McLaren F1 GTR.
#59 Yannick Dalmas (F), J. J. Lehto (SF) y Masanori Sekiya (J).
Kokusai Kaihatsu Racing (GB).
LXIII Grand Prix d’Endurance les 24 Heures du Mans 1985.
GT1 = Le Mans GT1 / Grand Touring 1.
Winner general, 1st GT1, 299 vueltas.
Ref. 50129 de Ninco.
Carrocería moldeada en plástico ABS, tampografiada.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).
En 1995, el proyecto del McLaren F1 GTR patrocinado por la cadena de clínicas Ueno Clinic nació casi por casualidad, lejos de las planificaciones clásicas de los programas oficiales. Detrás estaba el empresario japonés Motokazu Sayama, el propietario de la cadena, que quiso promocionar su negocio cuando la parrilla de las 24 Horas de Le Mans ya estaba prácticamente cerrada.
El coche elegido, el chasis 01R, era un vehículo de desarrollo utilizado por McLaren para pruebas internas. No había nacido para ganar Le Mans, ni siquiera para competir. Aun así, se organizó a contrarreloj un equipo inscrito bajo el nombre de Kokusai Kaihatsu Racing, una estructura mixta en la que se mezclaron ingenieros de McLaren y especialistas externos: Graham Humphrys ingeniero jefe de pista, con amplia experiencia en resistencia, Geoff Hazell manager general del programa McLaren F1 GTR y Paul Lanzante de Lanzante Motorsport, factor clave en la coordinación del equipo, que jugó un papel decisivo en la puesta a punto y gestión técnica del coche en carrera.
La preparación fue intensa, sin grandes despliegues de marketing. Se realizaron pruebas largas, incluso simulaciones de 24 horas, para asegurarse de que el F1 GTR podía resistir una carrera para la que no estaba creado. Había que ir directo al grano: fiabilidad, consumo, refrigeración y una puesta a punto pensada para sobrevivir antes que para brillar.
Y entonces llegó la carrera. Le Mans 1995 fue una edición durísima, marcada por la lluvia, los abandonos y el caos habitual en La Sarthe por las noches. Mientras muchos prototipos abandonaban, el McLaren #59 avanzaba con paciencia. No era el más rápido, pero sí uno de los más sólidos. Al volante, tres pilotazos, Yannick Dalmas, J.J. Lehto y Masanori Sekiya, que hicieron exactamente lo que había que hacer: no cometer errores, cuidar el coche y dejar que fuera la carrera la que eliminara a sus rivales.
Cuando el McLaren F1 GTR cruzó la meta, el impacto fue brutal. Un coche derivado de un modelo de calle, inscrito por un equipo semiprivado, acababa de ganar Le Mans en su primer intento. Para McLaren fue la confirmación de que su creación era algo excepcional. Y para Ueno Clinic y Kokusai Kaihatsu Racing, fue una victoria irrepetible, nacida casi por casualidad y convertida en leyenda.
Tuve la oportunidad de verlo en el Retromobile de París, en 2018, junto a unos locos del automovilismo deportivo: Carlos Bartés, Jordi Sobrevalls e Iñaki Roura. Si verlo en directo me dejó sin aliento, corriendo en Le Mans debía ser una locura. Es un coche impresionante.
La anécdota.
Hay quien sueña con casarse en Venecia o Las Vegas. Masanori Sekiya eligió Le Mans en 1987 para tomar por esposa a su compatriota Rasui Hoko. Ocho años después su amor por las 24 Horas de Le Mans tuvieron la justa recompensa de una victoria histórica. Al lograrla se convirtió en un héroe nacional y en el primer piloto japonés en anotar las 24 Horas en su palmarés.
Archiconocida miniatura de Ninco, que estiró el molde de la carrocería (decorada con adhesivos) para que unos desventurados y desdichados coleccionistas como yo cayésemos una vez tras otra, arrastrados por una pasión que ni queremos ni podemos evitar. Nuevas libreas y vitrinas llenas, aceptando la realidad con una sonrisa: perdemos la cabeza para seguir disfrutando.







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