar a todo un país.
El Alpine Renault A220 que acompaña al 2CV en las fotos participó en las 24 Horas de Le Mans de 1968, alcanzando una más que meritoria 8ª plaza en la general. Calzaba neumáticos Michelin.






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