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jueves, 22 de enero de 2026

Mercedes-Benz CLK LM, el favorito que no pasó de las tres horas en Le Mans 1998.


Mercedes-Benz CLK LM.
#35 Bernd Schneider (D), Mark Webber (AUS) y Klaus Ludwig (D).
AMG Mercedes (D).
LXVI Grand Prix d’Endurance les 24 Heures du Mans 1998.
LM GT1 / Le Mans Grand Touring 1.
43th, DNF, Abandono (motor), 2ª hora, 19 vueltas.

S/Ref. Transkit sobre Scalextric UK por Albert Ranera.
Carrocería plástico ABS con calcas artesanales.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).

El Mercedes-Benz CLK GTR fue diseñado y fabricado por AMG en apenas cuatro meses. Nació a finales de los años noventa, junto con la categoría GT1 de la FIA (la que se conocería como FIA GT), que venía a sustituir a las BPR GT Series. La idea de Mercedes era convertir un vehículo de competición en un coche de calle y este CLK GTR es uno de los ejemplos más salvajes en este aspecto. Partiendo de la estética del CLK se creó este modelo de competición con la condición de construir posteriormente 25 unidades homologadas.



Cuenta la leyenda que para el desarrollo del prototipo LM fue muy importante la adquisición por parte de AMG de un McLaren F1 GTR de Larbre Compétition, campeón vigente por entonces de las BPR GT Series. Aquel vehículo sirvió a AMG para hacerse una idea de los tiempos de vuelta que su apuesta de carreras debería ser capaz de alcanzar y fue también clave a la hora de perfeccionar elementos aerodinámicos para su futuro coche, cuya eficacia fue probada previamente en el McLaren, antes incluso de que se fabricara la primera unidad del CLK GTR.

Sólo 128 días después del comienzo del proyecto, Mercedes-Benz y AMG ya habían fabricado dos unidades de su CLK GTR. La joya de AMG equipaba en posición central un motor Mercedes-Benz V12 de la familia M120 que cubicaba 6 litros y desarrollaba unos 600 CV. Montaba una caja de cambios secuencial de seis velocidades y la carrocería, por supuesto, era de fibra de carbono, por lo que el CLK GTR era una auténtica bala.


Entraron como participantes en el campeonato FIA GT de 1997, cuya prueba inicial era en casa, en el circuito alemán de Hockenheimring. Con Bernd Schneider al volante, el primer CLK GTR de carreras consiguió clasificarse en la pole. Mientras tanto, más de 300 clientes habían mostrado ya su interés con respecto a la versión de carretera, y se pusieron a la cola para acceder a una de esas 25 unidades (20 coupés y 5 roadsters).

Después de las tres primeras pruebas del campeonato, Mercedes llegó a la cita de Nürburgring con un tercer CLK GTR y fue capaz de superar a la legión de McLaren, haciéndose con los dos primeros puestos del cajón. Victorias posteriores en A1-Ring, Suzuka, Donington, Sebring y Laguna Seca permitieron a Mercedes ganar el campeonato de constructores y a Bernd Schneider hacerse con el preciado título de pilotos.



Al año siguiente, 1998, Mercedes-Benz corrió las dos primeras pruebas del campeonato con el CLK GTR, pero después el automóvil fue rediseñado al denominado CLK LM con las miras puestas en las 24 Horas de Le Mans. Fueron inscritas dos unidades. Una para Bernd Schneider (ALE), Mark Webber (AUS) y Klaus Ludwig (ALE) y la otra para Jean-Marc Gounon (FRA), Christophe Bouchutj (FRA) y Ricardo Zonta (BRA). Poco duraron los prototipos en carrera, menos de 3 horas, pues los dos motores M119 fallaron en ambos coches.

Incluso después que la clase GT1 de la FIA fuera cancelada para la edición de 1999, Mercedes estaba obligada a entregar los 25 automóviles homologados que había prometido. El resto de los 25 ejemplares fueron construidos entre el verano de 1998 y el invierno de 1999 en la factoría de Affalterbach, en Stuttgart.

Texto adaptado y modificado partiendo de un artículo de Javier Álvarez de Motorpasión.


La miniatura.
El coche procede de Scalextric UK, en la etapa en la que la marca ya formaba parte del grupo Hornby, motivo por el cual este nombre aparece impreso en la parte inferior del chasis. Para reproducir el Mercedes-Benz CLK LM inscrito en las 24 Horas de Le Mans de 1998, Albert Ranera sustituyó la decoración original por un juego de calcas artesanales, colocadas con precisión en su emplazamiento correcto. El resultado es más que satisfactorio, especialmente si se tiene en cuenta que, a día de hoy, ninguna marca comercial ha reproducido esta decoración concreta, algo cuando menos sorprendente dado el atractivo y el palmarés de este prototipo.

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