Ferrari 512 BB LM #78.
Steve O'Rourke (GB), Simon Phillips (GB) y Richard Down (GB).
EMKA Productions (GB).
XLVIII Grand Prix d'Endurance les 24 Heures du Mans.
Circuit de La Sarthe, Le Mans, France 1980.
IMSA GTX.
23rd general, 263 vueltas a 76 del ganador.
S/Ref. montaje completo de Luís Ángel Jimena Pérez.
Scratx sobre base Carrera.
(Colección Slot 132 de Mulsanne Stone).
El Ferrari 512 BB LM nació en un momento en el que Ferrari ya no miraba a Le Mans con la misma ambición de pasadas ediciones. A mediados de los setenta, la prioridad absoluta de Maranello era la Fórmula 1: la presencia del Cavallino en resistencia quedaba en manos de equipos privados que seguían empeñados en mantener vivo el prestigio de la marca transalpina en La Sarthe.
Tomando como base el admirable y espectacular 512 BB (Berlinetta Boxer) de carretera, sucesor del Daytona, Ferrari desarrolló una versión de competición destinada en principio al Grupo 5 y posteriormente se adaptó a las carreras de resistencia. Conservaba el sello del modelo original: motor bóxer de doce cilindros en posición central trasera, una silueta considerablemente baja y una imagen soberbia que hacía que destacara entre los prototipos más brutales de la época.
Sin embargo, el 512 BB LM no era un coche sencillo de poner a punto. Poseía una velocidad punta muy rápida en recta y ofrecía unas prestaciones impresionantes, pero también resultaba pesado y delicado de pilotar. Frente a los Porsche 935, mucho más trabajados y fiables, los Ferrari sufrían para mantenerse competitivos durante 24 horas.
Y, precisamente, en las 24 Horas de Le Mans de 1980, participó uno de los 512 más atractivos de la parrilla, el #78 inscrito por el equipo de Steve O’Rourke. El propio O’Rourke compartía el volante con Simon Phillips y Richard Down, formando un equipo completamente británico a los mandos de este espectacular Ferrari.
La carrera había comenzado de forma prometedora. Caída la noche, el Ferrari rodaba a buen ritmo entre el tráfico nocturno, convirtiendo el sonido atronador de sus doce cilindros en una de las bandas sonoras más salvajes de aquella edición (expresamente creada para que corrieran hectólitros de adrenalina por las venas de Jordi Sobrevalls). Pero poco antes de completarse la quinta hora de carrera llegó el contratiempo que parecía acabar con toda esperanza de finalizar la prueba: un accidente dañó gravemente la carrocería de nuestro protagonista.
En circunstancias normales, aquello habría significado un abandono inmediato. Sin embargo, Le Mans siempre ha sido un escenario repleto de soluciones improvisadas. Otro Ferrari 512 BB LM, el del equipo Dick Barbour Racing, accidentado irreparablemente apenas unas vueltas después de iniciarse la prueba, terminó cediendo toda su parte posterior para que “nuestro 512” pudiera continuar en carrera.
Los mecánicos trabajaron contrarreloj, desmontando y adaptando la nueva zaga en plena noche y reparando con cinta americana aquellas secciones que se podían salvar. Esta tarea fue posible porque las piezas del 512 BB LM eran de fibra, diseñadas precisamente para reparaciones rápidas en boxes. El Ferrari regresó finalmente a pista con una parte trasera distinta a la original, convertido en un modelo bicolor improvisado. La reparación fue todo un éxito y el coche apenas perdió seis posiciones.
Este acontecimiento resume a la perfección el espíritu del Le Mans de aquella época: ingenio, esfuerzo y el hecho de no rendirse jamás mientras quedara alguna posibilidad de seguir rodando.
La marca austríaca Carrera reprodujo con dignidad ambos coches; sin embargo, el #78 que os presento es un scratch de Luís Ángel Jimena Pérez, uno de sus primeros trabajos realizados. No dudé ni un segundo en reservarle un lugar en mi vitrina. Con el paso de los años, la marca Sideways by Racer ha llevado la reproducción del Ferrari 512 BB LM a unas cotas más fieles y perfectas de este espectacular GT, miniaturas que todavía pueden encontrarse en el mercado.



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